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Cultura / 14 de mayo de 2018

Richard Ford: “Si alguien critica mis libros es mi enemigo”

Es uno de los máximos escritores norteamericanos vivos y vino por primera vez a Buenos Aires a la Feria del Libro. La charla con NOTICIAS.

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Richard Ford

Es uno de los nombres insoslayables de la literatura norteamericana. Hijo único de un viajante de comercio y un ama de casa, nació en 1944 en Jackson, Mississippi y publicó su primera novela, “Un trozo de mi corazón”, en 1976.

Pero no fue con ella que Richard Ford (74) se reservó un lugar entre los grandes escritores del siglo. “El periodista deportivo”, de 1986, fue el libro que lo puso en el mapa de los talentos de la época, un lugar que consolidó con su posterior colección de relatos “Rock Springs” y la novela “Día de la Independencia”, que logró la proeza de ganar el premio Faulkner y el Pulitzer en el mismo año.

Su personaje, Frank Bascombe, es uno de los más famosos de la narrativa del siglo XX. Nació en “El periodista deportivo” y se repitió en varios libros del autor, como “Acción de gracias” y “Francamente, Frank”. Lejos de presentarse como un ser torturado por la angustia (según Ford, así son los protagonistas de la mayoría de las novelas norteamericanas), Bascombe se considera un hombre feliz.

Casado toda la vida con la misma mujer -Kristina- y sin hijos por decisión propia, Richard Ford, a la manera de Bascombe, también se declara un hombre satisfecho con el camino recorrido, deudor de un infancia amorosa y sin conflictos.

A sus padres que la hicieron posible dedicó su último libro, “Entre ellos” (Anagrama), una memoria en dos partes escrita con 30 años de distancia. Las primeras páginas, que narran la vida de su padre muerto en 1960, son las más recientes. El segundo capítulo, escrito con la conmoción de la desaparición de su madre, tres décadas atrás, es el más antiguo. “El mundo, a menudo, no nos presta atención. Tal entendimiento ha significado un impulso crucial para la mayor parte de lo que he escrito en 50 años”, declara Ford en el epílogo de este libro honesto y conmovedor.

Perfil. Amigo de Raymond Carver, Michael Ondaajte, Julian Barnes y muchísimos escritores más, Richard Ford es un hombre expansivo y sonriente, con un enorme sentido del humor.

Pero ese es sólo un aspecto de su exuberante personalidad. Cuenta su leyenda negra, que escupió en una fiesta al escritor Colson Whitehead sólo porque hizo una reseña negativa de su libro “Pecados sin cuento”. El hecho sucedió a principios de 2000 pero Ford aún afirma que no se arrepiente para nada de su exabrupto. Tampoco de haberle mandado un libro por correo a la escritora Alice Hoffman, con un disparo de pistola atravesándolo. La novela estaba escrita por ella, quien días antes se había atrevido a criticarlo.

De sus odios y sus amores, de su país, sus amigos y sus libros, charló con NOTICIAS, un par de horas antes de su presentación en la Feria del Libro, en su primera visita a Buenos Aires. Un encuentro inolvidable con uno de los mayores escritores de la literatura mundial.

NOTICIAS: Usted se ha declarado lector de Jorge Luis Borges. ¿Ha leído a algún otro autor argentino?

Richard Ford: En verdad, no lo sé. Como en Estados Unidos leemos toda la literatura en traducciones para mí, cuando era joven, todos los escritores eran estadounidenses. Incluso Chejov. Eso no es tan malo porque la gran literatura cruza las fronteras. Y siempre le digo a mis traductores: hagan mis novelas mejores de lo que son. Las diferencias entre las diversas literaturas deben quedar ocultas.

NOTICIAS: Tal vez le han hablado de una teoría local que dice que “Las palmeras salvajes”, el libro de William Faulkner, traducido por Borges, es mejor en español que en el original.

Ford: He tenido esa experiencia con mis propias traducciones. Y es verdad. Si incorporás otro idioma, otra sensibilidad a un texto, lo expandís. “Las palmeras salvajes”, por otra parte, es un texto que está bien pero no es uno de los mejores libros de Faulkner.

NOTICIAS: Aunque en su último libro, “Entre ellos”, usted recurre a la literatura autobiográfica, ha dicho muchas veces que prefiere escribir ficción.

Ford: Si, por razones estéticas, intelectuales. Los límites en la ficción se expanden, uno puede pensar en más cosas. No es que me guste más que la no ficción, pero lo hago con más vigor. Mi libro sobre mis padres está anclado en los hechos. No inventé a mis padres. Eran personas reales. Escribir acerca de ellos tiene una virtud, pero es una virtud bastante limitada, circunscripta.

NOTICIAS: En ese mismo libro usted dice que para entender la vida, uno debe tener una visión acabada de quiénes fueron sus padres.

Ford: Ayuda. Pero no todos tienen ese privilegio. Es un lujo contemplar a los padres. Y uno recibe cosas cuando lo hace.

NOTICIAS: “Entre ellos” está dividido en dos partes, escritas en dos momentos históricos, dedicadas a su padre y su madre. ¿Le llevaron mucho tiempo de elaboración?

