POLíTICA | 09-06-2019 13:38

De qué habla Mauricio Macri en el diván

Cree que superó lo peor de la crisis y que la reelección vuelve a ser posible. Terapia en casa de su difunto padre y consejeros en las sombras.

Es martes 28 de mayo y son las 19.15. El frente de la histórica casa de Franco Macri está rodeado de autos y personas de traje oscuro, que llevan un auricular en la oreja, de esos que tienen un cable transparente enrulado que conecta a otra punta en el puño del saco, por donde hablan. Hay también policías en moto y una ambulancia. De repente una voz en la radio irrumpe avisando que había movimientos.

¡Atentos, que está saliendo el doctor, así que el Presidente va a salir en cualquier momento!

El doctor es Jorge Ahumada, el psicólogo del Presidente que lo atiende dos veces por semana: los martes en la casa de Franco en Eduardo Costa al 3000 y los viernes en la Quinta de Olivos.

Luego de cruzar la reja que da a la calle, Ahumada mete la mano en el bolsillo delantero y saca una pipa. La carga con tabaco, la prende y sale caminando rumbo a la esquina de Figueroa Alcorta. Allí es abordado por NOTICIAS para volver con él. Ahumada ya había tenido un diálogo con esta revista en agosto de 2016, cuando fue protagonista de la tapa.

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Noticias: ¿Por qué no atiende más al Presidente en su consultorio?

Jorge Ahumada: Porque los encargados de la seguridad me dijeron que el lugar no garantizaba la seguridad del Presidente, así que me sugirieron este lugar.

Noticias: ¿No es raro hacer terapia en la que fue la casa del padre, con el que solía pelearse?

Ahumada: No, para nada. Es un lugar muy cómodo.

Noticias: ¿Cómo está el Presidente en esta época de crisis y campaña electoral?

Ahumada: Yo lo veo muy bien. Pero pasa que los argentinos tenemos una tradición muy mala que es destruir todo lo que se construye.

Noticias: ¿El Presidente le dice eso a usted?

Ahumada: No, no, eso lo digo yo.

Noticias: Hace un mes, cuando se produjo la última crisis cambiaria, se acrecentó el rumor sobre que Macri podría desistir de competir por la reelección y que podría ir Vidal. ¿Lo ve con ánimo de bajarse?

Ahumada: Imagínese que no le puedo contar eso, pero él es un hombre que nunca les escapó a las responsabilidades. Y tiene una enorme responsabilidad. Es lo que yo le llamo “peso país”.

Noticias: Y a usted le pesa ser el analista del Presidente.

Ahumada: No, para nada. El peso es de él, no mío.

La descripción que hace Ahumada no es del todo equivocada. Mauricio Macri hace un mes que viene recuperando el ánimo. El punto máximo de crisis lo tuvo hace un mes, el viernes 26 de abril, mientras estaba en Olivos. El dólar se había disparado y necesitaban que el FMI autorizara mayor poder de fuego para que el Banco Central intentara contenerlo. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, negociaba a contrarreloj. Aquel día, además de hablar con Dujovne y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, llamó a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a su “hermano de la vida”, Nicolás Caputo. Quería tener diferentes miradas de la situación.

El dólar había saltado más de tres pesos en una semana y la inestabilidad cambiaria complota con la imagen de Macri. Cuando él tiene dilemas íntimos, los habla con Ahumada o con su esposa, la primera dama Juliana Awada, su sostén emocional, pero cuando se trata de gestión, los consultados son más. Entre ellos también está el editor general de Clarín, Ricardo Roa. En uno de los últimos llamados entre ambos hablaron sobre la posibilidad del “Plan V”, de Vidal a la presidencia en vez de Macri. “¿Qué opinás?”, le preguntó el Presidente al editor.

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El “Plan V” fue descartado desde la Casa Rosada cada vez que se lo entrevistó a Marcos Peña, quien forma bloque con el Presidente y el ministro Dujovne. Del otro lado están Vidal, Larreta y el ministro del Interior Rogelio Frigerio, a quien suelen adjudicarle este tipo de ideas. Aunque en público se muestran todos amistosos, en privado las relaciones tienen más roces. A veces se escapa una chicana, como la que Macri le hizo a Larreta el día que inauguró la megaobra del Paseo del Bajo. “Ayer tuve la suerte de venir a caminar. Justo no coincidimos con Horacio que estaba en la hora de la siesta y él es puntilloso con la siesta los domingos. Sobre todo, si no juega Racing, no se la mueve nadie la siesta”, bromeó Macri. A Larreta, que se levanta todos los días a las 5 AM para trabajar, no le cayó muy bien la humorada de Macri.

