Sunday 17 de May, 2026

TELEVISIóN | Ayer 22:53

Ficción argentina con el sello de Burman

“El resto bien”. Serie de ocho episodios de treinta minutos. Creada, escrita y dirigida por Daniel Burman. Con Benjamín Vicuña, Rita Cortese, Violeta Urtizberea y elenco. Coproducción de Personal con Cimarrón y Oficina Burman. Completa en Flow.

En “El resto bien”, el desgaste cotidiano deja de ser un ruido de fondo para convertirse en materia narrativa. La serie encuentra en lo aparentemente trivial una fuente constante de tensión y humor, apoyada en la figura de Ariel, interpretado por Benjamín Vicuña, un historietista que al borde de los cincuenta empieza a registrar que su vida ya no le pertenece del todo. Entre hijos de distintos vínculos, una pareja absorbida por su trabajo y padres que reclaman atención, su rutina se vuelve una acumulación silenciosa de responsabilidades que no estallan, pero sí erosionan.

El intento de retomar el gimnasio deriva en una hernia que le impide cargar peso, una señal física que traduce con precisión el agotamiento emocional del personaje y es un punto de partida claro y eficaz. A partir de ahí, la creación de Daniel Burman despliega una serie de escenas breves que amplifican esa sensación de saturación. El protagonista responde a todos, contiene a todos, pero rara vez encuentra un espacio propio. Su vida se organiza más como administración afectiva que como proyecto personal.

La identificación es inmediata, aunque la estructura del relato pierde fuerza a medida que avanza. La reiteración de conflictos, lejos de profundizarlos, los deja en una zona de estancamiento que conspira contra la progresión dramática. No hay transformación sino persistencia, y ese gesto, que parece deliberado, termina afectando el ritmo y la expectativa. Ariel no evoluciona, resiste. El envío tampoco se arriesga a romper ese círculo.

En paralelo, algunas subtramas quedan apenas esbozadas. Los vínculos entre los hijos, sus búsquedas personales y ciertos conflictos familiares aparecen sin alcanzar un desarrollo pleno. Sin embargo, hay aciertos formales interesantes, como el cierre de cada episodio con monólogos de comediantes, donde participan nombres como Ezequiel Campa y Sebastián Wainraich, que aportan un eco temático y refuerzan el tono.

El mayor sostén está en el elenco. Vicuña compone un personaje lleno de matices, contenido y expresivo a la vez, capaz de transmitir con mínimos gestos una carga emocional compleja. A su lado, Rita Cortese como la madre, destaca con una presencia que oscila entre lo entrañable y lo invasivo, aportando capas de ambigüedad a la dinámica familiar. La propuesta elige no despegarse de lo reconocible. Prefiere un registro cercano antes que un vuelo más ambicioso, y en esa decisión encuentra tanto su fortaleza como su límite. Logra interpelar sin exageraciones, pero deja la sensación de que, con la misma premisa, podría haber ido más lejos.

 

TRES ESTRELLAS

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Alejandro Ullúa

Alejandro Ullúa

Periodista crítico de televisión.

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