Martes 11 de mayo, 2021

CIENCIA | 11-09-2020 00:05

Coronavirus: la ocupación de las terapias intensivas y el colapso posible

Una recorrida por hospitales del AMBA y de provincias del interior muestra que el sistema se satura. Pese a la suma de camas, la falta de personal es crítica y los contagios no paran de crecer.

En los últimos días, la tensión sobre la ocupación completa de camas Unidades de Terapia Intensiva (UTI) generó cruces de datos y contradicciones entre anuncios oficiales y la comunidad médica y científica.

Sin embargo, la falta de recursos humanos y personal calificado es una deuda histórica que la pandemia reaviva y potencia. Entrevistada por Noticias, Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) alerta sobre la situación. 

Periodista: ¿Cuáles son las provincias más comprometidas en ocupación de camas UTI?
Rosa Reina: Ciudad y Provincia de Buenos Aires; Jujuy, Río Negro, Salta, Mendoza, Santa Fé, en algunos lugares, Santa Cruz, Chubut, en algunas instituciones, Tierra del Fuego, Estas provincias están arriba del 80 % de ocupación, con el riesgo de que esto pueda subir. También lugares como Río Gallegos, y Comodoro Rivadavia. Desde la filial de Mar Del plata alertaron hace unos días, con un comunicado,  sobre la suba de casos y la creciente ocupación de camas UTI.

Periodista: El ministro de salud de la ciudad de Buenos Aires dijo que el sector privado está más comprometido con un 71 % y el público con un 62%. La SATI comunicó un porcentaje mayor y un relevamiento sobre algunos hospitales indica que la ocupación es de entre el 95% y el 100%. No coinciden los datos. ¿Por qué ocurre esto?

Reina: Los porcentajes son generales, y dentro hay instituciones que están mucho más comprometidas que otras. Pero, además de las camas críticas, donde están los profesionales intensivistas que atienden a los pacientes críticos, se cuentan esas camas que se han ido expandiendo, o aquellos servicios que no son las terapias intensivas, y que por necesidad se abrieron en diferentes lugares. Esto depende depende de la institución, pueden cambiar o modificar algunos servicios y los adaptan para  recibir pacientes críticos pero que no son terapias intensivas. Esas camas también se están contando dentro del porcentaje. Creemos que ahí está la diferencia. 

Reina enfatiza el rol que la falta de recursos humanos tiene en este panorama. “Los profesionales intensivistas siempre hemos sido pocos -explica-. Es una especialidad que no fue jerarquizada a lo largo de los años. Ahora se evidencia frente a esta situación tan crítica. La otra pandemia, en 2009, la de la gripe H1N1, fue muy dramática para el sistema de salud y para las terapias intensivas en particular. Los pacientes ingresaban muy mal. En ese momento ya alertamos que éramos muy pocos, que había que invertir en los sistemas de salud, mejorar su capacidad, e incrementar el personal de terapia intensiva”.

Situación del AMBA

Consultados varios profesionales de Hospitales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) coinciden en que la frontera de las camas UTI se extiende cada vez más, en otros servicios, aunque sin que sea posible reacondicionar en su totalidad esa unidad para pacientes en estado crítico por Covid-19.

Una muestra es el Hospital Posadas. De acuerdo con su jefa de Emergencias, Adriana Fernández, ese sector destinado a Covid-19 tiene 20 camas de internación general y 8 camas de cuidados críticos. Estas camas fueron pensadas como refuerzo para el caso de que se ocuparan todas las camas de las áreas de clínica médica y de terapia intensiva.

Actualmente, y desde hace varias semanas, estas camas ya se están usando, debido a que el servicio de Clínica médica está lleno, tiene más de 200 pacientes internados y el servicio de Terapia Intensiva cuenta con una ocupación del ciento por ciento. 

