Friday 9 de October, 2026

ESPACIO NO EDITORIAL | 02-10-2026 14:23

Más que juguetes viejos: cuando la Argentina fabricaba sueños de hojalata

Mucho antes de que el plástico transformara la industria juguetera, en Argentina la hojalata dio vida a millones de juguetes que acompañaron la infancia de varias generaciones. En esta segunda entrega, el coleccionista e investigador Daniel Sudalsky nos cuenta la historia de una industria que refleja los cambios económicos, tecnológicos y sociales del país.

Daniel ¿cuáles fueron los países más importantes de la industria juguetera y qué rol jugó la Argentina en esa industria?
Hacia fines del siglo XIX los más importantes fueron Alemania y Francia y hacia la década de 1950 Japón tomó el protagonismo. En Argentina esta industria fue mucho más importante de lo que se cree. La fabricación de juguetes de hojalata comenzó a principios del siglo XX y tuvo gran desarrollo entre 1930 y 1950. El crecimiento de la industria nacional y la dificultad para importar durante la Segunda Guerra Mundial, favorecieron la aparición de talleres y grandes fábricas como Matarazzo, OMA, Vispa y Gorgo que transformaron láminas de hojalata en miles de juguetes por día.

Más que juguetes viejos: cuando la Argentina fabricaba sueños de hojalata

¿Qué podemos descubrir a través de estos juguetes?
Muchísimo. Detrás de cada juguete había empresarios, diseñadores, matriceros y operarios. Reflejaban la vida cotidiana y las aspiraciones de la época. Representaban la moda, reproducían vehículos que circulaban por nuestras calles, objetos de uso doméstico y de fantasía.

¿Y por qué desapareció esa industria?
Fue un proceso gradual. Los cambios económicos del país y la apertura de las importaciones influyeron, pero también apareció un competidor impensado que transformaría la industria: el plástico. Desde la década de 1960 este nuevo material permitió fabricar juguetes de manera masiva, económica y segura. Algunas empresas cerraron, mientras que otras debieron transformar o adaptar sus sistemas de producción y muchos de aquellos juguetes  de lata terminaron olvidados en cajones y baúles.

¿Por qué hoy son considerados patrimonio cultural y piezas de colección?
Porque son como pequeñas obras de arte y testimonio de una Argentina que comenzaba a imaginar, diseñar y fabricar sus propios objetos. Un viejo juguete de lata no es solamente eso: puede contarnos algo sobre una fábrica, una época, una tecnología y una forma de vida.  De alguna manera son como una cápsula del tiempo y para quien lo conserva desde su infancia puede ser una cápsula de emociones. Preservarlos, coleccionarlos y estudiarlos permite recuperar una parte de esa historia, y a eso me dedico

¿Qué es lo que todavía te impulsa a seguir investigando estos juguetes?
La curiosidad. Después de tantos años, todavía encuentro piezas que no conocía, fabricantes sobre los que hay poca o nada información o detalles que permiten entender mejor cómo se hicieron esos juguetes. Siempre aparece algo que despierta una nueva pregunta y eso es lo que hace que la investigación siga siendo tan apasionante.

Sobre Daniel Sudalsky:
Es anticuario, coleccionista e investigador especializado en juguetes antiguos desde hace casi 40 años. Desarrolla también una actividad comercial en el rubro, vinculada a la compra, venta y asesoramiento de piezas de colección. Es coautor, junto a Diego Lascano, de dos libros sobre juguetes argentinos de hojalata, entre ellos Juguetes Argentinos de Hojalata 1900-1970.


Datos de contacto: 

Instagram: @mi.antiguo.juguete  

Mail: [email protected]

por CONTENTNOTICIAS

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