Tuesday 21 de May, 2024

COSTUMBRES | 05-11-2023 09:36

Vinos y libros: La dupla de moda que cada día convoca a más fanáticos

Catas, cursos y lecturas copa en mano consolidan la relación entre librerías y vinerías. Por qué son tendencia.

No cabe duda de que es una imagen idílica. Servirse una copa de vino, poner música instrumental bajita y encontrar el rincón ideal en el que sentarse a leer. Los libros y el vino son dos pasiones que maridan muy bien, y el mercado parece haber empezado a tomar nota de esto. Por eso, hay cada vez más librerías que ahondan en este vínculo, con diversas actividades que reúnen la lectura y el placer de la degustación, y hasta con propuestas de vinotecas en el mismo espacio. A continuación, panorama de un combo en alza.

De charlas y catas

En los primeros meses de cuarentena, la editora Paola Lucantis y la comunicadora Paulina Cossi, compañeras de larga data en Editorial Planeta, decidieron unir fuerzas y encarar el proyecto de un espacio propio. “Uno donde sucedieran las cosas que nos gustaban y que veníamos haciendo desde hacía muchísimos años”, ilustran. Así nació “Te llamaré Viernes”, en alusión al libro de Almudena Grandes (de quien ambas fueron grandes amigas). Una librería que también es una tienda de vinos y en la que el amor por estos dos mundos se explaya en encuentros y actividades.

Librería

Ubicado en el barrio de Belgrano, la apuesta más allá de los libros, su universo de pertenencia desde siempre, tuvo que ver con las ganas de hacer algo distinto e ir por más. “Queríamos sumar otro mundo que nos gustaba y con el que veíamos un puente muy claro. No solo porque ambos son experiencias, momentos de placer e introspección, sino porque además se pueden compartir y compartirse”, apuntan.

Además de la venta clásica, en la que conviven estanterías con libros y otras con distintas etiquetas, esta unión se da a partir de actividades, porque “Te llamaré Viernes” sobre todo fue concebido como un espacio cultural. Hay catas combinadas con lecturas, presentaciones, talleres, un ciclo de poesía, charlas, degustaciones y “algunas sorpresas” de cara a fin de año. “Cuando la gente viene por primera vez a las catas, se pregunta cómo vamos a vincular cada etiqueta con cada libro. Y rápidamente empieza a ver esa relación, a descubrir las similitudes entre las características de unos y otros: por lo que les rodea, por las historias, por los contenidos, por su conformación. Tal vez el trabajo de un autor y el de un enólogo se parecen mucho más de lo que creemos”, sintetiza la dupla.

Lectura

También en pandemia, la vinoteca El Refugio del Vino inició las catas temáticas, uniendo esta bebida con otras disciplinas y buscando generar charlas alrededor de la misma. Así, hubo cruces con el diseño gráfico, el cine, la historia y la arquitectura. Una vez que los tiempos pandémicos pasaron, volvieron a las degustaciones tradicionales con bodegas invitadas, pero siempre quedaron las ganas de retomar ese tipo de eventos. Y hace unos meses, esa intención se concretó, esta vez, de la mano de la periodista cultural Natalia Blanc. “Fue ir un paso más allá de la cata temática, porque el desafío era maridar un texto literario con un vino y generar un enlace”, detalla Jorge L. Pallares, socio de la vinoteca. La propuesta se completó con la sommelier Marita Peyrano.

La cita se da en la librería Vuelvo al Sur, en Parque Patricios. Aquí se realizó el “Capítulo 1”, donde combinaron seis textos con seis vinos. “Maridamos autores y textos de géneros variados como ‘Seda’, de Alessandro Baricco, y ‘El fantasma de Canterville’, de Oscar Wilde, con vinos que tienen características especiales, como por ejemplo la variedad Naranjo”, explica Blanc. “La recepción fue muy buena y lo planteamos como un mini espectáculo de lectura entre copas”, agrega Pallares.

Cata de vinos

Cada encuentro tiene un cupo máximo de 12 personas, lo que genera un clima de intimidad que permite la concentración en la escucha de los textos. Así, los asistentes pueden participar con preguntas sobre vinos o comentarios sobre los libros, y luego pasar por las mesas preparadas especialmente y comprar un ejemplar o una botella. El “Capítulo 2” será en noviembre, donde la excusa de Halloween permitirá centrarse en textos de terror, misterio y fantásticos.

Convivencia natural

En esta unión natural, también han surgido librerías que directamente conviven con vinotecas. Así sucede en Musaraña Libros, ubicada en una casona centenaria y que comparte lugar con Casa Florida Vinos. “Este es un espacio que comenzó a funcionar como centro cultural hace unos 14 años. Luego llegó la librería y finalmente Casa Florida fue trabajando en la parte de gastronomía hasta convertirse en una vinoteca. El espíritu de todos los proyectos es el de estar insertados en una comunidad barrial, pero buscando alternativas por fuera de las más tradicionales”, relata Juan José Bidegaray, a cargo de la vinoteca. En este sentido, Musaraña se caracteriza por trabajar con editoriales y títulos más allá de lo estrictamente comercial (incluso han abierto su propia editorial con esta identidad), en tanto Casa Florida también busca sus propias joyitas ajenas al clásico circuito de venta.

¿Y a qué se debió esta unión? En principio, a los lazos familiares. Es que esta solía ser la casa de los abuelos de Juan y Alejandro, su hermano, a cargo de la librería. Tras su fallecimiento, se pusieron de acuerdo para utilizarla en el desarrollo de proyectos culturales. La elección de la lectura y el vino decantó como parte del disfrute de algunos de los grandes placeres de la vida. Soma Café, la tercera pata del emprendimiento que se agregó hace un tiempo, termina de cerrar el aura bon vivant de la casona. “De esta forma también trascendemos la típica venta de productos, porque generamos experiencias”, apuntan los hermanos. Degustaciones, presentaciones de libros y noches de vermutería (otro gusto que convive), entre diversas actividades, mantienen las puertas siempre abiertas para todo aquel amante de lo bueno de la vida.

Librería Musaraña

La imagen idílica está cada vez más cerca de hacerse realidad. Solo es cuestión de pasar por alguna de estas librerías y sumarse a las iniciativas que reúnen grandes lecturas con el mejor vino. ¿Cómo resistirse?

Leer sobre vinos

Y una vez en las librerías, hay otra manera de celebrar estas dos pasiones que se amalgaman tan bien: llevarse a casa libros sobre vinos.

Desde un recorrido histórico sobre el cultivo y la producción de la bebida nacional, escrito por Felipe Pigna y llamado “Al gran pueblo argentino salud” (Planeta) hasta cualquiera de las guías que escribió Elizabeth Checa, quien fuera una de las mayores expertas del país, bajo el título “Los buenos vinos argentinos” (Vocación). Y, por qué no, un texto como “El barman científico” (Siglo XXI) de Facundo Di Genova, un tratado en clave científica sobre la fascinación por la bebida más amada desde la antigüedad.

Porque lo que también comparten los libros y el vino es el trabajo arduo, la creatividad y la vocación de servir al placer con arte.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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