Personajes / 10 de octubre de 2018

Gonzalo Costa: “Estaba desesperada por ser famosa”

Es parte de “El club del Moro” por La 100, panelista de “Intratables” y hace “Yo no hablo así” en el Maipo. Herencia y bypass gástrico.

Foto: Juan Ferrari.

“Trabajo en el programa de FM más escuchado de la Argentina, estoy en el programa político más importante, tengo mi propio espectáculo en el Maipo. ¿Qué más puedo pedir? ¿¡Camarones?!”, dice y suelta una carcajada. A sus logros, se suma su resta: a partir de un bypass gástrico, en el último año perdió 80 kilos. “Antes tenía desesperación por ser famosa porque sentía que no tenía tiempo, ¿hasta cuándo iba a vivir con 190 kilos?”. De mandatos ajenos y construcciones propias. Una amante de la palabra, empeñada en nombrar lo que le pasa. Nombrarse como una trans, que en su DNI sigue llamándose Gonzalo Costa y para todos es simplemente Costa. Sólo ella sabe lo que le costó cruzar su propio río y encontrarse en tierra firme, en la otra Costa.

Noticias: ¿Qué le da más satisfacción, hacer reír o hacer pensar?
Gonzalo Costa: Lo único que me interesaba era que me reconocieran como artista, porque un artista te conmueve. Mi laburo en la tele tiene que ver con el artista.

Foto: Juan Ferrari.

Es hija de la crisis. Después de tanto anhelarlo, su primera temporada teatral en Mar del Plata coincidió con el verano 2002. Capicúa sin suerte, los espectadores se contaban con los dedos de una mano. “Me había ido a pasar Navidad a Córdoba, donde vive mi familia, y viajé en micro hasta Mar del Plata. En ese trayecto, hubo cinco presidentes (se ríe fuerte)”. Se queda macerando si hacer reír o hacer pensar, cuál es la cuestión. Concluye que no son esferas separadas: en noviembre, hará una obra en Microteatro que escribieron pensando en ella. “Un tipo entra al baño a masturbarse y piensa en su primera novia, en su cuñada… y aparezco yo como la concreción de todas las fantasías. Él dice: “Tengo el corazón roto”. El chiste obligado es: “A mí también me lo rompieron”. Le pedí al autor que agregara: “El corazón, ¿no?”. Esa es la risa que busco, implica una reflexión, una ironía, un ida y vuelta. Cuando empecé a laburar en el under, después de decir barbaridades en un boliche a las 3 de la mañana, me despedía con un poema de Benedetti o hablando de Borges. Eso me sirvió. Toda la vida busqué palabras”.

Noticias: Buscar palabras es buscar un sentido.
Costa: Claro, cuando era chica, mi abuela me decía: “No importa que lo entiendas sino que lo leas”, y me daba a Alfonsina (Storni). Desde que tengo memoria, no quería ser un nene; sentía que lo que me pasaba no era lo habitual. A través de la literatura, supe que había mucha gente a la que le pasaban un montón de cosas. Cuando no me regalaban una muñeca articulada como quería, leía “El diario de Ana Frank” y decía: “¡Esta nena la pasó peor!” (sonríe). Tomás Eloy Martínez se me murió antes de poder agradecerle que leyéndolo a él, conocí autores como Rodolfo Walsh o Roberto Arlt, que al verlos mencionados, decía: “¿Quiénes serán?”.

Noticias: ¿Quién es usted?
Costa: Antes pensaba que sólo era en el escenario. Ahora descubrí que no.

Noticias: ¿A partir de qué?
Costa: Después de operarme, cuando decido aparecer como persona y dejo de lado el personaje. Antes era: me vas a mirar a como dé lugar.

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Noticias: Si llegó a “Intratables” en vez de a “Intrusos” habrá sido porque no fue “a como dé lugar”.
Costa: Ese era el proyecto del canal (se ríe). Me ofrecieron estar en “Intrusos” y dije que no, que me interesaba “Intratables”. “Cómo no te interesa ‘Intrusos’, es la insignia del canal”. “No digo que sea malo, pero no voy a desperdiciar mi inteligencia hablando de Vicky Xipolitakis, aflojen con la ginebra cuando me llamen”.

