Un video que circula en redes sociales muestra a un numeroso grupo de carpinchos completamente amontonados entre sí, en lo que parecería ser un barrio privado. En las imágenes se los ve reunidos sobre el césped, con casas modernas y árboles de fondo, formando una especie de cúmulo de cuerpos apilados unos contra otros. Ese comportamiento, típico de la especie, se da cuando las temperaturas bajan: al ser animales semiacuáticos que pierden calor con facilidad, los carpinchos se acurrucan en grupo para generar calor corporal colectivo y así resistir mejor el frío.
El clip se viralizó rápidamente entre los usuarios argentinos, que lo compartieron en tono de broma, sosteniendo que los animales "están planeando algo" o preparando una supuesta reconquista de los barrios cerrados que supieron ser parte de su hábitat natural.
La escena no es un caso aislado. En los últimos años, la presencia de carpinchos en countries y barrios privados del norte del conurbano bonaerense se transformó en un tema recurrente. El fenómeno generó un intenso debate entre vecinos, autoridades y organizaciones ambientalistas: mientras algunos residentes reclaman controlar o trasladar a los animales por los inconvenientes que ocasionan, especialistas y biólogos remarcan que el carpincho es una especie autóctona de la cuenca del Paraná y que fueron los emprendimientos inmobiliarios los que avanzaron sobre sus humedales originales.
La falta de depredadores naturales, la abundancia de lagunas artificiales y espacios verdes, y el hábitat propicio que ofrecen estos barrios cerrados explican, según los expertos, por qué la especie se reprodujo con tanta facilidad en la región en los últimos años. De hecho, el conflicto llegó incluso a la Justicia: en enero de este año, un operativo oficial para capturar y trasladar ejemplares de Nordelta derivó en protestas de vecinos autoconvocados y en una batalla judicial que terminó frenando las relocalizaciones, a la espera de estudios de impacto ambiental más completos.
por R.N.














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