Domingo 16 de mayo, 2021

CIENCIA | 13-12-2020 15:14

Eventos y personas supercontagiadores: claves de la transmisión del coronavirus

Los aerosoles que generan los que poseen gran carga viral y la permanencia del virus en el aire. El rol de los lugares cerrados y la importancia de la ventilación.

Uso del barbijo bien colocado, es decir que cubra de manera completa nariz, boca y mentón sin dejar aberturas a los costados; mantenimiento de al menos dos metros de distancia física entre personas; higiene de manos con agua y jabón o alcohol en gel, reuniones al aire libre manteniendo las tres medidas de prevención anteriores.

Así, de este modo muy sintetizado, se pueden explicar las acciones que ayudan a prevenir la transmisión del coronavirus pandémico. Pero es importante agregar otras, sobre todo cuando grandes grupos de personas están en lugares cerrados, desde un restaurante hasta un lugar de trabajo, pasando por un consultorio médico. Porque lo que indicaba la simple percepción y  los diagramas que representaban la transmisión del coronavirus allá por febrero y marzo no son exactos.

El coronavirus no se expande de manera lineal, de persona a persona y siempre a un ritmo igual y sostenido, sino mayoritariamente de forma explosiva, a partir de eventos supercontagiadores, en los que un escaso porcentaje de infectados transmiten el patógeno a un gran número de personas. De hecho, es en entornos sociales, sobre todo cuando ocurren en espacios cerrados y mal ventilados, donde se han reportado grandes contagios en los que más del 75% de las personas presentes terminaron teniendo Covid-19.

Un nuevo modelo matemático, publicado en la revista científica JAMA Network, ofrece una posible explicación: las personas con gran carga viral, que pueden ser asintomáticas o presentar síntomas leves, generan al respirar aerosoles suficientes para que el virus permanezca en el aire y gran parte de los presentes lo acabe inhalando.

¿Qué son los aerosoles? Durante los primeros meses, la principal hipótesis fue que la transmisión del coronavirus pandémico estaba relacionada con partículas grandes que se generan al estornudar y toser. Esas gotas, al ser pesadas, caen rápidamente al suelo, y el distanciamiento social y el uso de barbijos pueden prevenir en gran medida la infección.

Sin embargo, algunos investigadores de diferentes lugares del mundo comenzaron a advertir que había un componente más en la transmisión, aún más difícil de controlar: los aerosoles, partículas diminutas que se generan cuando las personas hablan, cantan o simplemente respiran. Estas partículas, a menudo de menos de 5 micrómetros, pueden escapar de los barbijos de tela y permanecer en el aire hasta unas 12 horas.

Por eso es que es imprescindible usar barbijos bien colocados, mantener la distancia y, en particular, ventilar los ambientes. En verano y en invierno. Todo el año.


Todo alrededor

“Nuestra imagen mental no debe ser la de que la mayoría de la gente transmite el coronavirus SARS-CoV-2 a dos o tres personas, sino que un pequeño número de infectados domina la transmisión mientras que la mayoría de los demás no producen infecciones secundarias”, explica un grupo de investigadores liderados por Benjamin Althouse, de la Universidad de Washington, Estados Unidos, en un artículo dado a conocer  recientemente en otra publicación científica Plos Biology.

Los lugares y eventos supercontagiadores que propician estas símil explosiones en las que la Covid-19 se expande con mayor intensidad: espacios cerrados y con mala ventilación, lugares abarrotados de personas y con una exposición continuada a los aerosoles.

Una investigación realizada en China señalaba ya en el primer semestre que el 10% de los infectados por Covid-19 a nivel mundial habían transmitido el nuevo coronavirus a un 80% de los enfermos.

Muy lejos de allí, en España, científicos llegaron poco más tarde a la conclusión de que el 50% de las personas que dieron positivo en el test de Covid-19 en ese país habían estado en contacto con algún supercontagiador.

El caso más extremo identificado fue el del “Paciente 31” de Corea del Sur, que provocó un evento de supercontagio que finalizó con más de 5.000 personas enfermas por el coronavirus en la ciudad de Daegu.

No al encierro

En la investigación publicada en PLOS Biology, se diferencia entre diferentes tipos de personas y lugares que propician supercontagios. “Muchos eventos de superpropagación de casos de Covid-19 han ocurrido en ambientes interiores. Los principales lugares a los que se advierte como grandes propagadores son las cárceles, las plantas empacadoras de carne y los frigoríficos, las instalaciones en las que se procesan productos de diferente tipo, las fábricas de pescado, los cruceros, las reuniones familiares, las fiestas y clubes nocturnos”.

Pero, además, los expertos hacen una distinción entre personas. Los supercontagiadores biológicos son aquellos individuos que tienen una mayor carga viral de SARS-CoV-2, mientras que los supercontagiadores sociales son las personas que incurren en una cantidad más elevada de  conductas sociales que aumentan el riesgo de transmisión y contagio del coronavirus.