Ford: No. En dos meses escribí el texto sobre mi madre; y en tres, el de mi padre. Treinta años de contemplación me llevó poder describir a mi padre. Como escritor, planifico, planifico y planifico. Pienso, estudio mis notas, me sumerjo. Cuando comienzo a escribir, ya tengo la competencia para hacerlo.

NOTICIAS: Entonces, trabaja como un periodista. Reúne la información y luego se sienta a escribir.

Ford: Pienso en mí mismo, en parte, como un periodista. Los respeto. Siempre quise ser periodista. Pero nadie me dio trabajo. Ser novelista fue mi segunda opción.

NOTICIAS: Y le fue bien relativamente rápido.

Ford: Fui una sensación de la noche a la mañan, pero me llevó 30 años lograrlo.

NOTICIAS: Hay autores que se sienten molestos porque los recuerdan sólo por un solo personaje. Frank Bascombe es su personaje más famoso, pero usted mismo vuelve una y otra vez a él.

Ford: A mí me parece bueno que la gente recuerde algo. Si alguien recuerda que escribí “Rock Springs”, no le reprocho que se haya olvidado de mis novelas. Le agradezco que me recuerde aunque más no sea por ese solo libro.

NOTICIAS: ¿Piensa que hoy se publican demasiados libros?

Ford: Trato de no opinar sobre cosas que no puedo controlar. Hay una razón, seguramente, por la que se publican tantos libros. No sé cuál es, pero debe haberla. Hay más personas en el mundo. Ahora tal vez sea más fácil publicar. Creo que está bien. No todos los libros que se publican son buenos, pero no tengo por qué leerlos. Y si pienso que una mujer de Zambia va a tener la posibilidad de publicar una maravillosa novela, quiero que eso ocurra. Y si eso significa que 10 libros más de Zambia, que no son tan buenos, se tengan que publicar también, está perfecto: que se publiquen más libros en Zambia.

NOTICIAS: ¿Espera ganar el premio Nobel?

Ford: Le voy a dar mi respuesta más honesta: yo no espero nada. No puedo controlar esas cosas. Si me dieran el premio Nobel, estaría encantado. Pero no lo espero. Tampoco espero que no llueva o no enfermarme. No espero cosas. Cuando era chico había un expresión horrible que usaba mi abuela -que era una mujer terrible-: “mierda en una mano y esperanza en la otra, fijate cuál se llena más rápido”.

NOTICIAS: Usted dice en su libro que tuvo una infancia feliz. ¿El resto de su vida también fue feliz?

Ford: Si. Y soy un optimista.

NOTICIAS: Algo llamativo de su literatura es que recorre casi toda la geografía de los Estados Unidos. Usted no es un escritor de una ciudad, sino de todo un territorio.

Ford: En mi infancia viví en un lugar muy chico, aburrido, poco atractivo del Sur. Un sitio que se enorgullecía de estar aislado del resto del país. Y yo odiaba eso. Cuando llegó la televisión, fue la gran revelación de mi vida. Veía las cosas que pasaban en Nueva York. Amaba a Lucy (Lucille Ball, la protagonista del show “Yo amo a Lucy”, de la década del ’50), que cruzaba el país en un auto. Cuando empezó la televisión, en Mississippi, no había nada para dar. Ponían al aire cualquier cosa que encontraban. Y había una Asociación Nacional de Fabricantes cuyo departamento de publicidad hacía pequeñas películas. Las películas eran sobre lo que se hacía en las fábricas. Las daban todas las semanas. Y yo me moría por ver televisión. Entonces aprendí, gracias a esas películas, de un lugar que se llamaba Detroit, otro que se llamaba Pittsburgh o Cleveland. Y decía: “Dios mío, mirá como es Chicago”. Así recibí una educación sobre el resto del país. La literatura imaginativa, en su mayoría, tiene que ver con las cosas que no has hecho.

NOTICIAS: ¿Cuáles fueron los autores que más lo inspiraron a lo largo de su vida?

Ford: Algunos obvios como William Faulkner, Sherwood Anderson, Flannery O’Connor, Joseph Heller, Ford Madox Ford, Virginia Woolf y muchos otros.

NOTICIAS: Además ha tenido siempre muchos amigos escritores.

Ford: Y todavía los tengo. Esto fue muy útil al principio de mi carrera, porque me daba un sentido de comunidad. Ahora la comunidad es un poco menos obvia. La gente ya no se encuentra tanto. Por ejemplo, Julian Barnes me llamó la semana pasada. Michael Ondaajte me mandó hace poco un libro. Todavía estas cosas ocurren.

NOTICIAS: Usted parece tan amable que sospecho que lo que le voy a preguntar es sólo una leyenda. ¿Es verdad que puede llegar a enojarse muchísimo con quienes lo critican?

Ford: Sólo parezco amable. En realidad, no leo críticas desde 1990. Cuando recibo comentarios malos sobre mis libros, pienso que es alguien que está diciendo: “no lea este libro”. Y, por lo tanto, es mi enemigo. Alguien que está saboteando mis mejores esfuerzos. Si no podés decir algo bueno de un libro, no digas nada.