Saturday 6 de June, 2026

ECONOMíA | 29-05-2026 17:15

El trabajo en pausa

Aunque el promedio sigue estable, la diferencia entre sectores todavía no se volcó a mejorar la situación del mercado laboral.

La dualidad de la economía argentina ya no es una proyección a largo plazo, ya se observa y tiene una dinámica propia. Esas dos realidades contrapuestas, que exhiben el cambio de paradigma de la matriz productiva, conviven necesariamente y hacen que las cifras globales escondan mundos diferentes: crecimiento, por un lado y estancamiento o crisis terminal en algunos otros. Y esto también termina afectando al empleo y la pirámide salarial, un tema que se sensibiliza más a medida que nos vamos acercando a 2027, año electoral-presidencial en el que cada voto cuenta.

El despegue. Marzo dejó una buena noticia: luego de un semestre en pendiente negativa, la actividad económica mostró un repunte. El economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, destaca que con la suba de 3,5% mensual de la actividad agregada en marzo, el trimestre quedó casi empatado con un crecimiento de 0,3% con respecto al 4º trimestre de 2025 y liderado por las actividades primarias (+6,2%), mientras que las no primarias caen 0,2%. El resto de sectores no primarios crecieron 0,2% entre trimestres, continuando en niveles similares a los de principios de 2025: +0,2% interanual. Para Lorenzo Sigaut Gravina, de la misma consultora, es una medida para estimar que como el PBI argentino recién en el primer trimestre de este año pudo superar (por menos del 1%) el anterior pico (2º trimestre de 2022). Pero, en términos per cápita está todavía 7% abajo del máximo alcanzado en el 3º trimestre de 2011. Ya no hablamos de “estancamiento” sino que, a nivel ingreso y siempre en promedio, cada argentino produce y dispone menos poder adquisitivo.

Otro dato positivo fue la confirmación de una tendencia alcista en el comercio exterior: durante abril el comercio exterior dejó un superávit comercial de US$2.711 millones, fruto de US$8.914 millones de exportaciones y US$6.204 millones de importaciones. Pero más notable es la mejora con respecto al mismo mes del año anterior: +US$2.646 millones y un primer cuatrimestre que con +US$8.277 millones multiplica el conseguido en el mismo lapso de 2025: +US$1.275 millones y es el mayor registro con respecto al pico anterior (2009). “Todo apunta a que esta tendencia se consolidará en lo que resta del año, ya que el abultado superávit, que si bien tocó un pico en abril, promedia los US$2.100 millones desde noviembre (contra una media de US$686 millones en los primeros diez meses de 2025), responde a una combinación de factores que viene consolidándose: volúmenes exportados en máximos e importaciones que se contraen”, explica el último informe semanal de la consultora INVECQ.

El bolsillo. La clave en la conexión del mundo productivo (estimado por la actividad económica) es si mejores índices en algunos sectores (aún con un promedio casi cero) puede generar la demanda de trabajo suficiente para compensar lo que otros segmentos (la construcción, la industria manufacturera textil y metalmecánica, por ejemplo). El economista Fernando Marull señala que la construcción genera en forma desestacionalizada 1,8 millón de puestos de trabajo es el que más cayó su actividad, mientras que el agro, el que más creció, tiene un poco menos: 1,6 millón. Pero mirando globalmente, estima que el 60% del empleo está en sectores que crecen y el resto en los que tienen tasa nula o negativa, al menos durante estos dos últimos años. Según cita, el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), si bien el “empleo de calidad” es el 26% del total, hace dos meses que no cae (último dato de febrero). El cambio neto del empleo desestacionalizado es de -0,5% que son 36.200 puestos menos.

Según la última medición del INDEC (marzo 2026) el índice de salarios se incrementó 3,4% mensual y 36,4% interanual, mientras que dicho indicador acumula una suba de 8,6% con respecto a diciembre de 2025. “El crecimiento mensual se debe a subas de 2,1% en el sector privado registrado, 5,0% en el sector público y 4,7% en el sector privado no registrado”, detalla. En términos interanuales, el índice de salarios mostró una suba de 36,4%, como consecuencia de los incrementos de 27,5% en el sector privado registrado, 29,6% en el sector público y 74,4% en el sector privado no registrado.

En relación a noviembre de 2023, el IARAF calcula que los salarios reales privados formales se encontraron un 4,8% debajo; los del sector público nacional -35,8%, los del sector público provincial -9,2% y luego de una caída real similar en los primeros meses de 2024, los salarios públicos nacionales siguieron cayendo en términos reales, mientras que los provinciales iniciaron una tendencia alcista hasta agosto de 2025.

Derramando. A la vista de estos resultados, la economista Laura Caullo responsable de la sección Social-Laboral del IERAL, sostiene que la economía argentina transita 2026 con señales de mayor estabilidad macroeconómica respecto de los años previos, pero que el mercado laboral continúa siendo “una de las principales asignaturas pendientes de la recuperación”. “Hoy existe una dualidad marcada en el sistema productivo: mientras las actividades vinculadas al frente externo como energía, minería, agroindustria y algunos segmentos exportadores muestran mejores perspectivas, buena parte de los sectores ligados al mercado interno continúan afectados por salarios reales debilitados, menor capacidad de consumo y una recuperación de la actividad que sigue siendo intermitente”, analiza en un estudio dedicado al impacto de la actividad económica en el empleo.

El foco lo pone en que el sesgo de esta reactivación plantea un desafío estructural, ya que los sectores más dinámicos en términos de exportaciones e inversión todavía tienen un peso relativamente bajo en la generación directa de puestos de trabajo: minería, petróleo, servicios financieros y agro representan apenas el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado. “Esto implica que una mejora del frente externo no se traduce de forma automática en una recuperación amplia del empleo o de los ingresos de los hogares”, explica.

En el plano laboral, sugiere que el vaso medio vacío sigue siendo la norma ya que el principal problema es que la recuperación todavía no logra traducirse en una generación sostenida de empleo privado formal. Durante el último año, casi 100 mil trabajadores asalariados privados registrados perdieron su empleo mientras crecían otras modalidades más frágiles: monotributistas (+90 mil nuevos registros) y empleo no registrado. El empleo privado formal sigue siendo el más productivo, estable y paga más, pero cuando el empleo crece en los segmentos de baja productividad, la recuperación pierde la solidez buscada. También la evolución de los ingresos tiene ese comportamiento uniforme cada vez menos “normal”: mientras el sector privado registrado ser recompuso luego del ajuste inicial, logró recuperar parcialmente poder adquisitivo y alcanzó mejoras (+12% interanual a mediados de 2025) pero luego perdió impulso y se deslizó hasta este verano (-2,3%).

La llave para abrir este dilema parece estar en el tiempo necesario para que la mayor actividad en los núcleos “ganadores” repercuta en el resto, que, por cierto, son los más numerosos en cuanto a ubicación geográfica. Y en un año electoral, esto se medirá en votos

 

 

 

 

 

 

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por Tristán Rodríguez Loredo

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