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Política / 18 de septiembre de 2019

Por qué el juez Bonadio quemó las naves llevando a Cristina Kirchner a juicio oral

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En la víspera de la elevación a juicio oral de la causa de los cuadernos, el juez Claudio Bonadio sacó una resolución con el fin de cumplir con el proceso de “corroboración” de los dichos de los arrepentidos. Es decir, cruzar la información que daban los empresarios que reconocieron haber pagado coimas a funcionarios públicos con otras fuentes de información como registros bancarios, cruces de llamados telefónicos u otras declaraciones.

¿Por qué resulta relevante esta resolución en este momento? El pulso político argentino hizo que el juez Bonadio perdiera la fuerza con la que avanzó contra la ex presidenta Cristina Kirchner en los últimos años. Ella tiene altísimas probabilidades de volver al poder a fines de este año (como vicepresidenta) y él quedaría en una situación de desventaja, porque perdería el respaldo político de los últimos años. Además, y no es un dato menor, la operación en la cabeza que tuvo este año el juez es un tema que también inclina la balanza a favor de Cristina, porque podría acelerarse la jubilación del magistrado.

A primera vista, en la resolución de corroboración se pueden ver dos beneficiarios: el primero es el chofer Oscar Centeno y el segundo el propio Bonadio.

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Centeno y su defensor, Gustavo Kollman, rápidos de reflejos, presentaron de inmediato un pedido de sobreseimiento para el chofer del ex funcionario Roberto Baratta. El argumento es que Centeno era solo un chofer que conducía el auto y que eso no lo hace miembro activo de la banda. Para despejar esta duda, los investigadores podrían preguntarle a su pareja de esos años, Hilda Horovitz, si notó cambios sustanciales en el nivel de vida que llevaban. A NOTICIAS ya le dijo que sí.

La corroboración de los dichos de los arrepentidos también beneficia a Bonadio porque alrededor de las declaraciones de los empresarios que aceptaron darse vuelta siempre estuvo el fantasma de que hubo presiones, extorsiones y que sus declaraciones fueron inducidas. Con las corroboraciones, el juez busca sostener esos dichos a la hora del juicio oral.

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Documentos. Un ejemplo de las corroboraciones es el del arrepentido Armando Loson, de la firma Albanesi. Cuando declaró, Loson aportó los comprobantes de las extracciones bancarias que coinciden con los montos y los días que Centeno había escrito en sus cuadernos. Además, también hay coincidencia entre los días que Loson fue al banco y las llamadas telefónicas entre celulares vinculados a Loson y celulares asociados al Ministerio de Planificación. A esto se le suma que Centeno, en uno de esos encuentros, tomó una foto de un auto patente DOW 181 que pertenece a la firma Albanesi. Todo documentado.

Otro ejemplo de las corroboraciones está en el capítulo que habla sobre el ex secretario de Cristina Kirchner, Fabián Gutierrez. Allí no se basa en documentación, sino en cruces de declaraciones. Gutiérrez declaró, como consta en el expediente, que “mientras cumplió funciones como secretario privado de Presidencia, realizó varios viajes en avión hacia las ciudades de Río Gallegos y El Calafate, con destino final a las residencias del matrimonio Kirchner, en los que se llevaban varios bolsos y valijas con candados, los cuales, según el comentario de los secretarios y su percepción, contenían dinero”.

También, siempre según el escrito del juez Bonadio, dijo que “una vez que llegaban a la residencia de la familia Kirchner, esos bolsos o valijas era guardados en ambientes bajo llave” y que “era frecuente que Daniel Muñoz –el fallecido ex secretario de Néstor Kirchner– trasladara valijas con candado que contendrían dinero”. Para corroborar estos dichos, el juez recurrió a las testimoniales de los pilotos del Tango 01 de aquellos años, “quienes dieron cuenta de la forma en la cual se despachaba el equipaje en el avión presidencial, siendo que parte del mismo se subía al avión sin ser controlado por el escáner, circunstancia que generó el reclamo de alguno de los pilotos para que se cumpla con tal requerimiento porque implicaba un riesgo para la seguridad del vuelo, siendo esto ignorado por los pasajeros de la comitiva, como así también la forma en que lo recibían en las ciudades de Río Gallegos y El Calafate”.

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Para graficar la situación, Bonadio incluyó el testimonio de Sergio “El Potro” Velázquez, histórico piloto de la familia Kirchner, primero en la gobernación de Santa Cruz y luego en la Presidencia. “En cuatro o cinco ocasiones volé el ‘Tango 10’ como copiloto, y en ese vuelo, que no tenía horario, se trasladaba un solo secretario que por lo general era Daniel Muñoz y que iba sentado entre asientos y valijas, y generalmente viajaba él solo con cuatro o cinco valijas, las cuales iban con candados y no eran despachadas en bodega, ni tampoco eran escaneadas ya que él no lo permitía. Esos viajes eran desde la ciudad de Buenos Aires hacia la ciudad de El Calafate o Río Gallegos. Creo que esos viajes eran realizados una vez por mes aproximadamente. Esos viajes realizados por Daniel
Muñoz se terminaron cuando comenzó la primera presidencia de Cristina Fernández”, relató el piloto.

