Noticias Uruguay / 5 de noviembre de 2018

José Ramón Bonilla: “Ojalá aquí no ocurra algo como lo de Brasil”

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EN ACTIVIDAD. Lejos de estar retirado, el general de Aire (R), es presidente (honorario) de la Comisión Directiva de la Escuela Horizonte y desde hace semanas se abocó a la actividad política en el Partido Colorado. //Fotos: Majo Casacó.

Se recibió de alférez de la Fuerza Aérea en 1973. Prestó servicios en varias unidades del interior hasta que en 1985 fue edecán del primer presidente de la posdictadura, Julio María Sanguinetti. Presidió el Instituto Antártico y ocupó varios cargos hasta que en 2009, el primer presidente de la izquierda, Tabaré Vázquez, lo designó Comandante en Jefe de su fuerza. En 2010, el primer presidente tupamaro lo designó para inaugurar el cargo de Jefe del Estado Mayor de la Defensa y en 2013, después de su pase a retiro, como Coordinador de los Servicios de Inteligencia del Estado, con despacho en Casa de Gobierno. Desde allí construyó una estrecha relación con Mujica que implicó reproches desde los militares hacia él y desde el propio Frente hacia Mujica. Dos episodios fueron mojones de esa relación: la entrega de Bonilla a Mujica de una bandera de los tupamaros —capturada durante la lucha armada y en custodia desde entonces en una unidad aérea— como obsequio durante una visita, y la intención de ambos de construir un monumento (que se iba a hacer en la Fundación Pablo Atchugarry) con el metal de armas fundidas de los dos bandos, sostenidas por maderas nobles, que representarían al pueblo. Este último proyecto fracasó semanas antes de que Mujica dejara el cargo, a raíz de las manifestaciones de un general amigo de Dalmao, quien murió preso en diciembre de 2014, acusado de responsabilidad por la muerte en un cuartel de la militante comunista Nibia Sabalsagaray, en 1974. El general encendió la pradera con una carta enviada a Búsqueda, en la que amenaza a los jueces que enviaron a Dalmao a la cárcel, y esto se sumó al descontento en el Frente al conocer la idea de hacer ese monumento. Al asumir en marzo, Vázquez dijo que no se le había informado del proyecto y hasta ahora el tema no se volvió a tocar.

Bonilla, hijo de un maestro de escuela, de una funcionaria judicial, y hermano de dos ex presos durante la dictadura, nunca ocultó su filiación colorada y hoy se dispone a incursionar en la política partidaria. Preside honorariamente desde hace un par de años la comisión que apoya a la Escuela Horizonte, pero ahora integra un grupo que apoyará la precandidatura de Sanguinetti o a quien éste apoye en las internas coloradas. Asegura que tanto Mujica, el senador Jorge Larrañaga, como Sanguinetti lo han animado a dedicarse a la política.

Bonilla concedió una extensa entrevista a NOTICIAS, que incluso tuvo dos instancias, para conversar de las elecciones en Brasil, de la votación en el Parlamento de la ley que modifica el servicio de retiros militares, de la tensión generada entre las Fuerzas Armadas y el gobierno a raíz de esta ley, y de la sanción al comandante Manini Ríos por sus declaraciones sobre ese proyecto y por cuestionar al ministro Ernesto Murro.

El siguiente es un resumen de esa conversación.

Noticias: ¿Cómo está viviendo esta situación de tensión entre el gobierno y la cúpula de las fuerzas armadas a raíz de la ley que modifica el servicio de retiro?

