Lionel Messi volvió a España y Oviedo se convirtió en una tribuna. El capitán de la Selección llegó este jueves 22 para recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, con una agenda que combina el fervor popular y el protocolo de la monarquía. A la salida del Hotel de la Reconquista, firmó camisetas y saludó a los seguidores que lo esperaban: unos minutos alcanzaron para alterar la rutina de la capital asturiana.
El primer indicador de la expectativa había aparecido antes del aterrizaje. Las 4.700 entradas gratuitas para su encuentro con el público en el Palacio de los Deportes se agotaron en 13 minutos. La fila virtual registró un pico de 16.200 usuarios conectados al mismo tiempo. Una postal de su poder de convocatoria, lejos de Miami y también de Barcelona, donde construyó buena parte de su leyenda.
El acto fue pensado especialmente para chicos y jóvenes. Sobre un aforo de 6.200 localidades, otras 1.500 quedaron reservadas para la comunidad educativa que participó de “El juego del 10”, una actividad del programa cultural “Toma la palabra”. El fútbol funciona allí como una puerta de entrada para hablar de respeto, empatía y trabajo compartido. La figura del rosarino ofrece un imán difícil de igualar.

Después llegará el turno de los salones oficiales. La agenda prevé una cena con Felipe VI y Letizia, junto con los demás galardonados, y una recepción con la Familia Real el viernes. Ese día, el Teatro Campoamor será el escenario de la entrega. El campeón del mundo sumará una distinción que mira tanto sus hazañas deportivas como su influencia fuera de la cancha.
El jurado, presidido por la exnadadora paralímpica Teresa Perales, valoró su talento y su carrera, pero también la tarea solidaria destinada a facilitar el acceso de chicos vulnerables a la educación y la salud. El premio incluye una escultura de Joan Miró, un diploma, una insignia y 50.000 euros.
La visita tiene, además, el ritmo apretado de un futbolista en actividad: tras la ceremonia, está previsto su regreso a Estados Unidos para reincorporarse a Inter Miami. Entre las camisetas que buscan una firma y la solemnidad del palco real, Messi vuelve a mostrar una dimensión que excede el marcador: su capacidad de movilizar multitudes sin necesidad de jugar un partido. En Asturias, esa popularidad se cruza con un reconocimiento institucional que pone el foco en el ejemplo que transmite. Para los organizadores, sus logros encuentran continuidad en los valores














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