Lunes 21 de junio, 2021

CIENCIA | 04-09-2020 00:14

Ser enfermero en pandemia: falta de protección, sueldos bajos y pluriempleo

La crisis causada por el coronavirus empeoró la situación de un recurso crítico y escaso. El estrés extremo de quienes trabajan en unidades de terapia intensiva.

“No quiero que se encarguen de mí si me muero, quiero que me cuiden antes de morirme” gritaba una enfermera en marzo de este año en una asamblea en el Hospital General de Agudos Ramos Mejía, de la ciudad de Buenos Aires. Cuatro meses después un comunicado de la agrupación Enfermería Federal indicaba que a fines de agosto ya habían muerto 50 enfermeros y enfermeras en el país. Son muertes producto de una multiplicidad de variables, no solo del la enfermedad Covid-19: precariedad laboral, falta de reconocimiento profesional y malas condiciones de salud, física y mental. 

Cuando la ONU declaró al 2020 como el año de “La enfermería y la partería”, la pandemia por coronavirus no estaba en los cálculos, aunque la enfermería siempre fue una tarea urgente con menos manos de las necesarias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) alcanzar una cobertura sanitaria universal para el año 2030 implicaría aumentar en 9 millones la cantidad de personal de enfermería y partería.

Pero ya en el 2018 un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicaba que la Argentina tiene una de las tasas más bajas de enfermeros por habitante: 4,24 cada 10 mil personas. Apenas Honduras, República Dominicana y Haití están por debajo. 

En el comunicado del 22 de agosto, desde Enfermería Federal especificaban: “No podemos dejar de asociar esta situación (las muertes de 50 enfermeros) con las deficitarias condiciones salariales laborales y de ambiente de trabajo de los profesionales de la enfermería, que obligan al pluri empleo y a la sobrecarga laboral por escasez de personal”.

Para Patricia Burgos, cofundadora de la organización, los fallecimientos de esos 50 enfermeros son considerados muertes evitables por diversos motivos. Entre los más graves, la existencia de enfermedades preexistentes: desde numerosos establecimientos del país se le negó al personal con comorbilidades el derecho a tomarse las licencias correspondientes.

“Además -agrega Burgos- no solo son necesarios las camas y los respiradores, sino también el personal altamente calificado que sepa cómo utilizarlos. Y la realidad es que algunos servicios fueron ocupados por colegas que no estaban preparados”. 

Que la enfermería sea un recurso escaso y crítico es algo que confirman las cifras. “Somos apenas un 35% sobre el total de personal hospitalario, y realizamos el 90% del trabajo asistencial directo las 24 horas del día, los 365 días del año”, asegura José Jerez, Presidente de la Federación Panamericana de Profesionales de Enfermería, que representa a 20 países de la región de América Latina y el Caribe.

“En la provincia de Buenos Aires apenas un 2% estamos reconocidos como profesionales, el resto figuran clasificados como técnicos en salud y cobran $35.000, es decir que están por debajo de la línea de pobreza”, describe Jerez, que trabaja en el servicio de Guardia del Hospital Gandulfo. 

Equipos de protección personal

 

Equipos de protección personal

El 21 de junio, día del padre, falleció José Aguirre, enfermero del hospital Rivadavia. Tenía 56 años, sobrepeso e hipertensión. A pesar de ser persona de riesgo, no quiso tomar licencia para no perder parte de su salario. Su familia asegura que no se le dieron los elementos de protección adecuados para atender a pacientes positivos de Covid-19. “Sentimos mucha tristeza e impotencia porque sabemos que esa muerte se podría haber evitado. Veníamos exigiendo los elementos de protección y en ese momento había faltantes. Llegaron tarde”, dice Gastón Salerna, vocal de ATE, licenciado en enfermería, y compañero de Aguirre en el Rivadavia.

“Son tan bajos los sueldos que nos vemos en la situación de tener que hacer horas extras o contar con otro trabajo -explica Salerna-. A muchos colegas no les otorgaron licencia por riesgo, a pesar de tener certificado médico”. De acuerdo con Salerna, en el Hospital Rivadavia hay 170 trabajadores de la salud contagiados. Esto implica una recarga laboral sobre resto, y un estrés consecuente que aumenta el riesgo de cometer errores. “Esto desembocará en mayores contagios y no se va a dar abasto, se vienen momentos muy difíciles”, opina. 

“Hay personas fallecidas que no se contabilizan como trabajador o trabajadora de salud, pero son consecuencia de la tarea que el personal sanitario realiza en este contexto”, describe Berta Leyton, presidenta de la Asociación de Licenciados en enfermería (ALE), que incluye a 33 hospitales y Centros de Salud de la Ciudad de Buenos Aires.

“Marcelo, de la terapia intensiva del hospital Cosme Argerich se contagió, y contagió a sus padres y un tío. Los perdió a los tres, hoy él está con licencia psiquiátrica -ejemplifica Leyton-. Miriam, del mismo hospital, presentó un certificado médico porque padece anemia hemolítica y le contestaron por telegrama que debía volver a trabajar, bajo riesgo de quedar cesante. Se reincorporó, se contagió, y estuvo 15 días en la terapia del sanatorio Méndez con un respirador. Hoy está en su casa recuperándose con secuelas pulmonares y cardiológicas, aprendiendo a caminar con bastón, curándose las úlceras que le provocó estar tanto tiempo en la cama sin cuidados de la piel”. 

