Tuesday 21 de May, 2024

POLíTICA | 17-12-2023 08:41

"Guía espiritual" y embajador: el rol clave de Axel Wahnish, el rabino de Milei

Se conocieron en el 2021. "Se señaló que Javier encabezaría un movimiento liberador", cuenta un testigo de aquel encuentro. Dudas en el círculo de Milei por la "contención" de él una vez que el rabino viaje a Israel.

Javier Milei se emociona. Mucho. Las lágrimas inundan sus ojos. Es junio del 2021 y, según piensa él, a fines del año anterior el propio Dios se le apersonó para decirle que tenía “la misión” de meterse en política.

Ahora el libertario está frente a frente con Axel Wahnish. Llegó a la sede de ACILBA, la comunidad judío marroquí que comanda este rabino, luego de que en sus primeros meses como candidato le llovieran acusaciones de antisemita y de nazi. Habían sido momentos duros para él, y un amigo le había recomendado calmar ese penar visitando a Wahnish. En ese primer encuentro, cerrado bajo siete llaves, sucedió algo muy llamativo: se habló de una especie de profecía. “Hablaron un largo rato y se señaló que Javier encabezaría un movimiento liberador en la Argentina. Milei salió de esa reunión emocionado”, contó Julio Goldstein, el dirigente que los había acercado y que lo llevó hasta esa reunión.

Desde entonces pasaron más de dos años y también algunas cosas más, como que Milei se convirtió en Presidente.

Ahora Javier está, una vez más, con los ojos vidriosos. Lo hace mientras abraza con fuerza a Wahnish, un gesto que dura veinte segundos de reloj y que captan todos los canales de televisión del país. Están en la Catedral, donde se acaba de celebrar una misa interreligiosa luego de la asunción del libertario. Ahí habló, entre otros, su rabino.

Wahnish tampoco es el mismo que era cuando conoció al economista. Pasó de mantener un perfil bajísimo, en el que se enfrascó aun cuando se empezó a conocer su cercanía con Milei, a dar la cara ante toda la sociedad. En el último sorteo del sueldo de diputado de Milei, en diciembre, había participado de un vivo en Instagram que miraron millones de personas. Ahora dio un paso más: fue uno de los oradores de la misa. El rabino hizo propio el eslogan de campaña (“la victoria depende de las fuerzas que vienen del cielo”), realizó un paralelo con el Rey Salomón (“que tenía de estandarte al león y que trajo prosperidad a su pueblo”) y cerró haciendo una especie de coreografía junto al Presidente. “Vamos a pedir lo que usted le viene pidiendo a Dios desde hace mucho tiempo, ¿se acuerda, no? Vamos a decirlo juntos: sabiduría, templanza y coraje”.

Milei y Wahnish terminaron recitando esa oración a la vez.

Hombre de fe. Para entender la importancia que tiene esto en la cabeza de Milei hay que partir de una premisa: para él, religión, vida y política son la misma cosa. Alguien que parecería entender cómo funciona esta lógica es el propio Wahnish.

“Mi guía espiritual”, lo llama Milei. Desde que se conocieron la relación se estrechó mucho, a la par de que crecía en Milei el interés de transformar su catolicismo prácticante hacia el judaísmo. En estos últimos años el libertario pasaba cada 10 o 15 días por la sede de ACILBA para mantener reuniones con Wahnish, mientras que el religioso varias veces a la semana le envíaba por WhatsApp versículos de La Torá para que lea.

En el último tramo de este año la situación creció a un nivel que no suele verse en las relaciones entre rabinos y creyentes: era Wanish el que se desplazaba al Hotel Libertador para asistir a Milei y no al revés. En ese complejo sucedió algo también muy llamativo. Minutos después de que el economista conociera la noticia de que se acababa de convertir en el futuro Presidente, le pidió a Wahnish mantener una reunión privada en pleno búnker. Nadie de los presentes sabe de qué se habló -y Javier esa noche tuvo reuniones mano a mano con sólo cuatro personas-, pero sí que el hombre salió emocionado.

Wahnish, un rabino del judaísmo ortodoxo, será ahora embajador en Israel. Fue un pedido del propio Milei, que abre varios interrogantes. El primero es sobre el mérito: ¿el “guía espiritual” llega a ese puesto por capacidades propias o por su relación única con Milei? Es, sin embargo, una duda menor. Una gran pregunta es cómo caerá en la región. Argentina nunca tuvo un embajador rabino, y es una clara señal de apoyo al judaísmo en un país donde conviven varias religiones con arduos conflictos, a lo que se suma la idea del Presidente de mover la embajada a Jerusalén.

Sin embargo, todo esto es menor. Lo más importante, piensan algunos en el círculo de Milei, es quién será ahora el encargado de la “contención” -palabra que usan varios- del libertario luego de que Wahnish abandone el país. ¿Podrá el economista liderar Argentina sin su guía?

 

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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