Viernes 30 de septiembre, 2022

ECONOMíA | 26-03-2022 00:21

Consecuencias de la guerra Rusia-Ucrania: una nueva oportunidad

Hay potencialidades para que el país pegue un salto por la frontera energética.

Más allá de las trágicas noticas sobre la guerra entre Rusia y Ucrania y la opinión de economistas de las más diversas corrientes sobre las potenciales consecuencias de estos acontecimientos sobre la economía argentina, no parece haber mucha reflexión sobre algunos aspectos geopolíticos de un alto impacto potencial al para nuestro país.

Quisiera en primer lugar llamar laa atención del privilegio que significa a encontrarnos en un lugar tan remoto o geográficamente de los acontecimien- tos, donde los riesgos de ser afectados directamente por un conflicto bélico tradicional parecen extrema- damente bajos. De forma adicional, l, con los condimentos del caso que se e puedan aplicar desde las diferentes s líneas de pensamiento político, pa- recería que nos encontramos en un n país con una democracia consolida- da, amplia libertad de prensa y un n sistema institucional que, aunque e deja mucho que desear en términos s de su confiabilidad, es razonable- mente sólido y juega, en términos s generales, dentro de los paradigmas s aceptados por el mundo occidental al en términos de proceso de toma de e decisiones. También, con mayor o menor grado de libertad y de interferencia estatal, contamos con una economía que, por lo menos en buena parte de los sectores económicos, tiende a parecerse a una economía de mercado. Y, finalmente, contamos con una importante dotación de recursos naturales, agropecuarios, minerales y energéticos.

PERSPECTIVA

Considero que este conjunto de potencialidades abre, una vez más, la oportunidad de dar un verdadero salto económico en un plazo muy corto de tiempo, al estilo de lo que fue el final del siglo XIX y primeros años del siglo XX, solamente que, en vez de ser el disparador la ampliación de la frontera agropecuaria lo será la frontera energética.

Cuando se observa el núcleo de las sanciones impuestas por los países occidentales a Rusia, se observa que, más allá de las cuestiones puramente financieras o de acceso al sistema internacional de pagos, lo que se encuentra en discusión -y quizás la verdadera llave del conflicto conflicto- es el abastecimiento energético de Euro

pa, particularmente en lo que hace a gas y petróleo. Sin lugar a duda e, independientemente que se incrementen o no las sanciones económicas, suspendiendo las compras de gas y petróleo, el conflicto llevará a Europa a replantearse muy rápidamente su matriz energética.

El conflicto en Ucrania ha demostrado que por lo menos uno de los aspectos de la globalización, que tenía como una de sus premisas que la creciente interdependencia económica reduciría los incentivos a conflictos militares, militares falló, falló lo que unido a la dis- dis rupción en las cadenas logísticas que provocó la pandemia Covid, revaloriza la importancia de contar con fuentes alternativas de suministro de todo tipo de productos, aunque puedan ser más caros o distantes.

Reducir la dependencia del abastecimiento de gas ruso en Europa, implicará un fuerte impulso adicional de la participación de energías renovables, la suspensión del cierre de centrales nucleares en ciertos países y el incremento de la partici participación de energía nuclear en otros, pero no será posible disminuir tan

rápidamente la participación del gas en la matriz energética, debiendo ampliar las compras en otros mercados (USA y Medio Oriente principalmente), con los riesgos de diversa naturaleza asociados a cada una de esta opciones.

Se podría pensar que los Estados nacionales, sobre todo en el norte de Europa, tenderán a influir sobre sus empresas energéticas para que estas aceleren la búsqueda de alternativas que permitan amenizar a futuro el riesgo geopolítico que significa depender p de Rusia.

¿LO QUÉ VIENE?

Dadas las condiciones c enunciadas anteriormente y merced a ser el segundo reservorio mundial de shale gas (de explotación no convencional) se puede encontrar la palanca para un rápido salto en el nivel de inversiones y la eliminación de la restricción externa, que genera hace ya casi 100 años un permanente proceso de “stop & go” en la economía.

