Para Paola Zappa, la pintura es un territorio desde el cual interrogar los pliegues y las heridas de la condición humana. En su obra, lo antropomorfo ocupa un lugar central y convive con tensiones entre lo bello y lo triste, el amor y el espanto, la ternura y la crueldad. Su búsqueda artística se nutre tanto del oficio pictórico como de una formación que incorpora el cuerpo y la experiencia escénica.
Egresada del Profesorado Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, posteriormente obtuvo su licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes, donde actualmente se desempeña como docente en la cátedra Oficios y Técnicas de la Pintura. Durante sus primeros años de formación, perfeccionó su oficio en el taller del artista Héctor Destéfanis.
Su lenguaje plástico fue moldeado, además, por una experiencia transdisciplinaria. En ese recorrido estudió con el actor, director y dramaturgo Pompeyo Audivert y con la bailarina y docente Deborah Kalmar Stokoe, con quien conformó en 2015 la Cooperativa Babel-Artes Escénicas en Movimiento. La experiencia del propio cuerpo en escena amplió su campo perceptivo y profundizó su comprensión de las fuerzas que intervienen en la creación.

La obra como un proceso de gestación
Al hablar de los valores que orientan su trabajo, Paola prefiere pensar la obra en términos de gestación, entendida como un espacio de oscuridad fértil, antes que como un proyecto dirigido hacia un propósito determinado. Su concepción del proceso creativo está vinculada con el tiempo cíclico y con las imágenes que insisten y regresan, como las olas a las orillas.
Desde esa perspectiva, su pintura busca religar aquello que el mundo ha separado. Las contradicciones que atraviesan la experiencia humana se convierten en materia de exploración y sostienen una poética que desborda los márgenes de la representación ideal o grotesca.
Para explicar esa búsqueda, recurre a la figura del pescador: las imágenes funcionan como una carnada que intenta atraer algo oculto y esquivo en las profundidades. El encuentro entre el lenguaje y la poética es, en esa imagen, lo que permite el nacimiento de la obra de arte.

“1976”: la figura materna y la memoria
Entre los desafíos actuales de las artes visuales, la artista identifica la creación de imágenes cuya poética resulte inclasificable e irreproducible por el universo algorítmico de la inteligencia artificial. Se trata de una inquietud que sitúa la singularidad del lenguaje artístico en el centro de la discusión.
Actualmente trabaja en “1976”, una serie de pinturas cuyo eje temático gira en torno a la figura de su madre. En estas obras problematiza la desarticulación del lenguaje que atraviesa un cuerpo que ha perdido la memoria.
La serie fue presentada recientemente como proyecto de residencia artística en Espace Brownstone × Arte en América Latina 2027 – París, y forma parte de su exploración sobre el cuerpo, el lenguaje y la condición humana.

Instagram: @paozappa
Contacto: [email protected]
por CONTENT NOTICIAS















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