Leonardo Scatturice (50) se hizo célebre en la Argentina por diez valijas. El 26 de febrero de 2025, un Bombardier Global 5000 matrícula N18RU, de su compañía COC Global Enterprise, aterrizó en Aeroparque procedente de Estados Unidos. Bajó una sola pasajera: Laura Belén Arrieta, Corporate Operation Manager de OCP Tech –otra empresa de Scatturice– y cara visible de la internacional derechista CPAC en la Argentina. Arrieta salió por un paso restringido sin que nadie revisara su equipaje.
Durante más de un año ese avión mantuvo en vilo al empresario y al gobierno de Javier Milei. Ahora el caso se cerró. A principios de septiembre, el juez Pablo Yadarola firmó el archivo de la causa por contrabando. Su argumento fue que entre los hechos y la intervención judicial habían pasado diecinueve días, y doce desde que la aeronave se fue del país. Ese lapso, sostuvo, volvió imposible reunir la prueba necesaria y no había modo de establecer qué transportaban las valijas ni, por lo tanto, si hubo delito. En paralelo, se oficializó el ascenso de Yadarola a la Cámara Federal. El decreto lo firmaron Milei y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques. En Comodoro Py nadie leyó la coincidencia como casualidad.

De todos modos, el expediente dejó expuesta la influencia de Scatturice en el Gobierno. Aquel 26 de febrero, luego de que el avión aterrizara, Marcelo Fabián Lista, jefe de la División Aeroparque de la Dirección General de Aduanas, llamó a Silvia Abalsamo, la funcionaria responsable del control de las valijas. La comunicación duró 37 segundos. Inmediatamente después, Abalsamo decidió dejar pasar a los pasajeros sin someter el equipaje al escáner. Esa conversación se mantuvo en reserva un año y medio, y no por una maniobra sofisticada sino por un error de tipeo: el oficio judicial solicitaba comunicaciones del 26 de febrero de 2026 en lugar de 2025, cuando sucedieron los hechos. El juzgado tardó meses en advertirlo: recién el 19 de agosto pasado pidió la información correcta y la recibió cinco días después. Es decir, la prueba que podía explicar quién ordenó no revisar las valijas estuvo mal pedida. Y eso ayudó a que la causa se muriese por vencimiento de plazos.
Amigo
El ascenso de Scatturice fue vertiginoso, y su principal activo dentro del Gobierno tiene nombre: Santiago Caputo. Al principio, su influencia se sostenía en su conexión con la Casa Blanca. En el oficialismo lo describen como el hombre que conecta a la Casa Rosada con el círculo de Donald Trump. Además organiza la CPAC en Buenos Aires y en la región. Cuando visita la Argentina casi no se lo ve: no da entrevistas y se reúne con personas puntuales. Una es Manuel Vidal, asesor de Santiago Caputo —el asesor del asesor—, a quien considera su amigo. Entre las pocas veces que pisó el país, una fue para despedir a su padre, que falleció en mayo pasado, en medio de la crisis económica de Flybondi que la llevó a cancelar vuelos y a dejar de operar (ver recuadro).
El ingreso de Scatturice como inversor en Flybondi es clave en los próximos pasos que el empresario pretende dar en Argentina y para eso debe mantener el timing que tiene con el Gobierno. Vale analizar el pasado para entender cómo podría ser el futuro: el 5 de agosto, la ANAC aprobó un plan de acción de Flybondi, declaró que cumplía los requisitos de seguridad operacional y le prorrogó el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA). Este documento es el que habilita a una aerolínea a operar: sin él no se vuela, ni se venden pasajes. El 6 de agosto, un día después, Flybondi dejó de volar, pero siguió vendiendo pasajes, y sosteniendo parte de su estructura en Aeroparque: sobre todo, el servicio de rampa y la logística en pista, como carga, descarga, equipaje y remolque de aviones, un rubro que hasta hace poco monopolizaba Intercargo y que la desregulación abrió a cualquier operador. Un tema importante es que el certificado tiene un vencimiento: para conservarlo, la compañía necesita volar bajo la marca Flybondi al menos una vez dentro de un período de 60 días. Está por verse, entonces, si Scatturice tiene en verdad un problema o una oportunidad.

