Viernes 9 de diciembre, 2022

CULTURA | 31-05-2022 20:58

Camila Sosa Villada: “La teoría queer me parece un bodrio”

La autora de "Las malas" y "Soy una tonta por quererte" afianza su carrera internacional. En diálogo con NOTICIAS, habló de literatura, travestis, la religión y el éxito.

La mujer sencilla, vestida para entrenar, que aparece al otro lado de la cámara de Zoom, es alguien en verdad muy especial. Se llama Camila Sosa Villada, es escritora y sus libros son un suceso desde hace apenas unos años, tanto que hoy es una de las autoras argentinas con mayor proyección internacional. 

En abril regresó de una gira por Suecia, donde participó de diversos festivales literarios; formó parte de la última edición de la Feria del Libro de Buenos Aires y pronto se la verá actuar en la versión fílmica de su novela “Tesis sobre una domesticación”, producida por Gael García Bernal y Diego Luna. 

Ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2020) y el Grand Prix (2021) por su libro “Las malas” (texto inclasificable, mezcla de realismo mágico y autoficción, que fue éxito de crítica y ventas y ya ha sido traducido a más de diez idiomas); su última creación, “Soy una tonta por quererte” (Tusquets) reúne nueve relatos. En sus cuentos, Camila mezcla travestis latinas sueltas en New York que se hacen amigas de Billie Holiday; gays tapados que pagan a mujeres para que les hagan de novias en eventos familiares; espíritus de antiguas “maricas” mexicanas que maldicen a sus enemigos mientras se achicharran en la hoguera; mundos distópicos; la sierra cordobesa con sus montañas y ríos como telón de fondo, pero también, como un ambiente que tiñe y hiere todo lo que ocurre en él. Su prosa es tierna e hiper-poética, pero también sucia y arrasadora. 

La autora charló con NOTICIAS sobre su nuevo libro, la realidad de las travestis y las peleas en el mundo de la cultura. 

NOTICIAS: En muchas ocasiones le escuché decir que es una escritora “bruta”. ¿Por qué insiste en esto habiendo escrito tantos libros que son reconocidos?

Camila Sosa Villada: (Se ríe) Bueno, porque sí, porque no tengo la escuela que tienen otras u otros, claro. No tengo estudios en este sentido, no más de lo que he podido hacer yo por mi propia intuición o porque me lo han hecho saber o me han hecho llegar. O lo que he podido yo leer intuitivamente. No soy una persona preparada. Yo soy más torpe. 

NOTICIAS: ¿Pero no cree que hay muchas maneras de entrar a la literatura? ¿Maneras menos “académicas”?

Sosa Villada: En todo caso, lo que tendríamos que admitir es que también la escritura se hace por gente que es bruta. “Brutalidad” como si habláramos de “los bárbaros”, ¿no? Una persona “bárbara” sería una persona que viene de otra región y no sabe nada de tu cultura. ¡Y hay mucha gente haciéndolo, además! No soy la única. Pero me gusta marcar esa diferencia, porque entiendo que sí hay una disputa cultural, en la literatura sobre todo. Y me ha tocado verla una y otra vez por parte de escritores más consagrados, que se enojan porque me premian o porque vendo libros, o porque la gente me lee. Entonces digo: “bueno, esto sí es una disputa cultural, finalmente el terreno de la conciliación, no era la literatura”. Y a mí me parece que está bien que sea de esa forma. Soy muy bruta, ¡pero soy muy rigurosa!

Camila Sosa Villada

NOTICIAS: ¿Siente que hay gente a la que le da bronca que usted venda?

Sosa Villada: Sí, un poco, claro. Sobre todo cuando hay gente que piensa que el mundo le debe algo. Porque lo que pasa también con muchos escritores, es que piensan que “les debemos una lectura” y qué se yo. Yo no sé si hay alguien que te deba algo en términos culturales. “Ay, no me leen porque no me entienden”, “no me leen porque no les da la cabeza”, “no me van a ver al teatro porque soy demasiado para ellos”, ¿viste? Yo, como esos rollos no los tengo, como nunca escribí para nadie más que para mí misma, que me lean es accesorio. 

NOTICIAS: En su literatura aparece mucho el paisaje de la sierra cordobesa. ¿Te considerás parte de la literatura cordobesa? 