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Noticias: ¡¿Así contestó?!
Costa: Sí, con la seguridad de que no van a encontrar una trans que conjugue los verbos, te pueda citar a un poeta y que tenga calle, cordón y vereda (carcajada). Me ofrecieron “Incorrectas”, no. Volvieron a llamarme para ir como invitada a “Intratables”, me probaron y… Ahora soy aceptada, pero es la primera vez que en un programa político hay una trans hablando. Pude hacerlo cuando me corté el estómago, cuando corté la herencia familiar.

Noticias: De su padre y su abuela, muertos por obesidad.
Costa: Después de años de terapia, entendí que yo era el conglomerado de lo que no tenía que ser para esa familia y que la única forma de pertenecer era pagando con la salud, ser Costa era ser híper obeso. Por eso cuando me operé, no dejé venir a mi familia.

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Noticias: ¡Cuánto análisis que tiene encima!
Costa: (Carcajada). Hoy no fui a terapia y la estoy haciendo acá. Entendí que tenía miedo a ser, a sentir, a mostrarme como era, por eso vivía en personaje. Me salvó la profesión, hasta en mis momentos de mayor angustia, me podía subir al escenario y sanar.

Noticias: ¿Y cuando no estaba el escenario?
Costa: Dormía todo el día…

Desde los 13 años de Costa, su padre estuvo sin trabajo, deprimido, tirado en una cama o viendo tele y engordando. “Más allá de las tempestades que vivimos, siempre apostó por mí. Luego de que murió, nunca encontré en un hombre ‘el amor todo lo puede’. Tuve amorcitos circunstanciales pero nunca alcanzaba.

Noticias: Habla en pasado. ¿Qué pasa ahora?
Costa: Nunca alcanzaba, por eso me llenaba por otro lado.

Noticias: Pero con el estómago cortado…
Costa: El Corán dice: si tu mano te deshonra, córtatela. Me corté la deshonra (se ríe). Hay mucha gente que cuando digo que me operé, cree que me hice un cambio de sexo.

Noticias: ¿Eso jamás lo pensó?
Costa: No lo pensé ni lo haría.

Noticias: Dice que no se identificaría con un nombre femenino.
Costa: Lo intenté y no me resultó. En mi DNI dice Gonzalo Costa, sexo masculino. Entiendo que hay chicas y chicos que lo necesitan. En el DNI tendría que decir género, que en mi caso siempre va a ser femenino. Ayer tuve un entredicho con una chica trans. Me decía que tenía que cambiarme el DNI porque así iba a ayudar a un montón de gente. Con lo que me costó aceptarme, nadie me va a decir cómo me tengo que llamar. Sufrí bullying, pero nadie me hizo más daño que yo.

Cuando se radicó en Buenos Aires, se hospedó en la casa de su hermano mayor, quien le puso pautas de convivencia. Las cumplió hasta que decidió ganar la libertad de entrar y salir “a piacere” y se mudó a una pensión. Cuando no pudo pagar más y sólo tenía 30 pesos, se fue a la estación de Retiro. El pasaje a Córdoba, “a la comodidad de mi incomodidad”, salía 27. Pero sabía que únicamente en Buenos Aires podría apostar a ser ella. “Una mujer se acercó a consolarme y le dije que no tenía casa. Ella tampoco, así que nos quedamos juntas un tiempo. Dormíamos en un vagón”.

Noticias: ¿Se arrepiente de algo?
Costa: De tanto descuido.

Noticias: ¿Y en lo profesional?
Costa: De siempre intentar que me quieran, odio esa parte de mi vida. Hasta que refundé el apellido, apropié el nombre del padre. Por eso estamos tan mal, porque el Presidente sigue siendo hijo, no padre (se ríe).

Noticias: Argentina atraviesa una crisis y usted está en su mejor momento laboral, ¿tiene contradicciones internas?
Costa: Recibo mensajes pidiéndome laburo… al menos la fama sirve para mandarle un videíto a esa persona diciéndole: “Fuerza, vamos”; y en “Intratables”, trato de aportar sentido común. Estamos gobernados por inoperantes, nuestra clase política es una vergüenza.

Noticias: ¿Cuál es su misión?
Costa: Sanar. Si lo que hablamos le hace bien a alguien, valió la pena. Ahora me llamaron del Inadi para que dé charlas, pero demasiado tengo conmigo. Mi misión es subirme al escenario y desde ahí dar mi verdad, no la verdad, la mía.

Valeria García Testa
@valgarciatesta