En el plano societario la trama es más compleja: Scatturice se presentó en junio de 2025 como el nuevo accionista de Flybondi a través de COC Global, con un aporte de 70 millones de dólares. Cuando la crisis estalló, Scatturice retrocedió: dijo que en realidad había inyectado capital para sostener la operación, que en paralelo hacía un due diligence –una auditoría de los números reales– y que allí encontró una situación mucho peor de la que creía. En julio denunció "conductas fraudulentas" e "información falsa" en el plan de negocios de la gestión anterior y desplazó al director ejecutivo, José Mauricio Sana Saldaña. Un mes después, en agosto, Scatturice precisó que su empresa entró "como aportante financiero y no como accionista". Es decir que ahora la crisis de Flybondi no sería un problema de Scatturice, sino del fondo Cartesian, dueño actual de la compañía.
En materia judicial, solo en 2026, la aerolínea acumula 129 demandas nuevas, según el Sistema de Consultas Web del Poder Judicial: 91 laborales, 30 comerciales y 8 civiles. De las laborales, 78 no son demandas sino ejecuciones de ex empleados que aceptaron un retiro voluntario pero jamás cobraron o dejaron de cobrar su indemnización. En el fuero comercial hay además cuatro pedidos de quiebra presentados este año.
Low cost
El problema más grande de Flybondi lo tiene con el Estado argentino, su acreedor y regulador. El 10 de agosto, ARCA embargó sus cuentas bancarias por una deuda impositiva superior a 1.500 millones de pesos. Se trata de unas ocho ejecuciones fiscales por obligaciones impagas entre marzo y junio de 2026. Acá aparece una interpretación extendida en el mercado aeronáutico. ARCA, que está a cargo de Andrés Vázquez, cuya relación con Scatturice es conocida, estaría ahogando al vendedor. Cada embargo, cada demanda, cada problema nuevo que surge con Flybondi reduce el valor de lo que Cartesian tiene para vender y mejora la posición del comprador que ya puso el dinero y aún no recibió las acciones. Nada permite afirmar coordinación: puede ser un organismo haciendo su trabajo con una empresa que no paga. Es solo que los beneficiados son todos amigos.
En cambio los damnificados son muchos más: se estima que solo en 2026 hubo alrededor de 400 mil damnificados por vuelos que se vendieron y luego se cancelaron. De 10.800 vuelos programados en 2026, se cancelaron 2.434 –el 22,8%, la peor tasa del mercado–, y solo en agosto se suspendió el 80,5% de los vuelos vendidos.
Mientras tanto, Scatturice empezó a traspasar empleados de Flybondi a una sociedad nueva: OC Support SAU, constituida el 21 de julio de 2026 y publicada al día siguiente en el Boletín Oficial, con objeto de servicios de rampa y aeroportuarios. Su único accionista es Mario Héctor De la Fuente y explotaría la marca OCA Support.
Es la primera aparición relevante de un hombre clave en el entorno del empresario: es su mejor amigo. Pero De la Fuente es además yerno del empresario Daniel Hadad. Está casado con su hija Camila. Antes fue policía bonaerense, condenado a cuatro años por encubrimiento agravado en la Masacre de Avellaneda, el operativo del 26 de junio de 2002 en el que la policía mató a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en el Puente Pueyrredón.

De la Fuente tiene además otro cargo nuevo: es el flamante presidente de OCP Tech, partner de Cisco Systems en la Argentina y la región, empresa que tiene la licencia para conectar escuelas dentro del programa Educ.ar y un contrato millonario con el Estado. La licencia se renueva en octubre de 2027, en medio de la campaña presidencial con la que coquetea hoy su suegro.
La marca OCA Support ya está preparándose para comenzar a funcionar en Aeroparque. En redes sociales, la cuenta especializada en novedades aeronáuticas @aviacionline publicó una foto de una rampa con la nueva marca y agregó que podría comenzar a operar una nueva aerolínea, OCA Air, que no sería otra cosa que un renombramiento de Flybondi.

Detrás de todo hay una ambición personal que explica el nuevo rediseño detrás de la marca yabranista OCA, adquirida por Scatturice en diciembre pasado. Con la adquisición agresiva de tres empresas de logística –Flybondi, OCA y Flecha Log–, Scatturice quiere ser el gran operador logístico argentino, capaz de proveer a compañías como Amazon ante un hipotético desembarco local. La aspiración no declarada es competir con Mercado Libre.
Un detalle futbolístico funciona como metáfora: Flybondi y OCA son sponsors de Gimnasia y Esgrima La Plata. Mercado Libre lo es de Estudiantes, el clásico de la capital bonaerense.
Tini. A Scatturice, el negocio aeronáutico le interesa desde antes: previo a desembarcar en Flybondi había comprado Royal Class, la empresa de taxis aéreos, un rubro que explota en Estados Unidos desde hace años y donde tiene clientes como Rodrigo De Paul y su futura esposa, Martina "Tini" Stoessel (ver recuadro).
Scatturice es hoy el principal transportista de la cantante: la llevó a París a probarse el vestido de novia –en las fotos y videos que Tini sube a sus redes se suele ver el avión de SurJet, la compañía de Scatturice– y además pone la aeronave oficial de la gira Futtura World Tour. Él mismo viaja con sus clientes: en julio, antes del Mundial, acompañó a De Paul de Miami a Lima para ver un show de Tini.

¿Cómo llegó hasta ahí? Por un intermediario. Según reconstruyó La Nación, el puente fue Alejandro Omar Calián, "El Turco", amigo de De Paul, un hombre con condenas previas por contrabando y antecedentes en maniobras cambiarias durante el cepo.
A los servicios de movilidad aérea, Scatturice le sumó asesoría jurídica: también le acercó un abogado a la pareja. Se trata de Horacio Díaz Sieiro, su tributarista personal, quien asesoró a personajes polémicos como Lázaro Báez. Díaz Sieiro, según publicó La Nación, tiene como tarea auditar el entramado societario de Tini y evaluar acciones contra sus padres, Alejandro Stoessel y Mariana Muzlera, que la representaron desde los catorce años.
La voracidad empresarial de Scatturice tiene un objetivo mayor. En el sector aeronáutico aseguran que quiere que SurJet sea la transportadora oficial de la Selección y también de Leo Messi, y que De Paul es la puerta de entrada al plantel y al ex capitán, a quien intentó trasladar de Miami a Dallas para el comienzo del último Mundial y no lo consiguió. Habría sido un golazo publicitario. Todavía mantiene la esperanza que "la Pulga" viaje en alguno de sus aviones.
El empresario radicado en Miami cerró un mes redondo: le archivaron la causa de las valijas, le renovaron el certificado que sostiene su aerolínea y le ajustaron el torniquete a su socio vendedor.
Todo indica que los negocios de Scatturice están blindados.
















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