Silvana Cristina Krasmik, enfermera de la unidad de terapia intensiva para adultos del Posadas, describe que en los pisos hay 32 pacientes leves, que se complejizan rápido y a los que hay que derivar donde haya camas. Los atienden una o dos enfermeras. Hay 8 camas en terapia intermedia pediátrica, que se hicieron UTI para adultos. Falta recurso humano y hay muchos profesionales infectados

En el Hospital Santoyani de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) la ocupación de camas UTI es del 85%; en el Hospital Argerich, de 37 camas solo cuatro están desocupadas; en el Hospital Ramos Mejía, de 16 camas están ocupadas 13; en el Hospital Penna están las 12 camas con pacientes; en el hospital Velez Sársfield y en el Pirovano, no hay camas disponibles. Estos datos pueden variar pero la ocupación casi completa persiste.

En el hospital Eva Perón de San Martín, Pedro Montellanos, enfermero  de UTI, cuenta que la ocupación es del ciento por ciento: 21 sobre 21 camas están ocupadas con pacientes. En la Guardia hay dos lugares más que se usan como de terapia intensiva. “Están contratando gente que no está capacitada para manejar ese tipo de pacientes”, advierte.

Desde el Ministerio de salud de la Provincia indicaron que al día lunes 7 los hospital del AMBA ocupados al ciento por ciento eran seis en el AMBA. De ellos, dos están al 100% en todos los cuidados intensivos y seis más están a entre el 90 y el 100% de ocupación. No especificaron cuáles. 

En el caso del Ministerio de Salud de CABA, se informa que actualmente están ocupadas 274 (61%) de las 450 camas de terapia intensiva destinadas a pacientes con coronavirus y 683 (46%) de las 1.500 camas generales disponibles para pacientes moderados de COVID-19 en los hospitales públicos porteños.

Los hospitales públicos fueron divididos en 3 grupos, a modo de semáforo: rojo, amarillo y verde. El primero está conformado por los 4 hospitales centrales (Argerich, Fernández, Muñiz, Santojanni) a los que se derivan la mayor cantidad de personas positivas y que por ende tienen más pacientes internados en UTI. 

El segundo anillo está conformado por los hospitales Álvarez, Durand, María Ferrer, Pirovano, Ramos Mejía y Tornú. El tercer anillo contiene a ocho hospitales: Grierson, Penna, Piñeiro, Rivadavia, Sardá, Udaondo, Vélez Sársfield y Zubizarreta. En total, la disponibilidad es de 450 camas, cuya ocupación varía. En el caso hospital Ramón Sardá, es un hospital materno infantil. 

Desde el Ministerio de Salud de la Nación se informa que la ocupación de camas UTI adulto promedio en el AMBA un porcentaje del 67% a lo largo del último mes, con una tendencia ascendente, pero por el momento "no explosiva". Sin embargo, enfatizan que es imprescindible recordar que esa tasa es un promedio, y que por lo tanto hay áreas donde la ocupación de las UTI alcanza “niveles alarmantes”

En el interior del país (excluyendo el AMBA) se ha registrado un incremento mayor en la ocupación de camas UTI durante agosto, con niveles elevados de saturación en algunas ciudades, y con una clara tendencia ascendente.

Mendoza al rojo vivo

Señalada por la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) como una de las provincias con probable colapso en atención de Terapias Intensivas, las autoridades provinciales analizan volver a la fase uno.

Fernando Kurban, presidente de la Asociación Mendocina de Terapia Intensiva, asegura que la situación en lo que a ocupación de UTI se refiere, se ha llegado al límite: están en entre un 90 y un 100%. Si se toma toda la provincia el promedio puede bajar a un 85%. 

“Hay que tener en cuenta la accesibilidad que la mayoría de la población tiene a estas camas libres que se dan en una zona más periférica, muchas veces a 100 o más kilómetros de distancia”, aclara Kurban. 

La proporción del personal calificado por sobre el total de los profesionales de salud es cada vez menor y según Kurban, allí es donde radica el potencial colapso. 

