Tuesday 16 de July, 2024

ESPACIO NO EDITORIAL | 12-06-2024 06:34

Diagnóstico, Importancia y Tratamiento Mínimamente Invasivo de los Quistes y Tumores Renales, por el Urólogo Mauro Carrillo

El diagnóstico de quistes, nódulos o tumores renales puede ser preocupante. Desde estructuras benignas hasta cáncer de riñón, cada hallazgo tiene sus propias implicancias terapéuticas y pronósticos. Soy el Urólogo Mauro Carrillo y te voy a explicar los detalles sobre estas afecciones para que puedas entender mejor su impacto.

Quistes Renales: ¿Debo Preocuparme?

Los quistes renales son sacos llenos de líquido que se forman en los riñones. Los quistes simples son comunes y generalmente no requieren tratamiento, mientras que los quistes complejos necesitan evaluación especial por su potencial maligno, es decir, podrían ser una forma de cáncer de riñón. La clasificación de Bosniak (I-IV) se utiliza para determinar el riesgo de malignidad de los quistes, siendo el IV de alto riesgo.

Tipos de Nódulos o Tumores Renales

Un nódulo renal es una masa sólida que puede ser benigna o maligna. El 90% de los nódulos renales son carcinomas de células renales, detectados a menudo incidentalmente en estudios por imágenes en personas asintomáticas. En casos avanzados, pueden causar dolor en el flanco, sangrado en la orina, masa abdominal palpable y mal estado general. El diagnóstico se sospecha con estudios por imágenes y se confirma con un estudio anatomopatológico tras la resección de la lesión.

El cáncer de riñón representa el 3% de las muertes por cáncer a nivel mundial. Los factores de riesgo incluyen predisposición genética, tabaquismo, obesidad y exposición a ciertos productos químicos. Si el tumor está localizado solo en el riñón, la cirugía es el tratamiento de elección.

Opciones de Cirugía para Tumores Renales

Las opciones de tratamiento para tumores renales incluyen la nefrectomía radical, donde se extrae completamente el riñón afectado y estructuras vecinas, y la nefrectomía parcial, que implica la extracción sólo del tumor, conservando el riñón afectado. Ambas pueden realizarse de manera convencional o mínimamente invasiva.

La laparoscopía es menos invasiva y ofrece menor dolor postoperatorio y tiempos de recuperación más cortos comparados con la cirugía abierta. La retroperitoneoscopia o nefrectomía lumboscópica se realiza a través de pequeñas incisiones en la parte baja de la espalda, accediendo directamente al espacio retroperitoneal y minimizando el daño a los músculos abdominales. Ambas técnicas pueden realizarse también con asistencia robótica.

La elección del tipo de cirugía y abordaje depende de las características del paciente y del tumor, así como de la experiencia del urólogo. Consultar ante el hallazgo de lesiones anormales en los riñones es clave para el tratamiento adecuado de esta enfermedad.

Contacto:

https://urologia.ar/  

Urólogo Mauro Carrillo

Mp 14092

por CEDOC

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