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Sociedad / 5 de febrero de 2019

Polémica novela de Calu Rivero: Cenicienta con pañuelo verde

“Campanas en la noche” pretende imponer temáticas feministas, pero en el formato clásico del género y en horario central.

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Esteban Lamothe y Calu Rivero

Campanas en la noche” es la apuesta de Telefe para ganar el prime time la primera mitad del año. Pero más allá de las buenas mediciones de rating, la telenovela ha cobrado notoriedad por otros motivos: las críticas que ha recibido, tanto por las actuaciones como por subirse a temas “de moda” para generar visibilidad cuando el argumento de fondo es el de las novelas tradicionales.

El triángulo amoroso compuesto por Esteban Lamothe, Federico Amador y Calu Rivero no dista mucho del cliché que se encuentra en cualquier novela. Enredos, encuentros prohibidos, pasión y un amor que parece imponerse ante cualquier adversidad. Sin embargo, en “Campanas en la noche” la situación va más allá. Vito, el personaje de Lamothe, ejerce violencia de género sobre Luciana (Rivero). Esta situación es algo pocas veces visto en la TV y se hace un especial hincapié en exhibirla, incluyendo hasta planos detalle del puño cerrado. Por esto fueron muchos los que tildaron a la telenovela de oportunista, no sólo por llevar la temática de la violencia de género, sino además por incluir a Rivero, una cara reconocida de la militancia feminista. A fin de cuentas, la novela no escapa a los cánones tradicionales de cualquier culebrón que se precie de tal.

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Cruces. Los reproches llegaron de un lado y del otro de la grieta. Quienes defienden a Juan Darthés organizaron un boicot a la telenovela e incluso aseguraron que todo se trataba de una movida de marketing. Del otro lado, una reconocida activista de los derechos de las mujeres como Malena Pichot también salió con los tapones de punta: “No vi ni un ápice de diferencia con cualquier novela clásica. Los galanes dan miedo y eso los hace hot”, enfatizó, al tiempo que agregó que la novela no sólo no tenía perspectiva de género, sino que dio a entender que los autores de la serie estaban “choreando” con esos temas para lograr rating.

Lily Ann Martin, guionista de la serie junto a Jessica Valls habló con NOTICIAS y salió al cruce de los rumores de que el rol en la ficción había sido escrito para explotar la situación de Rivero: “Nosotras empezamos a escribir esta historia muchísimo antes, hace casi dos años. No se tenía ni idea de quiénes iban a ser los protagonistas. Pero lo que nosotros escribimos no tiene nada que ver con los escándalos públicos”, se defendió.

La narración de un triángulo amoroso no es algo novedoso. De hecho es un recurso que abunda en la literatura, cine y televisión. Desde “Anna Karenina”, de León Tolstoi, hasta la película “Titanic” de James Cameron, el amor no correspondido por un tercero y la lucha porque ese amor prospere, está más que presente en la ficción. Sin embargo, la apuesta de “Campanas en la noche”, por incluir un tema candente de la realidad como la violencia de género, es lo que lo vuelve diferencial. Para bien, porque busca contar una nueva realidad y para mal, porque es visto como una mera treta para sumar televidentes. “Nosotras no lo hacemos por moda ni nada. Sino que la idea la teníamos hace mucho tiempo. Siento que ahora hay otro clima por el cual se pueden incluir nuevos temas y nuevas discusiones en la ficción y me parece buenísimo”, opinó Martin.

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Sumar temas de discusión a los guiones de las telenovelas puede aportar nuevas experiencias en los consumidores que desemboquen en un cambio de paradigma cultural y, por ende, en un cambio de comportamiento de la sociedad. En ese sentido, Martin afirmó que, a raíz de contar una historia de una relación tóxica con episodios de violencia, recibió mensajes de muchas mujeres que le contaron que gracias a ver esa situación en la pantalla se dieron cuenta de la realidad en que vivían.

Operaciones. Mientras las críticas y opiniones sobre si la inclusión de los femicidios y la violencia de género permanecen, en las redes sociales arreciaron los comentarios negativos sobre las actuaciones de dos de las figuras principales de la ficción. Lamothe y Rivero fueron atacados. Esta situación tampoco pasó desapercibida para Martin, quien destacó que esos ataques, en su opinión desmedidos, “tienen un origen político. Hay mucho rechazo de gente que ni la vio. Muchos haters en las redes que se dedican a eso”. Los seguidores de Juan Darthés, o al menos aquellos que en las redes afirman no creerle ni a Calu Rivero ni a Thelma Fardin, siguen anunciando su boicot e incluso todavía critican la novela.

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Así, enarbolando una bandera novedosa con mezcla de tradicional, la telenovela busca imponer en la ficción algo que en la realidad se vive a diario: femicidios y violencia de género. La realidad comercial lo obliga a hacerlo marketinero y los clichés que hicieron popular a este género siguen estando. Pero quizá esta sea la nueva realidad: el cuento de la Cenicienta adaptada a la realidad del siglo XXI.