Tuesday 29 de September, 2026

ESPACIO NO EDITORIAL | 22-09-2026 06:39

¿Por qué cuesta tanto que nuestra alimentación sea saludable?

En general sabemos qué alimentos nos hacen bien y cuáles conviene limitar. Sabemos que necesitamos frutas, verduras, legumbres, cereales, proteínas de buena calidad y grasas saludables. Sin embargo, saberlo no siempre alcanza para que nuestra alimentación cotidiana sea saludable y, sobre todo, posible. Porque comer no es solamente una cuestión de conocimiento. Es una necesidad básica y compleja. En nuestras decisiones intervienen los hábitos, los horarios, la disponibilidad de alimentos, la organización, las emociones y el contexto social. Por eso, mejorar la alimentación no consiste simplemente en saber qué deberíamos comer, sino en comprender cómo comemos y qué factores influyen en nuestras elecciones.

La palabra dieta no debería ser sinónimo de “hacer dieta”

Desde una mirada nutricional, la dieta es nuestro patrón habitual de consumo: aquello que comemos, comida a comida, día tras día. El problema aparece cuando “hacer dieta”, especialmente con el objetivo de bajar de peso, se transforma en una mirada rígida, distorsionada y displacentera sobre la alimentación.

Y los alimentos quedan ubicados en categorías como “engorda” o “adelgaza”, “permitido” o “prohibido”, “bueno” o “malo”. Cuando hacemos dieta desde esas reglas preestablecidas, nos alejamos de nuestra capacidad de regular la alimentación y el control pasa a ocupar ese lugar.

La propuesta es partir de uno mismo. No existe una única manera de alimentarnos saludablemente. Una alimentación adecuada debe contemplar las necesidades, preferencias, posibilidades, etapa de vida y contexto de cada persona.

¿Por qué cuesta tanto que nuestra alimentación sea saludable?

Alimentarnos también es una experiencia

Una alimentación saludable no tiene que ser perfecta. Tiene que ser suficiente, variada, equilibrada y adecuada. Y también tiene que poder convivir con los encuentros, la vida social, los gustos y el disfrute.

Alimentarnos involucra integrar todos los sentidos: el olfato, la vista, el tacto, el oído y, por supuesto, el gusto. Por eso, cuidar nuestra alimentación también implica recuperar la experiencia de comer y aprender a escuchar señales como el hambre y la saciedad.

La alimentación también se planifica

Muchas veces no necesitamos cambiar todo de un día para otro. Podemos empezar por una o dos comidas y observar qué variables están condicionando nuestra manera de comer: la falta de tiempo, el cansancio, la falta de organización o simplemente aquello que tenemos disponible y cómo el cuerpo va respondiendo.

También es clave poder preparar un entorno seguro: organizar las compras, revisar la alacena y la heladera, tener alimentos disponibles y anticipar comidas.

No se trata de controlar todo ni de convertir nuestra casa en un lugar de restricciones. Se trata de crear condiciones que nos ayuden a comer saludablemente la mayor parte del tiempo.

El verdadero desafío no es encontrar “la dieta perfecta”, sino construir una manera de alimentarnos que cuide nuestra salud, respete quiénes somos y pueda acompañarnos en la vida real.

Lic Mariana Pertusi ( MN: 3197- MP: 1687)
Celular: 1134116139
Instagram: @miexperienciaalimentaria
Email: [email protected]

por CONTENTNOTICIAS

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