José Ramón Bonilla: Las Fuerzas Armadas (FFAA) han dado muestras permanentes de su subordinación al poder político. A veces, hay situaciones en que quien lidera una fuerza no tiene más remedio que hacer llegar la visión desde el ámbito militar a la ciudadanía, a veces con un poco más o menos de cintura. Me consta que el comandante del Ejército ha intentado hablar con el presidente (pidiéndole permiso al ministro) para dar su punto de vista sobre el proyecto y no le fue posible. En esta ley hay artículos que perjudican a la cadena militar en su parte más débil, que es el soldado más humilde y su familia, afecta al 65% de la fuerza. Ya hoy un soldado gana $16.000 pesos líquidos cuando en cualquier trabajo se gana bastante más. Por ejemplo, en la Policía un agente de segunda gana $ 32.000, y no es que quiera igualar para abajo, bien por la Policía. Durante el gobierno de Mujica se estableció que todo funcionario público que trabaja más de 8 horas tiene que ganar más de $ 14.000 en ese momento (hoy serían $ 26.000), a excepción de los militares, que no tienen horario ni fines de semana porque deben estar siempre a la orden. Lo mismo con el presentismo: a los militares no los alcanza ese beneficio, como tampoco el pago de horas extras, nocturnidad ni salario vacacional. No obstante esto, el soldado se calla la boca y sigue para adelante cumpliendo su misión. Todo el presupuesto de Defensa en su conjunto representa el 1,1% del PBI, incluyendo el Hospital Militar, sueldos, mantenimiento e inversiones.

Es lógico que el comandante Manini haya salido a protestar por esta modificación; podría haber sido cualquiera de los otros dos. Nunca se los consultó, incluso se dice que le cuestan al país 500 millones de dólares. Aun dando por buena esa cifra, hay que tener en cuenta que esto también se da porque desde 1985 los militares en actividad se redujeron de 42.000 a 27.000 (aunque los funcionarios públicos aumentaron de 220.000 a 290.000) y eso engrosa el número de retirados. Pero además, es una ley que va a mostrar un verdadero ahorro de dinero a partir de 2035, 2040, cuando el aporte se reduzca en 175 millones de dólares. Por eso uno se pregunta por qué ahora, qué apuro tienen. Da la impresión de que las intenciones son otras, más que reducir un déficit.

CRÍTICAS. Bonilla fue duramente cuestionado en las FFAA cuando le regaló al presidente Mujica una bandera de tupamaros capturada durante el combate a la guerrilla. Fotos: Majo Casacó.

Noticias: ¿Y las modificaciones finales no ayudaron?

Bonilla: Algunas cosas se lograron, como que los soldados a los que les faltara, por ejemplo, un año de los 22 de servicio para retirarse a los 48 años, pudieran cumplirlos completos y no se quedaran sin esos años para jubilarse. Pero la moral de la fuerza quedó muy afectada por todo esto.

Noticias: ¿Cómo quedaron los vínculos entre las FFAA y el Gobierno, y en especial el comandante Manini con el presidente? ¿Toda esta situación creada por la sanción de la ley, el arresto a rigor, lo de la banda en la rural no mostró la falta de diálogo entre el poder político y las FFAA? Parece que murió Fernández Huidobro y el diálogo del Frente con las FFAA quedó cortado. Y otra vez salieron algunos referentes políticos a cuestionar el papel de las FFAA en un país como el nuestro.

Bonilla: La discusión sobre esto último que me dice, ya está saldada: desde 2006 hasta 2011 se hizo todo un trabajo de diálogo desde el gobierno con todas las fuerzas políticas y varios ministerios para establecer una política nacional de defensa, que se plasmó en lo que se llama el Libro Blanco de la Defensa, que es la Ley 18.650. Allí están los principales lineamientos, que fueron ampliamente acordados, sobre una política de Estado, porque no creemos que la Defensa Nacional deba ser sólo un asunto de los militares. Allí se hablaba del rol de las FFAA en la defensa de los recursos naturales (tenga en cuenta que en algún momento, el agua en el mundo va a faltar, los alimentos van a escasear), nuestros recursos son muy ricos, la defensa de las fronteras (ahora se aprobó una ley que habilita a un trabajo más activo allí y que marcará un antes y un después), la defensa de las costas de la pesca extranjera, la protección del espacio aéreo. Pero el Libro Blanco nunca se ejecutó ni se siguieron los lineamientos, está allí durmiendo en algún cajón.

En cuanto a Manini, creo que salió muy fortalecido. Con el diario del lunes le diría que creo que a Manini lo iban a echar (por mucho menos que eso echaron a Díaz cuando fue comandante), pero alguien, inteligentemente, en el Gobierno dijo: “si lo echamos lo vamos a poner allá arriba”, que igual ya lo pusieron, pero si lo echaban, más arriba iba a quedar, y las elecciones son mañana, y él puede tirarse inmediatamente a ser candidato.

Noticias: ¿Por qué cree que salió tan fortalecido Manini?

