Martes 1 de diciembre, 2020

CULTURA | 19-10-2020 17:47

Leonardo Padura: "En el exilio he visto vidas recicladas y vidas destrozadas"

Es el escritor cubano vivo más famoso y el crítico más implacable del gobierno de su país. Diáspora, pandemia y secretos en una entrevista a fondo.

Es el escritor cubano más conocido fuera de la isla, pero también el que encarnó la paradoja de resistirse al exilio y, a la vez, llevar sin concesiones a su literatura, la descripción de un país agobiado por el hambre y el silencio. Eso le valió la invisibilidad que vive en su Cuba natal, un sistema de castigo por el cual, por un lado le otorgan los premios más prestigiosos y, por el otro, nadie puede encontrar un libro suyo en las mesas de las librerías.

Leonardo Padura cumplió 65 años mientras contestaba las preguntas de esta entrevista y en su último libro “Como polvo en el viento” (Tusquets) da cuenta del calendario de una generación, la suya, que vivió la edad dorada de la revolución y después, la caída en desgracia de la gran crisis de los noventa, junto a los rigores de un sistema político agobiante e inamovible.

La historia de un grupo de amigos que, partiendo de un pasado en común en los '80, se dispersa en el exilio para vivir cada uno su propio destino, es la trama principal de su última novela. El texto es mucho más intimista que su ya mítico “El hombre que amaba a los perros” y se aparta bastante de los volúmenes que componen la serie de Mario Conde, su melancólico detective, personaje principal de gran parte de su obra literaria.

Desde su casa en La Habana, Padura respondió las preguntas de NOTICIAS, sobre la juventud y el recuerdo, la pandemia y la crisis económica, la Argentina, los Estados Unidos y el eterno retorno de sus libros al territorio comandado por su detective favorito.

NOTICIAS: ¿Cuál fue la idea o la imagen que disparó la escritura de “Como polvo en el viento”?

Leonardo Padura: No creo que haya una imagen en específico, una historia precisa, una idea concreta: esta novela nace de mis obsesiones, de la acumulación de experiencias vividas y aprendidas, de estar cerca, dentro de los personajes de la novela. Precisamente hoy, 9 de octubre, es mi cumpleaños 65. Sí, ¡65 años! Y he recibido mensajes de mucha gente pero, la mayoría de ellos están fuera de Cuba. Algunos son de esos amigos con los que crecí y están muy dentro de mi vida. Se han ido, están lejos, como polvo en el viento.

 

Como polvo en el viento

 

NOTICIAS: Uno de los temas fuertes de la novela es el exilio. Los cubanos viven en el mundo diferentes tipos de exilios. ¿Cómo cree que es “vivir en el aire, con las raíces expuestas”, como lo expresa en el libro?

Padura: Hay muchas maneras de irse y muchas de quedarse. A veces, incluso, unos se van porque no les queda otro remedio y otros se quedan por lo mismo: no por los deseos o aspiraciones, sino por la necesidad que impone la sociedad y la vida, el cansancio o la capacidad de resistencia. Durante muchos años he viajado por el mundo y he visto las más disímiles estrategias de las personas para asimilar el drama del exilio, y están desde los que no quieren mirar atrás hasta los que no pueden dejar de hacerlo. He visto vidas recicladas y vidas destrozadas. Y el escritor es como una especie de memoria andante que va acumulando todos esos procesos, fenómenos, historias y en algún momento misterioso se produce esa cristalización que es la obra de arte. Si es buena o mala, es otra cuestión.

NOTICIAS: ¿Suele viajar a los Estados Unidos? ¿Cuáles son sus impresiones allí?

Padura: Muchas veces, a muchos lugares, pero siempre entro y salgo por Miami. Allí tengo muchos amigos y la paso muy bien con ellos, la verdad. Hablamos poco de política y mucho de beisbol, comemos platos cubanos y tomamos ron y vino, celebramos la vida. Que ellos estén físicamente lejos no quiere decir que lo estén sentimental o afectuosamente, al contrario. Allá tengo además un hermano y decenas de primos, con los que nos sentamos a recordar. Ellos siempre me preguntan por cosas del barrio, de la familia, pues soy de los pocos que ha quedado acá y de alguna manera funciono como la memoria cubana de esa tropa. Y de Miami me impresiona mucho el modo en que los cubanos luchan por preservar su pertenencia, a veces de modo políticamente fundamentalista, pero qué le vamos a hacer. Cada cual debe tener la libertad de pensar con su cabeza, ¿no?

