Cultura / 10 de agosto de 2015

El fantasma del nazismo

Ian Kershaw, biógrafo de Hitler, responde las preguntas de NOTICIAS. Populismo y ultraderecha, ¿es posible que el pasado se repita?

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“Una adecuada explicación del nazismo es una imposibilidad intelectual. El nazismo constituye un fenómeno que apenas si parece posible que sea sometido a un análisis racional”. Quien escribe este párrafo no es otro que Ian Kershaw, uno de los investigadores más importantes de la etapa de mayor oscuridad de la historia europea y de su líder máximo, Adolf Hitler.
En pocos días podrá encontrarse en las librerías “Hitler. La biografía definitiva” (Península), la gran obra de Kershaw, producto del trabajo de toda una vida. Fue esta investigación la que lo convirtió en referencia ineludible cuando se habla de la vida pública y privada del hombre que cambió el rumbo a la historia del siglo XX. Inglés, docente permanente de la universidad de Sheffield, Ian Kershaw tiene además el título de “Sir” desde 2002 y es asesor permanente de la BBC en temas históricos.
La frase del comienzo se encuentra en el primer capítulo del último de sus libros publicado en la Argentina, “La dictadura nazi” (Siglo XXI) y apunta a los dilemas morales sin solución que aún hoy rodean al nazismo. A la distancia, Kershaw aceptó responder a las preguntas de NOTICIAS. Populismo y racismo son algunos de los temas que tocamos. Pero, además, los talentos excepcionales de Hitler y las posibilidades de que alguien similar reaparezca en el mundo.
Noticias: ¿Por qué, 70 años después de la muerte de Hitler, hay todavía tanto interés en la gente por leer acerca del nazismo y sus líderes?
Ian Kershaw: El nazismo supuso una amenaza fundamental para la paz del mundo y los más básicos principios de la humanidad. Fue responsable de la guerra más terrible en la historia de la humanidad y, como parte intrínseca de esta guerra, del Holocausto, el más horroroso de los genocidios que el mundo haya visto jamás. Esas son buenas razones para que todavía estemos interesados en las fuerzas que lo produjeron y llevaron a una nación de altísima cultura como Alemania, con un sistema democrático de gobierno, a tan catastrófica destrucción de la civilización.
Noticias: ¿Se puede estudiar con objetividad un período tan sangriento de la historia, dejando de lado los propios principios éticos?
Kershaw: Hasta el lenguaje que usamos muestra que los principios éticos y morales no pueden ser dejados de lado cuando se escribe acerca del nazismo. Sin embargo, si vamos a tratar de entender y no simplemente condenar, debemos hacer el intento de estudiar la era nazi con los mismos métodos rigurosos de análisis histórico que aplicaríamos a otros períodos del pasado.
Noticias: Después de tantos años de estudiar a Hitler, ¿cómo lo definiría?
Kershaw: No es una pregunta fácil de responder brevemente. Excepcionalmente, Hitler combinaba tres talentos de gran efecto. Primero, era un magnífico demogogo y propagandista, capaz de captar con brillantez tanto los resentimientos y odios como las esperanzas e ideales de sectores crecientes de la población alemana que estaban en medio de una profunda crisis general del Estado y la sociedad. En segundo lugar, tenía una explicación clara y simplista de lo que estaba mal y de cómo únicamente él podía mejorarlo; enmarcada en una ideología cruda que descansaba sobre ideas de supremacía racial y, por sobre todas las cosas, un odio obsesivo por los judíos. Su ideología era inflexible respecto de sus objetivos de renacimiento nacional a través de la limpieza racial, pero muy elástica y ajustable en cuanto a sus métodos. En tercer lugar, Hitler era muy astuto en materia política, con un destacado talento para reconocer la debilidad de sus oponentes. En un momento en que las elites conservadoras se sentían incapaces de gobernar en medio de la creciente crisis del Estado, su talento lo puso en el camino del poder. Una vez allí, fue capaz de explotar las divisiones y debilidades de sus enemigos internacionales y allanar el camino hacia una guerra en la cual sus dos objetivos ideológicos – destruir lo que él consideraba el “bolchevismo judío” y obtener más tierras a expensas de Rusia para asegurar el futuro de Alemania– marcharon juntos con efectos devastadores.
Noticias: ¿Le queda algún tema pendiente en sus estudios sobre el nazismo?
Kershaw: No. Después de muchos años he terminado mis investigaciones sobre el nazismo. Las investigaciones y los escritos, por supuesto, continuarán. Los historiadores siempre encontrarán modos innovadores de trabajar sobre tópicos familiares, como de explorar nuevos aspectos de los problemas. Pero creo que las cuestiones principales han sido exploradas muy exhaustivamente.
Noticias: ¿Observa alguna relación entre el nazismo y el populismo?
Kershaw: No veo una conexión directa. Por supuesto, los movimientos de protesta nacionalistas de derecha a veces provocan comparaciones o el miedo de un revival nazi, particularmente en un período de turbulencia económica y política como el que estamos viviendo. Pero esos movimientos son marginales, no tienen importancia política. En Alemania, los neonazis, aún cuando son pocos y marginales, naturalmente provocan preocupación aunque la democracia alemana sea fuerte y resiliente. En Grecia, la derecha de corte fascista luce como una suerte de revival nazi –un enfoque un tanto bizarro de lo que los griegos tuvieron que sufrir durante la ocupación nazi– al igual que su expresión de protesta frente a la actual miseria del país. Por otra parte, en el populismo racista y antiinmigración europeo puede, a veces, percibirse un eco del pasado nazi. Pero no hay un terreno fértil para estas ideas. En general, el populismo de hoy no mira a Hitler ni al nazismo en busca de inspiración.
Noticias: ¿Existe alguna posibilidad, entonces, de que un fenómeno parecido al nazismo pudiera repetirse alguna vez? ¿O se trató de un evento histórico particular derivado de circunstancias también particulares?
Kershaw: Como fenómeno capaz de obtener el apoyo de las masas y de lograr el poder sobre el Estado, el nazismo fue producto de una constelación específica que se dio después de la Primera Guerra Mundial. Una repetición en la Europa actual es inimaginable, aun cuando algunas de las ideas del nazismo, como el antisemitismo y el extremo nacionalismo, todavía existen y aún resultan atractivas para algunos grupos minoritarios. A pesar de todos sus problemas, Europa es infinitamente diferente del continente que vio nacer al fascismo y el nazismo. Y dentro de Europa, Alemania es quizás el país más pacífico. Hoy las grandes amenazas están afuera y no dentro de Europa.
Noticias: ¿Cuáles son los grandes interrogantes que hizo surgir el nazismo que todavía no se han podido resolver?
Kershaw: No se me ocurre ninguno. El nazismo demostró ser un peligroso y devastador callejón sin salida. Hay, por supuesto, cuestiones como el racismo, el conflicto étnico y el nacionalismo que todavía continuarán enturbiando las relaciones humanas. Entre 1919 y 1945 el nazismo los elevó del modo más extremo y agudo. Pero existieron antes e independientemente del nazismo y continúan existiendo hoy como problemas de nuestro tiempo más que un legado específico de los nazis.