En Argentina, hablar de seguros todavía suele asociarse principalmente con proteger un automóvil, una vivienda o un comercio. Sin embargo, existe un patrimonio mucho más importante: la capacidad de una persona para generar ingresos y sostener económicamente a su familia.

El mercado de seguros de personas tiene todavía un importante camino por recorrer. Según datos de la Superintendencia de Seguros de la Nación, durante 2025 los seguros de personas registraron primas por aproximadamente $2,48 billones. Dentro de este segmento, Vida Colectivo representó el 34,7% y Vida Individual el 18,5%. Estas cifras muestran un sector relevante, pero también una oportunidad para seguir desarrollando una mayor cultura de protección en nuestro país.
Un seguro de vida debe entenderse, ante todo, como una herramienta de protección económica frente a imprevistos. Ante un fallecimiento, una invalidez o determinadas enfermedades —de acuerdo con las coberturas contratadas— puede brindar el respaldo necesario para que una familia pueda afrontar compromisos económicos y sostener su calidad de vida.
Pero actualmente existen productos que van más allá de la protección. Los seguros de vida con ahorro o capitalización permiten destinar parte del aporte a la construcción de un capital a largo plazo. De esta manera, una misma herramienta puede combinar cobertura y planificación financiera, transformando pequeños aportes periódicos en un fondo destinado a proyectos futuros.
Una sociedad con mayor nivel de aseguramiento también genera un efecto positivo para el Estado. Cuando las familias cuentan con recursos privados para enfrentar contingencias, disminuye su vulnerabilidad económica y, potencialmente, la necesidad de recurrir exclusivamente a mecanismos públicos de asistencia. Al mismo tiempo, el ahorro de largo plazo canalizado por el sistema asegurador contribuye a movilizar recursos hacia la economía.
Existe, además, un incentivo adicional: el beneficio impositivo. Quienes tributan Impuesto a las Ganancias pueden deducir las primas de seguros de vida y determinados aportes vinculados a seguros de retiro, dentro de los límites establecidos por la normativa vigente.
En definitiva, asegurar la vida no significa pensar en lo peor. Significa proteger económicamente a quienes dependen de nosotros y, al mismo tiempo, planificar nuestro propio futuro.
Sergio C. Magadan
Productor Asesor de Seguros – Especialista en Vida y Retiro
Asesor en Impuesto a las Ganancias
Contacto: tel: 1136547771 / Instagram @asesorsergiomagadan
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por CONTENTNOTICIAS














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