Imaginemos por un momento una ley l de incentivo a la explotación de hidrocarburos, quizás un poco más agresiva que la que fue enviada recientemente al Congreso, que permita que una vez que se abastezca el mercado local de gas y petróleo a precios internos que, preservando un cierto nivel de rentabilidad para las empresas s productoras (US$ 3,5/ millón de d BTU/ US$ 70 el barril ¨criollo¨),

dentro de ciertos parámetros de consumo previstos, en verano e invierno respectivamente y con un ajuste que esté adecuado a una previsión de crecimiento económico, permita la libre disponibilidad y exportación del gas producido, a valores que, si bien no será tan altos como los actuales seguramente superaran los vigentes en los últimos años.

Vaca Muerta tiene una enorme ventaja: sus reservas ya están probadas, la tecnología de explotación existe y está ampliamente difundida con costos competitivos internacionalmente y con una más que razonable seguridad ambiental. Duplicar la producción actual (que implica no solo generar saldos exportables, sino eliminar US$ 6/7 mil millones de importaciones, generando condiciones automáticamente para una sustancial caída del riesgo país por la mayor confiabilidad con relación al repago de la deuda y el consecuente círculo virtuoso que significa para la inversión la caída en la tasa de interés) debería tomar no más de 2 o 3 años con el nivel de inversión adecuado.

En simultaneo, se deberá empezar la construcción de los gasoductos que permitan la circulación del gas a ser exportado a diversos destinos, que tomaran un plazo de ejecución aproximadamente similar al del incremento de la producción, lo que exigirá que la ley contemple también los mecanismos para facilitar su construcción por lo menos desde el punto de vista regulatorio federal, provincial y municipal, así como ambiental. Algunos miles de millones adicionales de dólares de inversión. Finalmente, en la punta de los gasoductos deberá construirse una planta de licuefacción de gas en algún puerto de Rio Negro con una inversión cercana a una cifra entre US$4.000 y US$5.000 millones o en su defecto contratar y/o construir barcazas de licuefacción más económicas, pero menos eficientes que suplanten a dicha planta.

EMPLEO

Solo para dar una idea de la dimensión de la inversión necesaria para llevar adelante esta idea estamos hablando de entre US$25.000 y 30.000 millones anuales (5 a 7% del PBI) durante varios años y la generación de 30.000 a 40.000 puestos de trabajo extremadamente bien remunerados en la Patagonia, financiados integralmente por las empresas y países interesados en estas fuentes alternativas que, curiosamente, son los mismos que definen nuestra relación con el FMI, Justamente por este detalle, quizás sería posible contar como una consecuencia de tercer orden de esta jugada, con la buena voluntad relativa a flexibilizar diversas condiciones (en particular las sobretasas de interés) que puedan ser de interés de nuestro país. También puede ser utilizada como una herramienta de negociación para mejorar y acelerar las condiciones de acceso del Mercosur a la Unión Europea, ya que a energía es un factor clave y donde la competencia es externa y no dentro de ella.

Vale la pena también recordar que la ventana de aprovechamiento de Vaca Muerta se va cerrando muy lentamente en la medida que la incidencia de las energías renovables en el mundo, pero también en Argentina, va creciendo en la matriz energética mundial, por lo que aprovechar esta circunstancia parece muy lógico.

Pero quizás es mucho más relevante señalar lo que significaría en términos culturales y de mensaje hacia la sociedad argentina la decisión expresada a través de una ley consensuada por parte de un conjunto significativo de fuerzas políticas (oficialistas y opositoras) de apoyar una medida de este tipo (aunque existe un fuerte precedente negativo como es la ley de economía del conocimiento, que había sido votada prácticamente por unanimidad en el Congreso fue suspendida, básicamente porque fue gestada en una gestión anterior).

El proceso de negociación político de la aprobación del acuerdo con el FMI parece abrir una ventana de esperanza en este sentido.

 

*Por Juan Soldano Deheza, economista.

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