domingo, diciembre 8, 2019

CULTURA | 25-11-2019 11:02

Pedro Mairal: cómo hablar del deseo

El erotismo es uno de los temas centrales de sus libros, poblados por perdedores enamorados. Éxito que crece y la felicidad de ser reconocido.

"Su virtud más notable es digna de envidia: se las arregla para producir felicidad en el lector”, la cita es del escritor Santiago Llach y está impresa en la solapa del último libro de Pedro Mairal, “Breves amores eternos” (Emecé), una colección de cuentos escritos en distintas épocas, que llegó la semana pasada a las librerías.

“La uruguaya”, última novela de Mairal, dejó la vara muy alta en esto de producir felicidad en los lectores. La historia del hombre en plena crisis matrimonial que va a Montevideo a comprar dólares y a seducir a una mujer que lo vuelve loco, logró records de venta en la Argentina, traspasó las fronteras y hoy es también un éxito en España y Brasil. Por “La uruguaya”, a Mairal, lo reconocen cada vez más en la calle y se ve obligado, cada semana, a dar horas y horas de entrevistas, charlas y conferencias. Este libro que escribió “de taquito” y que presentó casi avengonzado a su editora fue el que iluminó el resto de su literatura y lo transformó en uno de los escritores más importantes de la Argentina actual.

Pero este hombre de 49 años, hijo de un abogado y una asistente social, casado y con dos hijos, es desde siempre un verdadero afortunado, que supo abonar su suerte con mucho trabajo y constancia. Entró por la puerta grande al campo literario, muy joven (28 años), cuando ganó el premio Clarín con “Una noche con Sabrina Love”, la novela que también fue película y que aún hoy es uno de sus grandes éxitos. A esta novela le siguieron dos textos ficcionales “El año del desierto” y “Salvatierra”, libros más complejos y experimentales donde demostró que también “se la bancaba” en las aguas profundas de la alta literatura.

“El gran surubí” una pequeña ficción en sonetos, publicada por Orsai, es ya toda una leyenda, por proeza estilística y por inconseguible -va a volver a editarse por fín el año que viene-. También escribió columnas semanales para el diario Perfil (recopiladas en “El equilibrio”) y crónicas autobiográficas en “Maniobras de evasión”. Pero, según confiesa, la poesía es el género que más le gusta, y también allí tienen grandes éxitos, como “Pornosonetos”, un volumen de poemas con métrica y rima donde se dedica a uno de sus temas preferidos: el erotismo.

Erotismo hay tambien en “Breves amores eternos”, un recorrido por los más oscuros pasillos del deseo, que Mairal siempre logra sortear con elegancia y humor. Porque su mayor virtud, aquella que parece destinada a darle un lugar de privilegio en la historia de la narrativa argentina, es su manejo fluido y natural del lenguaje de todos, la lengua cotidiana que a él le gusta pensar como “lengua viva”. En diálogo con NOTICIAS, Mairal habló de su popularidad, sus personajes, el éxito y su necesidad de entender el mecanismo del deseo.

Noticias: Uno de los rasgos fuertes de su literatura es su gran manejo de la lengua coloquial. ¿Es su objetivo?
Pedro Mairal: Qué bueno que se note, porque es algo que me llevó mucho tiempo trabajar. Por un lado, el tironeo de escribir bien, de ser preciso con la palabra y por otro lado, que la lengua esté viva, que no suene muy literaria. Está buenísimo que me publiquen afuera, pero yo siento que escribo para los argentinos, de mi época, rioplatenses. Si lo que escribo trasciende, bienvenido. 

Noticias: El libro que trasciende las fronteras es “La Uruguaya”. ¿Qué pasó con sus otros libros?
Mairal: “Salvatierra” es mi libro más traducido. Está en yoruba, árabe, tailandés. “Una noche con Sabrina Love” también hizo mucho viaje. En España a “La uruguaya” le fue muy bien, no sé en cuántas ediciones va. Aquí va por la edición número 15. Y se sigue leyendo mucho. Un amigo me dice que la escribí “de taquito”. Y es verdad que la escribí muy rápido, pero ese taquito me llevó 10 años de escribir las columnas del Diario Perfil, crónicas de viajes, un blog, buscando un tono, ser lírico pero a la vez ser coloquial. Y después pasar por todo lo que me pasó en esos 10 años. Un divorcio.

“Si la academia me pone o no en el canon de la literatura argentina, no me preocupa”.

Noticias: ¿El divorcio de “La uruguaya” es el suyo?
Mairal: No. Ficcionalizo. Pero el haber pasado por un divorcio te permite conocer lo doloroso de una situación así. El derrumbe de una pareja. 

Noticias: En “Breves amores eternos” hay narradores amantes que son grandes perdedores.
Mairal: Es que el deseo te mete en un lugar muy frágil, medio vulnerable. Por otro lado te da un súper poder. La mujer de “Cero culpa” se enamora del fotógrafo de la revista donde trabaja, pero está casada. Y se viste por completo, a escondidas, para ver al amante. Es medio Clark Kent en la cabina telefónica. Es de súper héroe. La gente cuando vive una situación así por un lado está vibrando en una velocidad de mucha vulnerabilidad; pero por otro lado, tiene un súper poder, hay algo de sentirse vivos de vuelta. Me gusta mucho ir a ese lugar con la literatura. Es una construcción del deseo que es muy cerebral, íntima. 