Bonilla: Ante la Fuerza, porque en estos momentos de tormenta es cuando se ve al capitán del barco, y él salió a defender a su gente, a lo más débil de la tropa. También, porque se vio que fue una sanción mal aplicada: no se puede poner un arresto a rigor por acumulación de faltas, si se equivocó, se pone la sanción cada vez que se equivoca, pero sobre todo, si se va a sancionar a un subordinado, no se anuncia públicamente cuando está en el exterior. Se espera a que vuelva y se lo dice mirándolo a los ojos. Pero por otro lado, y lo que más me preocupa, es que la gente empieza a solidarizarse ante situaciones así: porque ve que se le pone esas sanciones al comandante por hablar pero el que roba, devuelve lo que robó en cuotas y ni siquiera va preso, y la gente ya está muy cansada de todos estos problemas de inseguridad y de discutir temas menores sobre el lenguaje y las retribuciones a los trans (que estoy de acuerdo con que se los considere, pero no con algunos aspectos de esa ley) y no se atiendan temas más importantes. Entonces después pasa lo que pasó, que hubo gente que convocó a ir a recibir a Manini al aeropuerto y otras barbaridades.

Noticias: ¿No le parece paradójico que habiendo tantos oficiales vinculados a la masonería el diálogo con el presidente Vázquez, que es masón, esté tan cortado con las FFAA?

Bonilla: Los tiempos van cambiando y la masonería siempre estuvo presente, en especial cuando se gestaba el Pacto del Club Naval, en especial a través de la figura de Carlos Bolaña, que llevó adelante un acercamiento político muy fuerte, por esa característica de la masonería de buscar tender puentes. Luego, por los 90, esa práctica decae un poco, porque la democracia está bien, aunque siempre esa organización está atenta a buscar acercamientos en todo el mundo. Por otro lado, en este caso, el presidente se dice que es masón, pero no los comandantes, ninguno de ellos.

Y nunca en la democracia los tres comandantes fueron masones a la vez, a pesar de lo que se decía. Tal vez, en el primer gobierno de Vázquez, que se decía que era masón, hubo un ingreso más numeroso a la organización, pero creo que fue más por oportunismo que otra cosa. Eso a veces pasa, por más perfecta que sea una organización.

Noticias: ¿Ud. qué peligros ve desde las FFAA para la democracia en el momento actual?

Bonilla: Ninguno. Desde 1985 las FFAA han demostrado de todas las formas su subordinación al poder político, y eso se inculca en las FFAA, más allá de que hay que tener en cuenta que el 80% de las efectivos actuales no vivieron la dictadura. Se lo digo como comandante en jefe que fui: no estoy orgulloso de lo que ocurrió en ese período oscuro que fue la dictadura y llevo esa mochila como puedo. Sí, lo estoy hasta 1973, cuando se combatió una situación de levantamiento. El gran problema es que, una vez resuelta esa situación, los militares debieron haber devuelto enseguida el poder, pero quisieron quedarse.

Pero fíjese qué más demostración de respeto a la democracia, que cuando al general Dalmao, siendo nada menos que jefe de División, se le ordena la prisión (que consideramos injusta), él va y se entrega, y no pasa nada, incluso muere en prisión.

Hoy lo que necesitamos es un encuentro entre todos los uruguayos. El Uruguay es de todos, y hay que tratar de salir adelante, mirar el futuro y marchar. Quedan cosas para atrás. Si yo tuve dos hermanos presos, pero eso no nos separa, seguimos teniendo cosas en común.

Noticias: En Brasil gana Bolsonaro, un militar que reivindica la dictadura. ¿Qué opina Ud. del proceso que lo llevó adonde hoy está?

Bonilla: El efecto Bolsonaro es un fenómeno que nace en la sociedad, porque estamos hablando de Brasil, no de Uruguay. Por suerte acá no va a pasar eso. Brasil es un país muy grande donde hemos visto los grados de corrupción que hubo, los miles y miles de millones de dólares que se han ido (y han aparecido, como en Argentina). Eso le permitió crecer a un hombre de derecha con ideas claras, que aprovecha muy bien la situación, que es muy hábil, tiene experiencia parlamentaria, y sale con un discurso duro pero conciliador con esa gente que está deseando que se termine la situación actual. Acá si sale alguien con un discurso así, no va a tener el mismo efecto que en Brasil.