Desde el paper, los expertos ponen especial énfasis en señalar la existencia de escenarios que se pueden generar de forma excepcional cuando un número alto de personas se reúnen en un lugar cerrado y sin ventilación, o cuando las circunstancias llevan a hablar alto o gritar sin barbijo, como en un bar o una discoteca, o a cantar, como en un coro.

“Es crucial entender los tipos de focos y los patrones de transmisión, dado que las intervenciones deben centrarse en todos los núcleos con un alto riesgo de evento supercontagiador y en limitar las reuniones sociales en estos lugares”, advierten los investigadores, que en sus conclusiones alertan acerca del riesgo de levantar medidas restrictivas “hasta que las rutas de transmisión en diferentes tipos de foco sean bien entendidas”.

También los chicos

Otra investigación, publicada en la revista Science y realizada en un lugar del mundo muy diferente, la India, había llegado a conclusiones similares a fines de septiembre. Un estudio de más de medio millón de personas, que estuvieron expuestas al nuevo coronavirus SARS-CoV-2, muestra que la propagación continua del virus es impulsada por solo un pequeño porcentaje de quienes se infectan.

Además, se descubrió que los niños y los adultos jóvenes tienen potencialmente un rol mucho más central de lo que se creía en la transmisión del virus, sobre todo dentro de los hogares. Investigadores del Instituto Ambiental de Princeton (PEI), la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de California, trabajaron con funcionarios de salud pública en los estados de Tamil Nadu y Andhra Pradesh, en el sureste de la India, para rastrear las vías de infección y la tasa de mortalidad de 575.071 personas que estaban expuestas a 84,965 casos confirmados de Covid-19.

Es el estudio de rastreo de contactos más grande en el cual se buscó y se pudo identificar a las personas que entraron en contacto con una persona infectada.

De acuerdo con Ramanan Laxminarayan, el estudio "captura el grado extraordinario en el que el SARS-CoV-2 depende de la superpropagación, en la que un pequeño porcentaje de la población contagiada pasa el virus a más personas".

Los investigadores encontraron que el 71% de las personas enfermas no transmitieron el SARS-CoV-2 a ninguno de sus contactos, mientras que solo el 8% de quienes dieron positivo en los testeos representaron el 60% de los nuevos casos confirmados de Covid-19.

Siempre la movilidad

“Nuestro modelo predice que una pequeña minoría de puntos de interés "superpropagadores" explica la gran mayoría de las infecciones, y que restringir la ocupación máxima en cada punto de interés es más eficaz que reducir uniformemente la movilidad”, explica un grupo de científicos que analizó la movilidad de grupos y por ende de la transmisión de la Covid-19.

Los investigadores evaluaron los riesgos en base a las reaperturas de diferentes lugares, tomando en cuenta los datos extraídos de teléfonos celulares que mapearon los movimientos por hora de 98 millones de personas en los Estados Unidos.

En la lista de lugares que reúnen las condiciones para convertirse en superpropagadores de la transmisión del coronavirus pandémico figuran los restaurantes, los bares, los templos e iglesias y los gimnasios, todos cuando son espacios cerrados.

La situación empeora cuando la ventilación es nula o pobre, y la cantidad de personas reunidas es elevada. Por eso es que los investigadores, que publicaron sus proyecciones matemáticas en un paper en la revista Nature, aconsejan que, en el caso de estos sitios, la apertura y flexibilización sea más controlada y con protocolos más estrictos que en otros lugares.

Tipos de ventilación

La mayoría de los modelos que describen el papel de la ventilación en el destino de los microbios transportados por el aire en una habitación asumen que el aire está bien mezclado, con una concentración de partículas uniforme en todas partes, explica Suresh Dhaniyala, ingenierío en Mecánica y Aeronáutica de la Universidad Clarkson (EE.UU).

"En una habitación con poca ventilación o en un espacio pequeño, eso es cierto. En esos escenarios, toda la sala es una región de alto riesgo -puntualiza-. Sin embargo, en espacios más grandes una buena ventilación reduce el riesgo, aunque no de manera uniforme. Mi investigación muestra que el nivel de riesgo depende en gran medida de la ventilación".

Cuando los investigadores liberaron partículas al frente de un salón de clases de 9 por 6 metros en el que había 30 estudiantes, las mismas llegaron hasta el fondo del salón en 10 a 15 minutos. Sin embargo, debido a la ventilación activa en la habitación, las concentraciones en la parte posterior, a unos 6 metros de la fuente, eran la décima parte de las cercanas a la fuente. Esto implica que a mayor ventilación menos transmisión, y que a más personas juntas, mayor riesgo.

 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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