“Desde hace tres semanas se están abriendo  camas de terapia intensiva en servicios de hospitales donde no las hay habitualmente, se utilizan unidades coronarias para pacientes con Covid-19,  se acondicionan quirófanos como terapia intensiva. Si estuviese todo controlado, no tendríamos que seguir abriendo camas en tantos servicios ni agregando profesionales que no son de la especialidad, que no están formados en el tema y esto disminuye la calidad de atención”. 

Y agrega: “Muchos de nosotros estamos de acuerdo en volver a la Fase 1 porque los casos siguen en aumento y restringir la circulación va a servir en términos epidemiológicos”. 

Diego Irigo, Director del Hospital Ramón Carrillo, de Las Heras, enfatiza que la “verdadera guerra contra la Covid-19 está comenzando ahora y septiembre será un mes complicado con la capacidad humana al límite”. 

Por un lado hay falta en determinadas especialidades, a lo que se suma la pérdida de profesionales, tanto porque se enferman de Covid-19 como porque es necesario aislar al grupo en el que trabajan, y eso puede sacar de sus tareas a entre 2 y 15 personas. 

Río gallegos

Según el registro oficial, Santa Cruz ha tenido desde el inicio de la pandemia 2.602 casos, de los cuales 804 están activos. Del total, 1.778 pacientes recibieron el alta y 20 fallecieron al 10 de septiembre. A principios de este mes y en medio de la suba de casos de Covid-19, renunció el ministro de Salud y Ambiente de la provincia, Juan Carlos Nadalich. Lo hizo por “motivos personales”, según se comunicó oficialmente. En su reemplazo asumió el ex subsecretario de Salud Colectiva, Claudio García.

El Hospital Regional de Río Gallegos es el de mayor complejidad de la Zona austral de Santa Cruz y receptor de pacientes con patologías muy graves que provienen de un radio de 250 kilómetros. Osvaldo Rubio, jefe de Terapia Intensiva, explica: “En el contexto de este brote que tuvimos a partir del 14 de julio decidimos ampliar nuestra capacidad de internación. Así fue como pasammos de 14 a 18 camas. Estamos con una ocupación de entre el 80 y el 95%, por lo que dos médicos están atendiendo 18 camas generando un esfuerzo muy grande”. 

La falta de personal queda ampliamente descripta por Rubio: “Somos en total 5 médicos de terapia intensiva y contamos con la colaboración de dos médicos que realizan guardias en dos días y el apoyo de médicos que vinieron de El Calafate. Pero eso no es siempre. Tenemos escasos recursos de personal calificado para atender pacientes críticos, también de enfermería, es necesario porque estamos con un enfermero cada dos camas y no es suficiente, muchos nos exigimos trabajando doble turno, 16 horas”. 

Comunicación de la gravedad

Mientras tanto, cada vez son más comunes las escenas en las que se ve a personas que no usan barbijo y se juntan en grupos cerrados, sin distancia social, en esquinas y bares. No es la imagen de una situación extrema. 

Para Rosa Reina, esto podría ser resultado de problema de comunicación. “Quizá no se esté transmitiendo bien lo que está pasando -reflexiona-. Hay que replantearse la forma en que estamos comunicando, hay muchas situaciones en las cuales no se cumplen las medidas básicas. No podemos decir que no hay que salir, si hay gente que tiene necesidad de hacerlo, pero lo tiene que efectuar bajo estas premisas: usar el tapaboca correctamente, respetar el distanciamiento social, lavarse las manos, no aglomerarse”. 

Y concluye: “Es responsabilidad también de las autoridades que este mensaje le llegue a la gente como le tiene que llegar. Quizá haya que cambiar la forma y la comunicación actual no sea la adecuada. No queremos alarmar, simplemente decir lo que está sucediendo”.

 

*Integrante del Equipo de Investigación de Perfil Educación.

También te puede interesar

por Adriana Vanoli*

Galería de imágenes

Comentarios