"¡Hola! Soy Javier Milei, el libertario. Les voy a contar algo. Sabias que la gran mayoría de las personas que invierten en la bolsa pierden plata. ¿Sabes por qué es eso? Porque invierten sin tener conocimiento. Por lo tanto, si vos querés invertir seriamente, como los que saben; te recomiendo que tomes las clases de capacitación gold de Novelli", afirmó Milei en sus redes sociales, años antes de asumir la presidencia de la república, recomendando el taller de activos digitales financieros del trader Mauricio Novelli.
En el video promocional, el economista ya se adjudicaba un vinculo junto con el empresario cripto que, en febrero de 2025, seria señalado como la persona responsable que vinculó al mandatario libertario con el emprendedor estadounidense Hayden Davis de la corporación Kelsier Ventures. Según algunas fuentes, el mismo Milei cobró cinco mil dólares para realizar la recomendación del curso financiero mediante la grabación de un streaming casero.
El escándalo de la criptomoneda $LIBRA se convirtió en uno de los episodios más graves que atraviesa el gobierno, al revelar un entramado que combina vínculos personales, promoción oficial, movimientos financieros millonarios y sospechas de fraude que hoy investiga tanto la Justicia, como también organismos internacionales, cuando Milei difundió desde sus redes sociales el lanzamiento del token. El 14 de febrero del año pasado, el presidente promocionó una coin creada minutos antes por la empresa Kelsier Ventures, propiedad de Hayden Davis. Tras ese mensaje, el valor del activo se disparó exponencialmente en cuestión de minutos y luego se desplomó, en una operatoria que dejó ganancias millonarias para un pequeño grupo y pérdidas para decenas de miles de inversores .
En el centro de la trama aparece Novelli, señalado como el nexo clave entre Milei y los desarrolladores del proyecto. Según distintas reconstrucciones, el trader conocía al actual presidente al menos desde 2020 o 2021, cuando comenzaron a vincularse en ámbitos ligados a las finanzas y el mundo cripto. Ese vínculo no fue meramente circunstancial. Con el correr del tiempo, el emprendedor se consolidó como una figura con acceso directo al entorno presidencial y fue quien presentó al presidente con los otros actores del esquema, entre ellos el mismo Davis y el singapurense Julian Peh, vinculado a la empresa KIP Protocol, que inicialmente participó en la infraestructura técnica del proyecto antes de despegarse tras el escándalo.

El entramado dio un salto institucional cuando, ya en el poder, Milei recibió en la Casa Rosada a Novelli y a los impulsores de $LIBRA, en reuniones que precedieron al lanzamiento del token. Según documentos y reconstrucciones judiciales, uno de esos encuentros clave ocurrió a fines de enero de 2025, pocos días antes de la promoción pública. Las pericias tecnológicas sobre el celular de Novelli se transformaron en una pieza central del caso. Allí se encontraron borradores de acuerdos, registros de comunicaciones y evidencias de coordinación directa con el Presidente y su entorno.
Entre los elementos más comprometedores figura un documento que describe un presunto acuerdo por cinco millones de dólares a cambio de que Milei promocionara la criptomoneda, con pagos escalonados vinculados a hitos como publicaciones en redes y contratos de asesoría. Los peritos también detectaron que el jefe de Estado mantuvo múltiples comunicaciones telefónicas con Novelli en los minutos previos al lanzamiento del token, lo que contradice la versión oficial de que el mandatario desconocía los detalles del proyecto. En paralelo, se registraron contactos con Karina Milei y otros integrantes del círculo cercano, lo que sugiere un nivel de coordinación más amplio dentro del Gobierno.

Otro aspecto relevante del peritaje es la existencia de mensajes, documentos y posibles intercambios que apuntan a la planificación del lanzamiento en tiempo real, así como la eventual eliminación de información del dispositivo, lo que motivó nuevas medidas judiciales para reconstruir las comunicaciones y determinar responsabilidades. Por otro lado, el rol de Davis también quedó bajo sospecha, luego de que el propio empresario afirmara haber actuado como asesor del gobierno argentino y asegurara que existían acuerdos previos para respaldar el proyecto, al tiempo que cuestionó la posterior decisión de Milei de borrar su publicación tras el colapso del activo.
En paralelo, el escándalo expuso la facilidad con la que un grupo reducido de empresarios —Novelli, Davis, Peh y otros operadores como Manuel Terrones Godoy— logró acceder al mandatario e influir en decisiones con impacto financiero global, en una maniobra que derivó en ganancias por cientos de millones de dólares para insiders y pérdidas masivas para pequeños inversores.
A más de un año del hecho, la causa judicial sigue avanzando con lentitud pero sumando pruebas, mientras crecen las sospechas sobre un posible esquema de promoción irregular, uso de información privilegiada y eventual cobro de contraprestaciones económicas, en un caso que ya es conocido como “Libragate” y que se concolidó como uno de los mayores escándalos políticos y financieros del gobierno libertario.















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