Thursday 2 de July, 2026

SOCIEDAD | Hoy 12:24

Polémica por las declaraciones de Clara Muzzio contra la Educación Sexual Integral

La vicejefa de Ciudad de Buenos Aires cuestionó la implementación de la ESI en las instituciones educativas y Leandro Santoro la cruzó con datos en la Legislatura porteña.

Las declaraciones de la vicejefa de Gobierno porteño, Clara Muzzio, en contra de la Educación Sexual Integral (ESI) desataron una fuerte controversia en el escenario político de la Ciudad de Buenos Aires. La compañera de formula de Jorge Macri calificó a la ESI como una "trampa mortal" que "destruye la cabeza de los niños", argumentando que se instaló una "ideología siniestra" en las aulas. La funcionaria aseguró que la normativa ha incorporado una supuesta "ideología de género" que "perdió" y desinformó a los menores en edad temprana, vinculando a su vez la baja natalidad con lo que llamó "la última ola del feminismo radical".

Muzzio insistió en posturas marcadamente biológicas al afirmar que "hay dos sexos, el masculino y el femenino, y uno nace con eso", lo cual fue interpretado por la oposición y activistas sociales como una negación explícita de las identidades de las personas trans y las diversidades. Este endurecimiento discursivo expone el giro ideológico y el posicionamiento actual del PRO y el macrismo apuntando a un electorado porteño, que en estos momentos acompaña activamente la agenda cultural de los sectores libertarios.

Jorge Macri y Milei

Tras años de participar en actividades de la comunidad LGBT+ o de promover a Buenos Aires internacionalmente como una capital de la diversidad, la cúpula ejecutiva comandada por el primo de Mauricio Macri decidió alinearse con el discurso de la nueva derecha conservadora que busca dar una "batalla cultural". Críticos de diferentes vertientes señalan que el oficialismo de la Ciudad utiliza políticamente estos cuestionamientos para sintonizar con la retórica del Gobierno nacional conducido por Javier Milei, debilitando en la práctica el presupuesto, el financiamiento de capacitaciones docentes y los recursos institucionales asignados a la protección de los derechos de las infancias y las minorías.

Paradójicamente, Buenos Aires fue pionera histórica en la concepción y debate de esta herramienta pedagógica. Los orígenes de la ESI se remontan al año 2004 en la Legislatura porteña, cuando los entonces legisladores locales Diego Kravetz, Ana María Suppa y Florencia Polimeni impulsaron el primer proyecto de ley de educación sexual. Pese a las presiones, CABA sancionó su propia Ley N° 2.110 de Educación Sexual Integral en el año 2006, adelantándose y sirviendo de base para la posterior sanción de la Ley Nacional N° 26.150 que creó el Programa Nacional de ESI en todo el país.

La implementación progresiva de esta política en el Estado nacional y local implicó la construcción de contenidos curriculares transversales organizados en cinco ejes clave: reconocer la perspectiva de género, respetar la diversidad, valorar la afectividad, ejercer los derechos y cuidar el cuerpo y la salud. A lo largo de dos décadas, docentes y especialistas la consolidaron como una política de cuidado indispensable. De acuerdo con datos oficiales y relevamientos de organizaciones civiles, la ESI se transformó en la herramienta pública central para que aproximadamente el 80% de los niños, niñas y adolescentes que sufrieron abusos intrafamiliares o violencias pudieran reconocerlos, ponerles nombre y denunciarlos en las escuelas.

La tensión política derivada de las afirmaciones de Muzzio se trasladó de inmediato al recinto de la Legislatura porteña durante la sesión informativa del jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny. En ese marco, el diputado opositor Leandro Santoro cruzó con dureza a la vicejefa de Gobierno por sus dichos contra la ESI, exigiéndole una retractación pública. Con un tono directo pero formal, Santoro expuso en el recinto: "Está equivocada. Con mucho respeto le voy a pedir que reflexione sobre esto... esta ciudad, que es diversa, necesita que su vicejefa de Gobierno pida disculpas a todas las personas que ofendió con estas declaraciones".

El dirigente kirchnerista  explicó que las palabras de la funcionaria macrista no solo representan un desconocimiento profundo de las leyes vigentes y un agravio a miles de familias y ciudadanos de Buenos Aires, sino que constituyen un retroceso institucional inaceptable al pretender transformar el cuidado y la educación democrática en meros discursos de odio y desinformación científica. "Todos los partidos políticos votamos la ley de Educación Sexual Integral, desde la izquierda hasta el PRO. Lo hicimos pensando en una ciudad abierta, inclusiva, tolerante. Una ciudad que no tiene porque confundir sexo con genero, descalificando a aquellas personas que tienen otra identidad", señaló Santoro. 

El ex candidato peronista a Jefe de Gobierno porteño concluyó: "El 80% de las niñas, niños y adolescentes que denunciaron abusos fue después de tener una clase de ESI en la escuela", y explicó: "Por supuesto, que la educación sexual tiene que arrancar en la familia, pero también hay que ser conscientes  que la mayoría de los abusos sexuales se dan adentro de la familia". Finalmente, el legislador comunal describió la importancia de la prevención y la comunicación estatal para bajar los casos de interrupción del embarazo y cuestionó: "¿Cuál es la explicación de ir en contra de una de las pocas leyes que tiene el consenso general?". 

 


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Gustavo Winkler

Gustavo Winkler

Periodista

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