Monday 12 de October, 2026

SOCIEDAD | Hoy 07:07

Lali & Tini: de rivales a aliadas

Cómo se produjo el acercamiento entre las dos artistas. El rol de Alejandro Stoessel y los besos sobre el escenario. Sus similitudes.

Lali Espósito y Tini Stoessel fueron, durante años, los dos nombres que dividieron al público adolescente argentino. Para la generación del 2000 que creció con la televisión de Cris Morena y el pop como bandera, la pregunta parecía inevitable: ¿Lali o Tini? La comparación fue alimentada por fandoms que defendían a una y descalificaban a la otra. El pueblo (Lali) y la aristocracia (Tini). Y en cuanto a la política, el peronismo y la derecha. Pero este 26 de septiembre, en el tercer concierto de Lali en River, la grieta se cerró cuando Tini apareció vestida de novia, compartiendo juntas escenario por primera vez.

Al ritmo de “Like a Virgin”, recrearon, junto con Marilina Bertoldi, la célebre presentación de Madonna con Britney Spears y Christina Aguilera en los MTV Video Music Awards de 2003. Las dos aparecieron vestidas de blanco y besaron a Bertoldi. Después interpretaron “1Amor”. Tini recordó que había visto crecer a Lali desde el living de su casa, mientras Lali explicó que la invitación era por las niñas que fueron y, sobre todo, por las mujeres en que se convirtieron.

Enemigo silencioso. La rivalidad tiene un archivo concreto. En 2013, Alejandro Stoessel, padre y entonces representante de Tini, publicó en Twitter un juego de palabras entre Lali y Lila, en referencia a la protagonista de “Violetta”, por aquellos años de relieve internacional, mientras que Lali comenzaba a tomar vuelo pero a nivel nacional. Vale destacar que el padre de Tini generó una guerra ideológica para polarizar los gustos musicales y que los fans más extremistas de una y otra utilizaron para elevar la figura de sus ídolas. Incluso, las mismas protagonistas más de una vez salieron en redes sociales a pedir que no se ataque a la otra artista.

Conflicto aparte, hoy por hoy son las dos cantantes más destacadas de Argentina. Y las similitudes son comprobables. Lali tiene 34 años y nació en Parque Patricios, Tini tiene 29 y también se crió en la Ciudad. Las dos llegaron a la televisión siendo niñas y transformaron la actuación en una plataforma musical. Lali pasó por producciones de Cris Morena como “Chiquititas”, “Floricienta” y “Casi ángeles”, Tini apareció en “Patito Feo” y encontró su gran salto con “Violetta”, la ficción de Disney que llegó a casi 140 países y se emitió en 15 idiomas. Las dos lograron convertir aquella primera audiencia adolescente en su posterior público.

Tal poder de convocatoria sigue siendo central. Lali cerró su actual etapa con tres River agotados, dentro de una gira de 18 ciudades y ocho estadios que reunió a más de 500.000 espectadores. Tini desarrolla en 2026 el Futttura World Tour. Por lo que ambas exceden hace tiempo el fenómeno juvenil de sus comienzos.

Virtualidad. Las cifras digitales marcan, sin embargo, una diferencia de escala. Los números utilizados para esta comparación ubican a Tini en 21,7 millones de seguidores en Instagram, 13 millones en TikTok y unos 16 millones de escuchas mensuales en Spotify; Lali aparece con 11,9 millones en Instagram, 7,7 millones en TikTok y 2,4 millones de escuchas mensuales en Spotify. Los datos, tan fríos como inapelables, muestran una proyección digital mayor de Tini, aunque la repercusión de Lali es más abarcativa e incluye lo social y político.

La diferencia se vuelve más nítida en los recorridos. Tini construyó su identidad alrededor de una circulación transnacional desde “Violetta” y profundizó ese camino con colaboraciones internacionales. En 2024 participó con Coldplay en “We Pray” y en 2025 volvió a compartir escenario con Chris Martin en Buenos Aires y Miami. Su relación con Rodrigo De Paul también la acercó a la élite internacional del fútbol y el entretenimiento, con apariciones junto al entorno de Lionel Messi y Antonela Roccuzzo. Lali, en cambio, mantiene una relación más intensa con el ecosistema cultural argentino, desde su relación sentimental con Pedro Rosemblat, militante peronista y fundador del streaming Gelatina, y sus interacciones con Moria Casán, La Joaqui y el colectivo LGBTIQ+.

Esa pertenencia local también aparece en el discurso público. Lali se pronunció contra Javier Milei desde 2023 y luego explicó que había comenzado a interesarse más por la política y que consideraba necesario hablar de esos temas aún cuando implicara quedar encasillada. Tini no construyó un perfil de intervención sobre la coyuntura argentina, aunque inesperadamente sí rechazó la Ley de Tierras de Milei con un posteo en agosto pasado que rezaba junto a una bandera argentina "La patria no se vende". 

Intimidad develada. También difieren en la manera de convertir la intimidad en material artístico. Tini hizo de su vulnerabilidad un eje visible. En 2024 habló de depresión, ansiedad y ataques de pánico, experiencias que atravesaron su último disco “Un mechón de pelo”. Lali suele proyectar una imagen más ligada al empoderamiento, la sensualidad y la provocación. Son lenguajes medáticos diferentes.

La actuación constituye otra diferencia. Lali tiene una trayectoria más extensa en cine con películas como “Permitidos”, “Acusada” y “Puan”, además de las series “Sky Rojo” y “El fin del amor”. Ahora suma “Glaxo”, dirigida por Benjamín Naishtat, que presentó en el reciente festival de San Sebastián con la camiseta puesta de “Las Malvinas son argentinas”. Tini, a su vez, permaneció alejada de la ficción para concentrarse en la música y regresó recién en 2025 con “Quebranto”, thriller dramático de Disney+ de seis episodios. 

La coincidencia actual, más allá de la juventud, talento, belleza y éxito, es que las dos atraviesan un momento más que luminoso en cuanto a lo sentimental, que las coloca, en los próximos meses, frente al matrimonio. Lali anunció su casamiento con Pedro Rosemblat, adelantando que será una ceremonia íntima, aunque no se hizo pública una fecha definitiva. Tini admitió su boda con Rodrigo De Paul y comenzó a compartir detalles del proceso, incluido el diseño de su vestido. La tan esperada ceremonia será el 19 de diciembre.

Por eso el beso de River tuvo un valor que excede la anécdota. Fue el acta de defunción de las etiquetas “lalistas” y “tinistas” y el indicio. tal vez, de una colaboración musical.

Ellas comparten origen televisivo, millones de seguidores, estadios y una vocación pop construida desde la infancia. Sus carreras tomaron direcciones distintas, Tini desarrolló una proyección internacional más amplia; Lali consolidó una identidad ligada a la actuación, la cultura argentina y la intervención pública. River no borró esas diferencias. Las compatibilizó. 

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