NOTICIAS: El otro tema fuerte en la novela es el tiempo pasado, esa “patria” que es la juventud y que nos marca para siempre. ¿Tiene rastros autobiográficos la descripción de los jóvenes del libro?

Padura: En muchos personajes de mis obras hay elementos autobiográficos. En Mario Conde más que en ninguno. No solo cosas que piensa, sino cosas que le ocurrieron, que él me ha robado alevosamente. En los personajes de esta novela, en todos, hay alguna actitud mía, alguna idea, aun cuando no me sienta afectiva o biográficamente cerca de él. Y, para terminar de responderte: nuestra juventud, la de mi generación, fue muy homogénea. Todos tenemos experiencias comunes, muy similares, y eso hace que nuestra manera de mirar el pasado sea muy semejante, aunque con los años cada uno va haciendo lecturas que pueden ser diferentes.

NOTICIAS: Un último tema que aparece en el texto: los secretos. ¿Cómo se aprende a vivir sin hablar y ocultando la verdad?

Padura: Muy fácil o muy difícil, no sé. Se aprende viviendo en una sociedad donde ocultar formas de pensar o de creer es una estrategia necesaria de supervivencia. Acá en Cuba se habla mucho de la existencia de una doble moral: digo una cosa, pienso otra. Y se le da un sentido peyorativo, pero, repito, sin esa manera de comportarse mucha gente habría tenido una vida mucho más difícil. Por años ser homosexual o religioso era un estigma para la gente en el país, y la mayoría ocultaba preferencias o creencias. Tener opiniones políticas que quedaran fuera de una ortodoxia muy rígida podía ser -y todavía es- causa de exclusión, incluso de acusación, y mucha gente va por la mañana al desfile del 1º de mayo y luego dice horrores en su casa. Pero antes fue al desfile. No es casual, para nada, la sensación de miedo que recorre la novela, que afecta a varios personajes de la novela. Porque, además, los ámbitos de la vida privada en Cuba se han reducido mucho, siempre hay alguien mirando lo que haces y dices. Por eso no entiendo cómo la gente, después de sufrir las agresiones de su intimidad, se exhibe a todas horas en las redes sociales. Yo no tengo redes sociales, ninguna.

 

La Habana

 

NOTICIAS: Argentina también aparece en este libro que refleja una especie de diáspora cubana. ¿Cómo es su relación con nuestro país?

Padura: Argentina es mítica para los cubanos. Gardel, primero, el cine de los '40 y '50 después, Borges, Maradona, en fin. Mis estancias en Argentina han sido muy amables y allá he hecho buenas amistades. Me acogió desde el principio esa mujer extraordinaria que fue Natu Poblet, la creadora de esa librería modélica que fue Clásica y Moderna, y con los años me he hecho de muchos lectores en el país. Siempre quiero volver a Argentina, siempre.

NOTICIAS: ¿Hay fecha de regreso para Mario Conde?

Padura: No, fecha no. Nunca me impongo plazos para la escritura y entrega de mis novelas. Incluso, después de casi 25 años de trabajo con mi editorial, no firmo contrato de edición hasta que la novela está terminada. No puedo trabajar con presión, pues soy muy sensible a la presión.

NOTICIAS: ¿Cómo está atravesando Cuba esta gran crisis global que provocó la pandemia?

Padura: Bien en lo sanitario, mal en lo económico. El país no ha sido de los más afectados por el virus y se ha manejado muy bien su control. La economía, en cambio, ya venía muy maltrecha y ahora está en crisis, por incapacidades y errores internos y presiones externas. Se habla ahora de cambios económicos. Vamos a ver qué pasa con ellos. La gente está necesitada de soluciones verdaderas, para esta vida, no para ese futuro que nos han prometido tantas veces y que nunca llega; o ya llegó y no es mejor.

NOTICIAS: ¿Cómo la está atravesando usted?

Padura: En lo profesional muy bien. En lo social, más difícil: me encanta, como a Conde, reunirme con mis amigos y con vino (él lo haría con ron) sentarme a hablar, aunque sea a hablar mierda, porque la vida es más ancha que las cosas serias.

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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