Sosa Villada: (Se ríe) No sé, no creo. No sé si es “de Córdoba”, o de un paisaje que también está muy presente en otras provincias, que es el monte, la montaña, los ríos; es el tipo de ecosistema más que la provincia exactamente. Algo que tiene que ver con el paisaje más que con la provincia. Hay un montón de escritores en Córdoba: María Teresa Andruetto, Luciano Lamberti, Federico Falco, que andan dando vueltas por el país y han tenido repercusión afuera. Bueno, la Glauce Baldovin, también. Pero no sé si yo encuentro en ellos algo en común que pueda decir: “son escritores cordobeses”. En mi caso es más nítido porque yo sí hablo de direcciones, de la ciudad, de zonas, que hacen más fácil identificar de dónde vengo, pero si no me parece que no.

NOTICIAS: ¿Cómo se lleva con la categoría “literatura LGTB”?

Sosa Villada: ¡Ay no, con la categoría LGTB nada! (Se ríe) Se supone que sí, estoy hablando de una temática que nos concierne, ¿verdad? ¡Pero a la vez no! Un ejemplo muy obvio: ¿”Rayuela” es parte de una literatura heterosexual? ¿Se puede decir eso? ¿”Cien años de soledad” parte de una literatura de heterosexual? Yo no sé si eso es así. ¿Mariana Enriquez hace una literatura que es de clase media? No sé si eso se puede decir tan fácilmente. Lo dicen con la comunidad LGBT porque somos más vistosas.

NOTICIAS: Y el problema de la categoría es que borra la singularidad. Podríamos decir “Puig, Lemebel, Sosa Villada”, pero son muy diferentes entre sí. 

Sosa Villada: Sí, incluso hay muchas novelas en las que la homosexualidad no aparece. Estoy pensando en “Pubis angelical”: super hétero. Lo que pasa es que también hay algo que me llama mucho la atención, de cómo se ignora hasta qué punto hemos estado siempre leyendo a mariconas, tortas, travestis. Todos han leído a Lorca, todos han leído a Wilde.  ¡A la Mistral le dieron un Nobel y era un pedazo de tortón chileno que partía la tierra! Entonces digo: “bueno, en realidad, lo que hace esto es negar que han estado leyendo maricones toda la vida”.

Soy una tonta por quererte

NOTICIAS: El primer cuento podría ser un prólogo donde cuenta un poco su historia. Sin embargo está incluido como un cuento más, no se llama “prólogo”, si no “Gracias, Difunta Correa”.

Sosa Villada:  Esa decisión es de las editoras, Lilliana Viola y Paola Lucantis. La Viola dice que inventé el “cuento prólogo”. No sé, mirá, ya estaba el libro terminado en realidad. Eran ocho cuentos. Y lo escribí un día, y la Viola dijo “este va y va primero” y coincidieron con Paola Lucantis en que iba primero. No sé de dónde salió, pero en algún momento pensé “bueno, es como un pasaje”. ¿Viste como cuando salís de un shopping y te tiran un poco de aire frío para que te aclimates a la temperatura exterior? Es como dejar atrás “Las malas” y que empiece otra historia. Eso fué.

NOTICIAS: En sus cuentos, y ya antes en “Las Malas”, hay mucha magia: travestis que lanzan maldiciones, que invocan divinidades paganas, en el último cuento hay incluso una Machi. ¿Su intención es mostrar a las travestis como seres sobrenaturales?

Sosa Villada: No, en realidad es la naturaleza pura, pero sí es un ser completamente ajeno a la normalidad. Lo que pasa es que normalidad y naturalidad, o normalidad y naturaleza se confunden, ¿viste? Dicen “eso es antinatural”. Todo es naturaleza. Todo, absolutamente, no hay nada que no sea naturaleza. Incluso el plástico inmundo con el que estamos ahogando el océano es naturaleza también. Pero sí creo que éramos seres completamente anormales; ya no. Bueno, es mi caso: yo estoy vendiendo libros, estoy con Editorial Planeta, yendo a festivales donde nunca nos hubieran admitido. Yo me acuerdo de las charlas que tuve cuando fui en el 2018 a la Feria del Libro de Guadalajara, las preguntas, las curiosidades que había por parte de los lectores. Nunca se imaginaron que podía llegar a haber una travesti metida ahí en el medio. Entonces digo: ya no somos más anormales, como éramos antes, o ya no tanto, porque este caldo que ha salido como fermentado ha producido una variación en la percepción de las personas. Capaz que nos siguen odiando de la misma manera, pero nos tienen que ver igual. Además yo tengo una mirada muy nostálgica, que es una mirada que además estaba teñida de drogas. Yo me drogaba mucho en esa época, entonces estaba siempre muy colocada cuando las veía. Esa especie de contemplación atrás de una cortina, que hacía que ellas tuvieran una composición completamente diferente, una condensación diferente al resto de los mortales, claro, me parecían completamente anormales. No eran como mis padres, como mis tías, no eran como nadie: eran realmente únicas. Y a eso sumale estar muy puesta, con pastillas, con merca, con whisky, con porros, con lo que tuviera a mano. Era como ver una película de ciencia ficción, como La Guerra de las Galaxias.