Crisis palaciega. “Últimamente estamos como pelotudos”. La voz sale desde el Congreso y pertenece a una de las espadas del macrismo en esos pasillos. En el tono se refleja la bronca y la decepción contenida que arrastró casi todo el Gobierno en lo que va del año. “Estamos regalando las elecciones en todas las provincias, en especial en un lugar tan importante como Córdoba, y encima la economía anda muy mal. Estamos en nuestro peor momento”. El análisis, viniendo de alguien con peso en el oficialismo, es contundente y desalentador. Y ese desánimo se traslada a la postulación del Presidente. “Mauricio siempre puso al país delante de sus deseos. Que Cristina gane sería desastroso para Argentina, así que si él se convence de que otro puede ser mejor competencia para ella, no va a tener problemas en bajar su candidatura”, dice el hombre en lo que suena como una invitación a que el líder del PRO dé un paso al costado.

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El ala política de Cambiemos también sufre las penurias de la gestión. “Se nos nota a todos que ya estamos hace casi cuatro años acá, que encima fueron difíciles. A todos, hasta a Mauricio, se los ve cada vez más cansados, con menos pulgas en el trato. Van a ser meses muy largos hasta octubre, falta una vida”, dicen desde esos pagos, donde se estudian, se crean y se descartan todas las posibilidades: Macri-Monzó, Macri-Frigerio, Macri-Vidal. La idea del “Plan V”, que el Presidente se ocupa de desechar ante propios y extraños, ya construyó una certeza: la gobernadora de Buenos Aires está empezando a hartarse de tantas idas y vueltas. Primero tuvo que soportar que desde la Casa Rosada le impusieran la imposibilidad de desdoblar las elecciones para sostener la candidatura de Macri, y ahora siente que ni siquiera personas que conoce hace mucho la consultan antes de evaluar su propio futuro.

La idea de que vaya de vicepresidenta de Macri, posibilidad que aterra a los intendentes amarillos de Buenos Aires y que se encargan de negar, la molestó: algunos de esos dardos apuntaron contra el operador Carlos Grosso, al que ven como el mentor de la idea de llevarla como compañera de fórmula. Grosso no es el único ex líder justicialista que consulta Macri. En esa lista también están Alberto Pierri, el polémico ex diputado menemista y dueño de la empresa de TV por cable Telecentro, y Ramón Puerta, el embajador argentino en España y ex gobernador de Misiones. Con Puerta habla cada vez que éste visita Buenos Aires. La última vez que dialogaron, Macri le contó que había estado hablando con Pichetto y que estimaba mucho al jefe del bloque del PJ en el Senado y en su defensa de la gobernabilidad. “Es el mejor cuadro que tenemos en el PRO”, bromeó el Presidente. “Imaginate si tuviéramos diez tipos como Pichetto”, agregó.

La gobernadora Vidal, a pesar de que las últimas encuestas que maneja la ubican entre cinco y ocho puntos por debajo de la fórmula Kicillof-Magario, se mantiene firme y asegura que su preocupación son los bonaerenses. Los que la conocen dicen que sólo podría recalcular ante un pedido, que a esta altura sonaría desesperado, de Macri.

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En la Casa Rosada son conscientes de estas presiones. Desde la Jefatura de Gabinete admiten que la imagen del Presidente está en baja, pero aseguran que la alternativa es demasiado arriesgada: según los números que manejan, Vidal está algo menos de diez puntos por arriba del Presidente y esa diferencia, a la hora de nacionalizar su figura, sumado al arrastre negativo que provocaría que Macri se baje tan sobre la fecha, podría resultar contraproducente. Sin embargo, nada es seguro.

Alivio. La tormenta financiera de la última semana de abril tuvo su momento de alivio cuando el FMI autorizó al Banco Central a vender dólares –o comprarlos– dentro de la banda de flotación. Esa novedad calmó a los mercados y sobre todo al Presidente. Esta semana, las encuestadoras Opinaia, Synopsis y Ricardo Rouvier dieron números que lo dan ganador en un escenario de ballottage, pero lo que más le importa a Macri es el estudio que está terminando el equipo liderado por el ecuatoriano Jaime Durán Barba que se espera para los primeros días de junio. También está en Argentina el psicólogo español Roberto Zapata analizando los focus groups en los que se basará la presentación. El pasado martes 28, Zapata estaba en La Plata.

