Viernes 30 de julio, 2021

RESTAURANTES | 25-03-2021 15:51

Vivita y coleando

La Pescadorita. Humbolt 1905, Palermo. Reservas a los teléfonos 4773 0070 y 11 3146 7699. Lunes a domingo de 12 a 23. Efectivo o Mercado Pago. Precio promedio: $1.700.

Esta llamativa esquina de manteles rayados, sillas de carpa marplatense de antaño y sireno de guardia (obra de Marcos López), nos transporta a lo que fueron las cantinas de la Boca o del puerto de Mar del Plata, en épocas donde comer pescado era una experiencia popular. La Pescadorita tiene algo accesible y no solo por el precio –no es tan barato, pero tampoco lo es la pesca en general- sino por lo desacartonado de su ambiente. 

Todo ese kitsch marítimo, lucecitas de colores incluídas, son solo un marco para lo que es una muy buena cocina. Recientemente se incorporó a sus fuegos David Ribulgo, un joven cordobés formado nada menos que en el restaurante Oviedo, de la mano de Martín Rebaudino, hoy dueño de Roux. Tuvo la mejor escuela, pero nada sería posible sin el mejor producto. En La Pescadorita la materia prima es fresca y su tratamiento tiene algo de lo lúdico del entorno. 

La carta tiene una buena selección de platos para arrancar o para picar, con clásicos como las rabas (con mayonesa de Sriracha y ajos asados) y las gambas al ajillo; platos de influencia peruana como el ceviche o el tiradito; y  curiosidades como las empanadas encevichadas (ricas, pero ¿necesarias?). Los chipirones al hierro con tomate son un auténtico manjar y los mejillones no fallan.

Entre los principales, hay buena opciones para compartir, como la parrillada de pescados y mariscos, donde se luce del modo más puro el producto del mar; la paella y la fideuá, una variante no tan transitada (con pequeños fideos finos crocantes) pero que todo el que haya comido en Valencia (¡o España en general! podrá apreciar). 

El pulpo siempre es un capítulo aparte. Es español y cocido a baja temperatura, lo cual asegura una gran terneza. Su origen reclama el acompañamiento: papas al natural con buen pimentón. Es inevitablemente caro, pero si lo paga, no se va a arrepentir. 

La pesca, más que ninguna otra comida, exige algo para cambiar el gusto en la boca. Lo ideal es algo ácido, así que vaya con el key lime pie. Para tomar, clericó, como en un parador junto al mar.

 

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Cayetana Vidal Buzzi

Cayetana Vidal Buzzi

Crítica gastronómica.

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