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Sociedad / 24 de mayo de 2019

Guido Kaczka: el ganador menos pensado

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Guido Kaczka
Foto: Juan Ferrari

Desde hace más de una década, logró entrar en las casas de grandes y chicos, y se instaló como una de las caras más queridas de los programas de juegos en la televisión argentina. Sea con los egresados que competían por su viaje a Bariloche; los perros que tenían que tirar todos los bolos; con los parecidos de los famosos; o las preguntas y respuestas de cultura general supo domar cada formato de entretenimiento, a cualquier hora y día. Y hasta se convirtió en el comodín de los canales para llenar ese hueco en la programación cuando otros no rendían. Pero 2019 lo encuentra a Guido Kaczka en uno de los lugares más firmes del prime time de la tevé abierta, que antes se reservaba a la novela de turno.

Con su programa “Otra noche familiar”, por El Trece, logra picos de rating impensados para un programa de este estilo. Pero Kaczka rompió el molde, y con un promedio de entre 10 y 11 puntos de rating es lo más visto durante su franja. Esto obligó a que los directivos del canal del Grupo Clarín, sorprendidos por el éxito, tuvieran que considerar que “Otra noche familiar” se quede en ese horario. De esta manera, el conductor dejó de ser el comodín para convertirse en una de las cartas fuertes de la emisora.

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Este año, los canales de aire parecen haber encontrado en los programas de juegos una fórmula que rinde muy bien: tienen menos costos de producción y enganchan a la audiencia. Se trata de un formato que redundó en éxito en distintas décadas de la tevé nacional, con figuras como Cacho Fontana y su recordado “Odol Pregunta”; pasando por Pancho Ibáñez hasta Susana Giménez.

Guido Kaczka
En su franja horaria, Guido Kaczka le ganó al ciclo de Marley, “Minuto para ganar” (Telefe), que estuvo hasta abril. También consigue sacarle una diferencia a Santiago Del Moro, en “¿Quién quiere ser millonario?”

El hecho es que la participación del público, del ciudadano común como el gran protagonista, cruzó las fronteras del tiempo, y hoy encuentra su lugar en las pantallas argentinas. Y no sólo en el prime time, donde también está “¿Quién quiere ser millonario?” (Telefe), a las 21.15 con la conducción de Santiago del Moro; que busca competirle a El Trece; o Leo Montero en “Mejor de noche” (Canal 9) a las 21:50. Además, durante el mediodía, Lizy Tagliani logró impensados picos de ratings con “El precio justo” (Telefe). Las tardes, por tradición, siguen siendo lúdicas con programas instalados como “Pasapalabra” (El Trece) con Iván De Pineda.

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Kaczka, al que la prensa del espectáculo llama “el ganador silencioso”, arrancó bien en enero: logró vencer a su competencia: “Minuto para ganar”, con Marley, y a “Mi vida eres tú”, la novela turca de Telefe. Luego, llegó a superar en números a ficciones de su propio canal como “Argentina: Tierra de amor y venganza” e incluso por unas décimas se impuso a su competidor directo Santiago del Moro. “Yo venía con una lógica, hace unos años, de que hacía un horario en la semana y fines de semana. Terminaba ‘Showmatch’ y yo hacía esto en febrero y marzo. El año pasado Tinelli se estiró mucho en volver, y me quedé en el prime time. Este año como ‘Otra noche familiar’ anduvo muy bien, y estaba instalado, se quedó. Incluso para quienes lo decidieron en conjunto conmigo y Martín Kweller (CEO de Kuarzo). Quizás sea algo bastante inédito”, revela Kaczka en diálogo con NOTICIAS.

Guido Kaczka

Suceso. En “Otra noche familiar”, los participantes compiten para ganarse un viaje a un lugar paradisíaco, curiosamente en un estudio ambientado como si fuera un pantano. Uno de ellos debe responder algunas de las 5 mil preguntas de cultura general e historia, (cuya respuestas están en el sitio del canal), mientras la otra persona aguarda sobre una plataforma que, en caso de que el otro se equivoque, puede conducirlo directo al agua. Casi siempre quienes asisten son amigos, parejas o familia. Como tienen un vínculo las historias de vida cobran gran protagonismo durante esos 30 minutos.