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Quienes frecuentan a Macri sostienen que lo ven de mejor ánimo. “No está al ciento por ciento, pero está mejor que hace un mes”, repiten las fuentes consultadas, que agregan que le hizo bien caminar entre la gente el domingo previo a la inauguración del Paseo del Bajo. Hace tiempo que no lograba caminar entre la muchedumbre sin que lo critiquen o insulten. Ese domingo 26 llegó al lugar con Antonia, su hija de 7 años, que también suele funcionar como variable para sensibilizar.

Llamada. En el equipo de Horacio Rodríguez Larreta afirman que el 29 de abril, tras la corrida, Macri habló con el presidente norteamericano Donald Trump para destrabar el permiso del FMI para poder intervenir dentro de la banda de flotación del dólar. NOTICIAS consultó a los voceros del Presidente sobre este dato, pero no hubo respuesta.

Al permiso del FMI se le sumaron otras novedades que le resultaron funcionales. El lanzamiento de la fórmula de Alberto Fernández presidente y Cristina Kirchner vice generó alarma al principio por el entusiasmo que provocó entre los K el día del anuncio. Pero con el correr de los días comenzaron a ver con buenos ojos competir contra Fernández-Fernández. Al correrse CFK de la posibilidad de ser presidenta, el fantasma de una corrida cambiaria quedó aplacado. Un dólar descontrolado es el peor escenario para Macri, cuya imagen suele caer al ritmo de la devaluación del peso. Por ahora descansa, pero el resultado de las PASO será también clave para medir la volatilidad del billete verde.

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La inflación también le dio una relativamente buena noticia en abril, porque pasó de 4,7% en marzo a 3,4%. Esa desaceleración fue celebrada porque si la tendencia se mantiene podrán decir que “se están empezando a recoger los frutos del esfuerzo”. En el Gobierno creen que su chance de ganar la elección radica en lograr que las variables económicas den la sensación de estar empezando a ser positivas. En el equipo de Marcos Peña explican que las personas no votan sólo basadas en cuestiones económicas. Es decir, que no “votan con el bolsillo”, sino que la composición del voto tendría otros valores como la “institucionalidad”, “la lucha contra la corrupción”, “el cambio”, “el anti kirchnerismo”, “el conocimiento sobre el candidato” y otros valores morales.

La balanza comercial también viene dando buenas noticias, pero tampoco la celebran demasiado porque entienden las causas del fenómeno. Desde hace ocho meses, la balanza comercial argentina da positivo. Es decir que se vende más de lo que se compra, lo que genera el ingreso de dólares genuinos a la economía. Uno de los motivos de este fenómeno es porque las importaciones están cayendo producto de la devaluación. En abril, la caída interanual de las importaciones fue de 31,6 por ciento, mientras que el aumento de las exportaciones dio 1,7 por ciento, también interanual. ¿Beneficios de la recesión?

Sostén. Además de la terapia, otra persona en la que Macri descansa es Juliana Awada. La primera dama tendrá un rol importante durante la campaña de este año, en la que el perfil femenino será dominante en la elección presidencial. Así también, la figura de Cristina Kirchner tendrá un rol protagónico, tanto como la de María Eugenia Vidal.

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El martes 21 de mayo, una semana antes de que NOTICIAS hablara con el psicólogo Ahumada, Juliana pasó a buscar a Macri tras la terapia en la casa de su padre, para ir a un evento social. Era la fiesta de los 100 años de la empresa Fiat. Allí él recorrió la muestra de autos, dio un discurso y compartió mesa con el empresario Cristiano Rattazzi y su pareja, Gabriela Castellani.

El miércoles 29, día del paro general de la CGT, Macri tuvo algunas reuniones por la mañana en Olivos, luego fue al acto por el día del Ejército y más tarde saludó a la selección argentina de fútbol femenino. Más tarde, a las 12.30 aterrizó con el helicóptero presidencial en la quinta Los Abrojos para desconectarse.

Su psicólogo suele destacar que duerme bien y sabe convivir con el estrés. Ojalá el paciente no se salga de control.

por Rodis Recalt, Juan Luis González

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