En un momento de alta importancia geopolítica tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Donald Trump y el empresario Elon Musk volvieron a coincidir en una cena que despertó señales de una posible reconciliación. Musk compartió en su cuenta de X que había tenido una “cena encantadora” con Trump y la primera dama, Melania Trump, en Mar-a-Lago, pocas horas después de que Maduro fuera arrestado en Caracas y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales.
El encuentro, celebrado el sábado por la noche, ocurre en un contexto de tensiones previas entre ambos: durante 2025 Musk se había distanciado de Trump tras dejar un cargo en la Casa Blanca y criticar públicamente algunas políticas del presidente, lo que desató intercambios duros en redes sociales y una aparente fractura en su relación política y mediática.
En su publicación, Musk describió el momento con optimismo y afirmó: “2026 va a ser increíble”, sin aportar detalles sobre los temas conversados o si discutieron proyectos conjuntos. El gesto alimentó especulaciones sobre si ambas figuras intentan dejar atrás sus diferencias tras un año de altibajos y comentarios cruzados.
La cena se produjo también en simultáneo con la reacción pública de Musk ante la captura de Maduro, a la que calificó como una “victoria” y una acción internacional contundente. Para Trump, la imagen junto al magnate tecnológico llega en un momento clave de su agenda política exterior y doméstica, y volvió a colocar a Musk en el centro del escenario político estadounidense.
Aunque no hubo confirmaciones oficiales sobre acuerdos o iniciativas conjuntas, la imagen de ambos compartiendo mesa y el tono cordial del mensaje de Musk fueron interpretados como una señal de distensión y de una posible nueva etapa en la relación entre el presidente y el empresario, luego de meses marcados por tensiones públicas.














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