Luisa Pérez es enfermera del Hospital Garrahan. Tiene 29 años de profesión y es muy directa: “Ningún hospital estaba preparado para una pandemia”. Edgardo Javier Medina trabaja hace dos décadas en el Garrahan y lleva seis meses en el sector Covid. “Al inicio nada estuvo preparado ni en el edificio, ni la forma en que funcionamos, ni en lo referido a contar con los equipos de protección personal imprescindibles”, describe el licenciado en enfermería, docente y delegado de la Asociación Trabajadores del Estado, ATE. Tras un paro, hubo mejoras. 

Sin embargo, son muchos los hospitales en los cuales no se produjeron reformas ni adecuaciones edilicias. Es lo que sucede en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá. De acuerdo con Maria E. (que no da su nombre completo por temor a represalias) cuenta que en el hospital hay más de 40 personas con Covid-19 en el sector enfermería. “Utilizamos nuestra ropa de trabajo, comprada con dinero de nuestro bolsillo, con un costo de dos mil pesos. Además, hubo cambios que afectaron horarios sin ninguna remuneración acorde”. 

Terapia intensiva

Estrés y sobrecarga laboral

La sobrecarga laboral sin remuneración acorde se da también en el interior del país. Jujuy es uno de los ejemplos más acuciantes, debido a que su sistema sanitario lleva semanas de desborde, a punto tal que debió recibir recursos humanos de Nación y de otras provincias. “Acá los hospitales están colapsando”, resume Anahu Andrea Mendoza, licenciada en enfermería que trabaja en el Hospital W. Gallardo de Palpalá dentro de un Centro de Integración Comunitario o CIC.

“La comunicación con el Comité Operativo de Emergencia (COE) por teléfono o video no está dando resultado, así que toda la gente viene a los puestos de salud. Con una demanda tan alta, estamos realizando guardias constantes de lunes a lunes, hacemos seguimientos  a los domicilios de los pacientes, pero nos siguen pagando atención primaria. El recurso humano ya era muy escaso, y se agravó con el aislamiento de los casos positivos entre los colegas”. Y concluye: “En la provincia hace más de cuatro años que no se realizan concursos para el ingreso al sistema de salud”. El sueldo de los trabajadores de la salud en Jujuy, es uno de los más bajos entre las provincias

En abril de este año, algunas psicólogas del equipo de Salud Mental del Hospital Muñiz de la ciudad de Buenos Aires se incorporaron al Servicio de Promoción y Protección de la salud, armando un equipo interdisciplinario para asistir al personal del hospital afectado por la pandemia. Entre abril y el 30 de julio en ese hospital hubo 173 casos de Covid-19: 108, pertenecían al sector de enfermería.

“Además del multiempleo, otro dato a tener en cuenta es que la enfermería es una profesión desarrollada mayoritariamente por mujeres, que en pandemia se vieron también sobrecargadas por la presencia permanente de sus hijos e hijas en el hogar, que en general están a su cuidado”, señala Marisa Demayo, psicóloga de planta de Salud Mental del hospital.

¿Cuáles son las razones de mayor consulta al área de Psicología? Irritabilidad, cambios bruscos de humor, hiperactividad, dificultades para dormir, deseo de continuar la tarea sin parar, necesidad de contacto con compañeros. Muchas veces el modo de calmar el hiperalerta es apelar al consumo de alcohol, sustancias o comida.

Duelo

Atención psicológica

Liliana Zuker, psicoanalista y psicóloga del Departamento de Urgencia del Hospital General de Agudos Juan A. Fernández, cuenta que el gran motivo de consulta de las y los trabajadores de enfermería en esta pandemia es la ansiedad que despierta el temor al contagio y a llevar el virus a sus familias.

A ellos se suman la desconfianza en cuanto a la calidad de los equipos de protección personal (EPP) que, en muchos casos, son costeados por los trabajadores. Otra causa es el tener que presenciar muertes diarias y estar en contacto con la angustia de familiares que no pueden despedirse de sus seres queridos. El personal de salud, además, se ve desbordado por la cantidad de colegas que fallecen por la Covid-19.

El elemento estresor es permanente y no se sabe cuándo terminará. Por otro lado, no se puede identificar al potencial transmisor de la enfermedad. Puede ser un paciente o un colega, el peligro está puesto en el afuera”, explica Marisa Demayo. De acuerdo con Zuker, los primeros tiempos de la pandemia estuvieron marcados por la angustia, los sentimientos de culpa ante los contagios y el temor a la sanción por parte de las autoridades. 

Enfermeras y enfermeros están bajo un estrés crítico que abarca no solo lo laboral, sino también lo económico, lo emocional y lo psicológico. Algunos problemas vienen de larga data. Otros, fueron agudizados por la pandemia. Y justamente en el año del personal de enfermería. Toda una ironía.

 

*Integrante del Equipo de Investigación de Perfil Educación.

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por Adriana Vanoli*

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