Noticias: ¿A Ud. no le ha pasado que le dijeran, como se ve en las redes, que los militares “tienen que volver”? ¿No podrá haber alguno que se tiente y agarre ese guante?

Bonilla: Sí, eso uno lo escucha en la ciudad, en la calle, pero no deja de ser una expresión de frustración de la gente. Los militares que actúan hoy en política no tienen esa idea. Yo soy uno de ellos, porque me empujan. Me ha empujado el propio (expresidente José) Mujica, (el senador y precandidato presidencial Jorge) Larrañaga, el propio (expresidente Julio María) Sanguinetti. Vamos a apoyar dentro del Partido Colorado a Sanguinetti o a quien él apoye. Pero creo que la situación y la actitud aquí es muy distinta que en Brasil. Es más: ojalá que eso no suceda, porque la democracia uruguaya es distinta a la de nuestros vecinos. Es una democracia en la cual el respeto al sufragio siempre se ha mantenido, salvo en dos casos: en lo del voto en el exterior y en lo de la ley para terminar con los juicios a los militares, donde la ciudadanía se manifestó de determinada manera y después se sacaron leyes para cambiarlo. Eso molesta a la gente, porque parece que desobedecen el mandato popular, que es el más importante de todos.

Noticias: ¿Por qué cree que mucha gente en nuestros países piensa en los militares cuando quiere que se ponga orden?

Bonilla: Porque la disciplina es la piedra angular de todo militar. A mi manera de ver, uno de los problemas que tenemos en el Uruguay es que sacaron la parte disciplinaria del Ministerio del Interior, y eso afecta el espíritu del cuerpo. Cuando el militar dice “vamos”, no mira para atrás a ver si vienen, porque vienen. Al no tener una parte disciplinaria, que tú lo haces por convicción, o por la falta misma, se pierde la disciplina, y lo sacaron hace unos años. En las FFAA se intentó también, pero era una barbaridad. Pero por otro lado, ves hoy a una persona que robó y le dan la posibilidad de devolver el dinero en cuotas, y tiene una pena domiciliaria, ese desorden se ve. Creo que el nuevo código (del proceso penal) no le ha hecho bien al sistema. Hoy el Poder Judicial no está actuando con independencia. El fiscal depende del gobierno, pobres fiscales…yo no sé (el fiscal de Homicidios, Juan) Gómez cuándo duerme. Hay tantos temas… es lo que me lleva a intentar buscar un cambio. No volver al pasado, sino con la perspectiva del futuro.

SOLTAR: SIN FRENO DE MANO

Noticias: ¿Leyó las declaraciones del presidente del Centro Militar, Carlos Silva Valiente, a César Bianchi en Montevideo COMM?

Bonilla: Lo que dijo es de cuenta de él. Yo no hago mías esas declaraciones. En Uruguay tenemos que sacar el freno de mano y mirar para adelante. En 2014, cuando me enteré de que se habían fundido armas de tupamaros y militares para hacer varillas para el Plan Juntos, fui al Servicio de Material y Armamento a pedir si guardaban algunas y le propuse a Mujica hacer un monumento a la reconciliación, para dejar el pasado atrás. Él estuvo de acuerdo. Lo consultamos, él con su gente, yo con los comandantes y algunos políticos y todos de acuerdo. Después, la carta del general Purstcher en Búsqueda, a raíz de la muerte del general Dalmao en prisión, encendió la pradera y dejó todo en la nada. Las varillas están ahí todavía, guardadas. Unos días antes de dejar la presidencia, Mujica hizo un decreto para que las conservaran.

Noticias: ¿Nunca le reprocharon sus compañeros de armas que estuviera tan cerca de Mujica y del MLN?

Bonilla: Sí, claro. Más allá de que siempre hubo conversaciones. Conmigo empezó cuando en abril de 2010 le entregué a Mujica como regalo de una visita a la comandancia una bandera capturada al MLN. Lo hice después de escuchar, en marzo, a poco de asumir, un discurso de él en Durazno en tono muy conciliador y de acercamiento a los soldados. La idea fue siempre aportar, tender puentes.