La elevación a juicio ya había sido pedida por los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo en junio de este año a través de un escrito de 678 páginas, un número mágico. Fue apenas tres semanas después del regreso de Bonadio a su juzgado tras la operación en el cerebro que le practicaron en el sanatorio Fleni en mayo pasado.
Salud. Los abogados que visitan al juez sostienen que lo ven de buen ánimo pero con la salvedad de que por momentos pareciera quedarse pensando y tarda en volver a la conversación. Hace algunos días se habría hecho unos estudios que le dieron resultados positivos, relatan en Comodoro Py.

El 4 de mayo de este año fue operado de un tumor cerebral, el cual fue extraído luego de una intervención quirúrgica que implicó que le abrieran una parte del cráneo. Apenas se extrajo el tumor, los especialistas Andrés Cervio y Santiago Condomi Alcorta hicieron un estudio anatomopatológico intraquirúrgico, con frío, que dio como resultado que el juez tiene un glioblastoma multiforme. En aquel informe preliminar al que accedió NOTICIAS también se detalló que los doctores habían escrito que el tumor estaba alojado sobre la hoz del cerebro, una membrana que separa al hemisferio derecho del izquierdo. Según los especialistas, cuando los tumores se anclan en esa zona, los diagnósticos suelen ser malos.

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Bonadio se reincorporó a su juzgado el 23 de mayo y desde aquel día se lo ve siempre con una boina y un poco más delgado. Cuando regresó, lo primero que hizo fue dejar al borde del juicio oral a Cristina Kirchner en la causa por los documentos históricos que había en su casa de El Calafate: un prontuario del ex presidente Hipólito Yrigoyen y una carta que José de San Martín le escribió desde Francia al patriota chileno Bernardo O’Higgins en 1835.

¿Firmar la elevación a juicio oral de la causa de los cuadernos será su último acto como juez? Bonadio ya había iniciado los trámites para su jubilación en noviembre del 2017 y la tiene a disposición para cuando quiera empezar a gozar del retiro. Esta semana hubo una novedad que podría tentarlo a no correr riesgos: en el Consejo de la Magistratura estaban a punto de desestimarse dos denuncias contra él que habían hecho el ex secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el abogado de CFK, Carlos Beraldi, pero la reunión se postergó. Ahora, la reunión se pasaría para octubre y recién allí se verá qué sucederá con esos dos expedientes. Estas denuncias se habían hecho en 2017 y pasaron estos dos años sin pena ni gloria por la Comisión de Disciplina del Consejo de la Magistratura, por lo que se espera que, si el oficialismo no logra desestimarlas, queden para la próxima administración.

Enemigos. Claudio Bonadio y la administración de Cristina Kirchner mantuvieron una relación en buenos términos al principio de la gestión y sobre todo tras la reelección por 54% de los votos en 2011. En aquel momento, el juez sobreseyó a los secretarios de CFK, entre los que estaba Daniel Muñoz, uno de los principales administradores del dinero proveniente de las coimas. Luego la relación comenzó a resquebrajarse y cruzó límites insospechados. El juez recibió un escrito en el que decía: “La yegua lo mandó a matar, cuide a su hijo.

Le están armando una causa por drogas”. Y luego el estudio de grabación de su hijo Mariano amaneció con pintadas que decían “Bonadio andate” y “sala ensayo juez Bonadio”. Este tipo de intimidaciones habrían hecho que Bonadio se tomara la disputa de manera personal. El momento llegó cuando le tocó investigar la sociedad de los Kirchner llamada Los Sauces, que contiene gran parte de las propiedades familiares y que incluye en el directorio a los hijos de Cristina.

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En esa causa, el juez procesó a Florencia Kirchner y sostuvo que sus conductas “encuadran en el delito de jefe/ organizador de una asociación ilícita”, y le agregó también que sería autora del delito de lavado de dinero. Luego de procesarla envió la causa al juzgado de Julián Ercolini para que se adjunte a otra similar llamada Hotesur, en la que se investigan los hoteles de la familia. Hoy este expediente ya fue elevado a juicio oral y ya se iniciaron medidas solicitadas por las partes. El juicio aún no tiene fecha, pero comenzaría en 2020.

La pelea entre el juez y Cristina está en momentos culminantes y a Bonadio ya casi no le quedan expedientes relevantes que puedan poner en aprietos a CFK. Es por eso que, en términos del magistrado, un amante de las armas, elevar a juicio oral la causa de los cuadernos se convierte en su última bala.