NOTICIAS: ¿Y qué pesa más? ¿La alegría por ser más visible o la nostalgia del misterio cuando no lo eran? 

Sosa Villada: Ay no, siempre la nostalgia. (Ríe) Es como lo que le pasa a la protagonista del cuento este que está en el libro, “La mujer pantalla”, a la que se alquila para hacer de novia de sus amigos gays. Ella dice, “en algún momento se puso bien la cosa para los homosexuales y yo me extinguí y desaparecí”. Lo que pasa es que esa vida que llevábamos implicaba morir. Y eso, bueno, no sé cuántas personas están dispuestas a aceptar que estamos muriendo todos los días, que nacemos y a partir de ahí es plausible morirse en un momento. ¡Pero la vida estaba desperdiciada en algo que era apasionante! ¡Que era una misma! Ahora, sufro porque no me escribe “él”, porque el aire acondicionado no me quedaba a la altura que me tenía que quedar… También lo veo en mis amigos maricones, que se iban una noche como los gatos y volvían a los tres días con la oreja abierta y sangrando porque los habían choreado y les decías: “¿estás bien?”, “Ay, el orgasmo más potente de mi vida”, te decían. Esas intensidades, ¿quién dice que la vida no sea eso también?

NOTICIAS: En el cuento que da título al libro, unas travestis latinas que viven en New York conocen a Billie Holiday, una estrella del jazz negra a quien todos aplaudían pero a la vez marginaban por su color de piel. ¿Quiso poner a Billie Holiday en el mismo grupo que las travestis para hablar de los marginados en general?

Sosa Villada: A mí me parece que es más loco todavía. Se podría hablar de marginados, pero hay algo más gracioso que es decir, “nunca falta un roto para un descosido”. Yo tenía la única amiga que me daba bola en la secundaria, que era cleptómana. Entonces éramos la travesti y la cleptómana, que también era bulímica, pero también tenía problemas de conducta. En la escuela me juntaba con los más marginales. Los espíritus se imantan, ¿viste?. Eso me interesa, cómo se imantan las personalidades y las circunstancias y hacen algo hermoso, como esto que les pasa a las protagonistas de este cuento. Me parece que es más sobre eso que sobre la marginalidad.

NOTICIAS: ¿Le interesa más la comunión que hay entre estos seres que el hecho de que sean marginados?

Sosa Villada: Sí, o en describir qué sucede en esas vidas que realmente nadie cuenta, porque realmente la literatura se las olvidó.  Siempre ha habido personajes marginales, pero siempre los ha escrito gente que tenía dinero. (Ríe). Salvo capaz Dostoievsky, qué se yo. ¿Cuántos podían hablar de la miseria conociéndola de primera mano? Pero se ha olvidado de alguna forma el lugar de esos escritores que insertan algo absolutamente ajeno. Porque es así, es absolutamente ajeno. Casi todo el mundo está hablando de esos personajes en el margen, porque claramente no se hablaba de esto. Y ese es el lugar mío como escritora. 

NOTICIAS: En el cuento “Cotita de la Encarnación” cuenta la historia de este personaje mulato y gay que es quemado por la Inquisición en México. Ahí, al igual que en otros textos donde menciona la religiosidad popular, hay un rescate de divinidades paganas sumerias. ¿Es una búsqueda que le interesa? 

Sosa Villada: Sí, como también me interesa todo lo que tiene que ver con la religión cristiana. De hecho, siempre están en diálogo. Tengo muchísimo interés en los posesos, en las posesiones, me llama mucho la atención. Supongo que de pendeja, de haber sufrido por ver “El exorcista”. Me quedé como loca pensando que algo que viene de muy abajo, y que está muy lastimado, y que está muy enojado, te puede poseer en algún momento y hacer que vos dejes de ser vos. Y eso me sirvió también como metáfora para decir “tal vez las travestis son demonios que poseen esos cuerpos”. Como para jugar un poco, como para agregar algo mágico a la teoría queer, que me parece un bodrio y que explica demasiado las cosas. Capaz en realidad las travestis estamos poseídas por seres malignos, seres resentidos.

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Tomás Rodríguez

Tomás Rodríguez

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