Martes 1 de diciembre, 2020

CULTURA | 28-10-2020 14:51

¿Quién es el creador de los monstruos más bellos?

Se llama Salvador Sanz y es elogiado por las leyendas del comic. Fue traducido a cinco idiomas. Su especialidad: dibujar el horror y el pánico.

No se preguntaba aún Salvador Sanz por qué, siendo tan fanático de Star Wars, no se le ocurría dibujar a Luke, a Hans Solo, al maestro Yoda, gente buena y luminosa, y en cambio, de niño, dibujaba una y otra vez versiones y más versiones oscurísimas de ese jodido de Dark Vather. Pasó mucho tiempo, y ahora, ya padre, con sus historietas publicadas en Brasil, Estados Unidos, Francia y Polonia, considerado el padre de la monstruosidad de este lado del planeta, lo piensa un poco y concluye: “Ahora que lo pienso, me obsesionaba la máscara, lo solemne, y lo oscuro. ¿Sabés una cosa? Es que yo ya amaba a los villanos”.

 

Salvador Sanz

 

En la escuela, las hojas Rivadavia de Sanz se llenaban de robots colosales pero también de medusas de ojos embrujados y serpientes en lugar de rizos –luego le dedicaría a medusa un corto-. Los padres de Sanz –ella docente y bibliotecaria, él ingeniero electrónico-, lo veían tan embalado que lo apuntaban en talleres artísticos desde los 9, y luego lo mandaron a la escuela de Bellas Artes –se recibió de maestro de dibujo, profesor de pintura y luego se empapó de historieta y animación-.

“En la escuela yo era nerd tranqui”, dice Sanz. “Como era desprolijo y no me iba muy bien, zafé del bulling. Eso sí: era muy introvertido. Es que el dibujo es solitario. Requiere muchas horas de soledad y encierro. Recién a los 20 tuve novia”.

En 1994, el rey monstruo editó junto a dos colegas su primera revista de historietas: “Catzole”. A partir de entonces, su carrera fue una escalera al cielo –o al infierno, depende de donde se lo vea-: hizo animaciones varias –Mercano el marciano, la más conocida-, dibujó el “story board” de la peli “Nueve reinas”, publicó sus historias en la clásica Revista Fierro, y pronto editó su primera novela gráfica: la apabullante “Legión” sobre una conjura monstruosa, que copa Buenos Aires y la tiñe de rojo sangre. “Legión” se transformó en libro de culto y al gran guionista Carlos Trillo le gustó tanto que le ofreció editarla en Estados Unidos. “Lo que más me asombró fue que Trillo elogió la trama. Yo soy dibujante y además hago guiones. Siempre está el karma de que un dibujante no puede hacer buenos guiones. O sos fuerte en un área, o en la otra. Pero Trillo me sacó ese prejuicio”.

Tenebroso. Enrique Alcatena, leyenda del cómic vernáculo, consideró “Legión” una de las mejores historietas nacionales de los últimos tiempos. ¿Demasiado elogio? Nah. Dato objetivo. “Se podría escribir mucho sobre la tenebrosa belleza que encierra aquí lo horrible, una belleza infernal que nos admira y repele -apuntó Alcatena-. Salvador está entre esos artistas que han rasgado el velo y roto el sello”.

A las medallas del rubro, Sanz sumó una de oro: el espaldarazo del gran Francisco Solano López, dibujante del irrepetible “El eternauta”. En el 2010, recibió un galardón de manos de Solano en la Feria del Libro –por su historieta “Nocturno”-. Y además, lo convocó para dibujar un episodio de la secuela con las aventuras del icónico Juan Salvo. “'El Eternauta' es mi historieta favorita -dice Salvador-. Apenas me propuso Solano, no lo dudé ni un segundo”.

Para el 2016, Sanz dio a luz a su antihéroe por excelencia: Esqueleto, inspirado en su condición de fan zombie. Una saga apocalíptica donde los carnívoros, por obra de una extraña toxina en la carne, se transforman en caníbales y la ciudad de Buenos Aires, es -literal- una selva: carnívoros a la caza de herbívoros. Humanos engullidos por humanos. Esqueleto fue extrañamente profético. Escribió Sanz al inicio de la saga que exportaría incluso a Europa: “Los medios decían que era un nuevo tipo de virus como la gripe aviar. Los síntomas eran fiebre y vómitos. Los primeros contagiados aparecieron en las grandes urbes de Europa y Asia pero luego empezó a extenderse a todo el mundo y pronto se convirtió en pandemia. Los hospitales se llenaron y miles de enfermos debían permanecer en sus casas. Pasaron semanas y no parecía haber un tratamiento efectivo”. Asombroso, eh?

Esqueleto se convirtió así en el primer cómic vegano de horror. ¿Será que el propio Sanz es vegetariano? “Mucha gente me pregunta si por Esqueleto, el protagonista de la serie que no come carne, soy vegetariano. Pero no, me gustaría. Como poca carne. Estoy listo para ser vegetariano pero me cuesta resistirme a lo social. Además, a mi hija le encanta. Cómo decirle que no”.

Esqueleto tuvo repercusión global. No sólo se publicó en países impensados como Polonia sino que, además, sumó su primera polémica: fue censurado. “Había en Esqueleto un comentario sobre el sexo entre carnívoros. Y un cuadro donde se veían a dos, medio velados, copulando debajo de un tren. Las menciones al sexo los polacos las cambiaron por comentarios políticos locales. Y el cuadro donde estaba la escena de sexo directamente la volaron. Es un país muy conservador. ¿Si me avisaron? No me avisaron nada”.

 

Mega de Salvador Sanz

 

En plena pandemia, Sanz, soberano de lo monstruoso, con su bestiario traducido a cinco idiomas, soltó nueva criatura: “Mega”, un coloso tamaño Godzilla, mudo, llameante que irrumpe del Río de la Plata y asola Montevideo. “Es mi homenaje al cine de monstruos japonés, un género que admiro desde siempre”, dice Sanz, al que la cuarentena,como a todo dibujante habituado a la soledad y el encierro, dice, le afectó poco y nada. “Quería ver qué podía aportarle a este género. Los japoneses tienen a Godzilla. Y los norteamericanos, a King Kong. Yo quería construir un criatura gigantesca que se pudiera medir con ellos. A ver si acá en Sudamérica nos damos el lujo de tener nuestro propio monstruo”.

Es un gran año para Sanz. Por si fuera poco, acaban de estrenar “Lava”, una peli sobre una invasión alienígena a los medios de comunicación, basada en una historia suya. “Los alienígenas mandan señal a todos y nos manejan con sus contenidos”.

¿De dónde saca Sanz ideas para concebir criaturas tan realistas? ¿De las pesadillas? ¿De las novelas de Stephen King? Nada de eso. “Está todo ahí en la naturaleza. Así me inspiro. Miro muchos documentales de animales. Mientras más raro el insecto y diferente, nos parece más aterrador. Me fascina todo lo que viene de abajo del mar. En la última feria del libro, me compré 'The natural world close up', con fotografías ampliadas con microscopio, de pieles, piedras e insectos minúsculos que, cuando los ves de cerca, son aterradores”.

 

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