En “El perro del millón”, su programa de los sábados a las 22.15, también apela al diálogo con la familia que lleva a competir a su mascota. Y Kaczka, que sabe sacar provecho de esas situaciones, considera que esa cuestión genuina es una de las claves del éxito. “La conexión que hay entre los participantes es en lo más pienso a la hora de inventar juegos con Martín Kweller. Vas tratando de buscar resortes que hagan que el encuentro con el participante pase por distintos lugares. Entonces los juegos funcionan como excusa para charlar con alguien”, opina el conductor.

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Respecto de que la pantalla esté copada por programas de entretenimiento, Kaczka agrega: “Creo que se generan situaciones de autenticidad, que tienen más que ver con los afectos, que con la razón. Muchas veces, en otros programas lo que sucede es ‘quiero que me vean cómo vivo’, pero no cómo realmente estoy viviendo. Los de entretenimiento logran ser eficaces porque tienen lo espontáneo, y que estamos jugando”.

No es el primer éxito de Kaczka. En 2018, ganó el Martín Fierro a mejor conducción masculina por sus programas “A todo o nada” y “Lo mejor de la familia”. Su trayectoria en la conducción comenzó en 2005, con “El último pasajero”. Luego le sigueron ciclos lúdicos como “Alto juego”; “Los 8 escalones”; “La mejor elección”; “La tribuna de Guido”; entre otros. A pesar de que en estos años, la tevé ha visto bajar drásticamente sus números de rating, e irrumpieron nuevas audiencias, el conductor es optimista: “Creo que todo va a ir conviviendo. Mucho de lo que se replica en internet viene de los canales abiertos. Y si bien el rating baja, de golpe sube. Y tiene que ver más con la oferta del producto. Muchas veces que haya más oferta te obliga a pensar cosas más divertidas”, describe.

Guido Kaczka
Lizy Tagliani consigue un alto rating en los mediodías de Telefe con “El precio justo”. Durante las tardes, El Trece lleva el consagrado “Pasapalabra”, con Iván de Pineda. Leo Montero es otro de los que ocupa el prime time con juegos en “Mejor de noche”, por Canal 9.

Fenómeno lúdico. La televisión argentina vivió distintas épocas con formatos que marcaron la tendencia. En muchos casos, atravesados por el contexto político y económico. A fines de los ’50 y mediados de los ’60, en plena expansión de la tevé, lo más habitual eran los programas que invitaban a la familia. Y los ciclos de juegos, en ese sentido, lograban reunir a todas las edades. Así nacieron éxitos como “Odol Pregunta”, conducido por Cacho Fontana; y “Feliz domingo” que atravesó varias generaciones de jóvenes que soñaban con ganarse su viaje de egresados.

Gerardo Sofovich supo marcar una época cuando en 1987 estrenó “La noche del domingo” e instaló juegos que perduraron durante años como el corte de la manzana, el jenga o el bowling, entre otros. En los ’90 llegaría Susana Giménez, por cuyos juegos le debe el título de “la diva de los teléfonos”. Luego, surgieron nuevas caras como Julián Weich; Marley e Iván De Pineda, que con su estilo, supieron ganarse a su público.

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Pero que, en la actualidad, la mayoría de los canales tenga al menos un programa de este tipo, según los especialistas, parece responder a un factor de crisis económica. Los altos costos de producción frente al bajo encendido encuentran en este formato, una manera de tener buenos resultados sin gastar demasiado. “El resurgimiento responde a una cuestión de costos, y al agotamiento por sobreoferta de los programas de panelistas. Otro factor es la fenomenal crisis económica por la que atraviesa el país. Nadie está exento de no poder llegar a fin de mes. Por lo tanto, los participantes y la audiencia de estos programas está compuesta, en su mayoría, por las víctimas de esa crisis: participantes que han perdido su trabajo y ven una oportunidad de ‘salvarse’. Y de un público que arrima rating sublimando sus penurias económicas en el triunfo de una víctima de la crisis, como lo son ellos”, opina el experto en medios y ex director de contenidos y programación de Telefe, Claudio Villarruel.

Así como para los chinos la palabra crisis significa oportunidad, algunos canales parecen haber encontrado en los programas de entretenimiento la mejor fórmula para lograr batir récords de audiencia. Y en eso, Kaczka, que la remó más de una vez, hoy es el triunfador menos pensado.