Pedro Mairal

Noticias: ¿Se considera un escritor del erotismo?
Mairal: Me interesa mostrar la sexualidad humana en los personajes, porque ahí está el nudo principal. Eso lo vió Freud. Omitir escenas sexuales es dejar afuera lo más interesante: cómo está construido el deseo. Dos personas se van a la cama y la mecánica de los cuerpos es más o menos siempre igual. Por eso, me interesa la intimidad más fuerte, la del cerebro. Hay un cuento en la segunda parte del libro que se llama “Los caminos del amor”. Una pareja casada, de muchos años, empiezan a darse unos besos en la cama y están muy distanciados. Pero ella se empieza a acordar de un novio que tuvo y él recuerda a una novia y se prenden fuego. También hay personajes llenos de rabia, con mucha frustración sexual. Hoy en día esto es bastante incorrecto. El deseo masculino tiene muy mala prensa. El deseo femenino salió a la luz, se puede contar, se puede narrar. Pero el deseo masculino no se puede contar, parece siempre predador. Me gustó mucho el libro de Tamara Tenenbaum, “El fin del amor”. Allí ella dice que estamos pasando de una cultura de la violación a una cultura del consentimiento. Antes era un valor: el tipo insistía y ella se enamoraba porque el tipo insistía y en realidad, la estaba acosando. Bajo el nuevo paradigma del feminismo hay cosas que hacen ruido. Pero una cosa soy yo como ciudadano y otra cosa, la libertad como escritor. 

Noticias: La literatura argentina de los últimos años se ha dedicado a narrar un mundo lumpen, alejado de la realidad de los escritores. En su caso, es distinto. Aparece la clase media.
Mairal: Me interesa la aparición del auto en los textos. En la literatura argentina no hay mucho auto. Hay hombre de a pie que viaja en tren. Y sin embargo los autores son gente con auto. Hay una tendencia a lumpenizarse un poco. Aunque hay gente que lo hace auténticamente, como Washington Cucurto. Sin embargo es como si la clase media fuera un lugar sin historias. Como si la burguesía fuera el fin de la historia. 

Noticias: La academia tiene la constumbre de descalificar a los escritores que tienen éxito. ¿Le preocupa esa situación?
Mairal: Si me ponen o no en el canon de la literatura argentina, no me preocupa.

Yo escribo para ser leído. El acto de la comunicación me parece un milagro. Con cuanta más gente suceda, mejor.

Noticias: ¿Le gusta que la gente lo reconozca? 
Mairal: Me gusta muchísimo. En Buenos Aires me pasa una vez por semana. Y me pasó en Madrid, por primera vez. Yo escribo para ser leído. El acto de la comunicación me parece un milagro. Con cuanta más gente suceda, mejor. Pero también estoy acostumbrado a que sea para un círculo chico, porque vengo de la poesía donde los lectores son muy acotados. Esta mal que lo diga, pero tener 50 lectores o 50.000 es un poco lo mismo.

Noticias: También hace música actualmente.
Mairal: Sí, tengo un grupo que se llama “Pensé que era viernes”. Estamos haciendo canciones con Rafael Otegui. Tocamos en vivo en lugares chicos, de 50 personas. Comencé a tomar clases, de armonía, de canto. Cantar es lo que más me cuesta. Si uno pudiera encarar la profesión a la que se dedica con esa felicidad de lo nuevo. Eso se transmite en el resultado. Cuando un autor se sienta a escribir su obra maestra, cagaste. Es un plomazo.

Noticias: También tiene un programa de radio.
Mairal: Sí, se llama “Tachame el nobel” por esa idea de sacar la autoexigencia. Entrevisto a gente que escribe y hace música. 

Noticias: ¿Le da miedo de que “La uruguaya” se coma sus otros libros?
Mairal: No, al contrario, son puntas de lanza. Va ese libro adelante y después a la gente le da curiosidad y lee otro.

Pero no soy un militante. Por ahora. Me parece muy limitante el “ellos” y “nosotros”. Eso es el fin del pensamiento.

Noticias: ¿Cuál es el género que más le gusta escribir?
Mairal: Poesía, porque contiene a todo lo demás. La poesía es la esencia de la literatura.

Noticias: ¿Puede vivir exclusivamente de la literatura?
Mairal: Tengo que hacer siempre otras cosas. Me va muy bien pero también doy seminarios, trabajo en la radio. Mi gran pelea ahora es mi tiempo. Cómo administro mi tiempo.

Noticias: ¿Cómo lo leyeron en Latinoamérica?
Mairal: Bien, en Chile me leyeron muy bien. En Uruguay me leen con mucho cariño. En Colombia tengo lectores. Con México tenemos una distancia lingüística grande. Pero Latinoamerica es algo que sólo existe en Francia. En Francia te preguntan por Latinoamérica, y desde ahí se ve como un conjunto, pero nunca estás en Latinoamérica. Estás en Buenos Aires, en Bogotá. Latinoamérica, desde lo cultural, es una suma de regiones con una diversidad gigante. 

Noticias: ¿La política le interesa o trata de no meterse ahí?
Mairal: Me interesa muchísimo. Pero quizás no soy muy explícito con este tema. También porque la grieta está adentro mío. Me interesa cómo la política se pone en juego en la intimidad de la gente. Lo coyuntural en sí no me interesa tanto. En “La uruguaya” hay un cepo cambiario y el personaje quiere saltar ese cepo. Me interesa cómo repercute la política en ese lugar íntimo. Pero no soy un militante. Por ahora. Me parece muy limitante el “ellos” y “nosotros”. Eso es el fin del pensamiento. La política es muy emocional, no es argumental, no se discuten ideas se discuten pasiones y las pasiones no se pueden discutir.

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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