Domingo 25 de febrero, 2024

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 21-07-2023 11:47

Tejido celular subcutáneo: El aliado indispensable para el tratamiento de la Diabetes

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En el tratamiento de la diabetes existen varios medicamentos que deben ser administrados de manera inyectable. Desde la conocida insulina hasta los más recientes análogos de GLP-1 constituyen ejemplos de tratamientos de este tipo. Esto quiere decir que deben ser inyectados con agujas pequeñas en el tejido que se encuentra inmediatamente por debajo de la piel llamado: tejido celular subcutáneo (TCS).

Este tejido, también denominado hipodermis, se compone fundamentalmente de células grasas o adipocitos que se agrupan y están rodeadas por tejido conectivo que permite el contacto con vasos sanguíneos y linfáticos. De esta manera permite que los medicamentos que sean inyectados a este tejido puedan entrar en la circulación sanguínea y realizar su trabajo en el organismo.

Para las personas con diabetes insulinorrequiriente y sobre todo para aquellas personas que deben administrarse insulina en forma continua (bomba de infusión de insulina) o con múltiples inyecciones diarias (dosis de insulina basal de acción lenta y dosis de insulina de acción rápida para bolos), es fundamental que el TCS se encuentre sano. La inyección sistemática en una zona determinada del TCS de insulina conllevará en un daño muchas veces irreversible de dicho tejido. A este daño lo denominamos lipodistrofias, es decir, cambios en la composición normal de las células que componen al tejido alterando notablemente su capacidad para absorber la medicación de manera adecuada y comprometiendo así la eficacia de las dosis administradas.

Las lipodistrofias pueden identificarse como zonas abultadas debajo de la piel (lipohipertrofias) o, menos frecuentemente, zonas hundidas (lipoatrofias). En cualquiera de los casos, es indispensable que se evite utilizar esa zona para aplicar las dosis de insulina indicadas.

Para evitar este tipo de daño al TCS se debe:

1- Revisar sitios de inyección y aprender a reconocer posibles distrofias. Realizar esta tarea con profesional tratante.

2- Rotar los sitios de aplicación de insulina (inyecciones o inserción de set de infusión).

3- Utilizar agujas del menor tamaño posible y cambiarlas cada 2 aplicaciones.

4- Utilizar insulinas más concentradas. Esto significa: misma cantidad de unidades de insulina en menos volumen de medicación. Actualmente contamos en nuestro país con las insulinas glargina U300 y degludec U200.

Mientras aguardamos por avances de la ciencia que nos permitan optar por otras vías de administración de insulina, debemos recordar la importancia del cuidado del tejido celular subcutáneo como indispensable aliado para obtener buenos resultados de tratamiento.

Dra Laura López – Médica Endocrinóloga – MP 2409 - ME1438

@diabetesytecnologia

 

por CEDOC

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