La crisis económica argentina acaba de sumar un nuevo y bizarro capítulo gastronómico: el “boom” de la carne de burro. Lo que comenzó como una iniciativa comercial en una carnicería de Chubut terminó escalando a la arena política nacional, con el expresidente Alberto Fernández utilizando la tendencia para arremeter contra Javier Milei.
A través de su cuenta de X, el exmandatario compartió un cuadro comparativo que muestra la evolución de los precios de los cortes vacunos desde su gestión hasta la actualidad. Con tono ácido, Fernández sentenció: “Con el verso de la libertad, ahora comprás mucho menos carne que antes. Te dejan sin carne y mandan al burro a la parrilla… y a vos también”.

La polémica no es aislada. En los últimos días, medios y referentes del oficialismo intentaron instalar las bondades nutricionales de este équido. La senadora libertaria Vilma Bedia defendió su consumo asegurando que, de generalizarse, “tendríamos una población sana”. En sintonía, se realizaron degustaciones de empanadas y chorizos en la Patagonia, presentándolo como una opción accesible y magra ante la disparada de precios.
Como era de esperar, el ingenio digital no tardó en reaccionar. Las redes sociales se inundaron de memes que ironizan sobre la promesa de “ganar en dólares” contrastada con la realidad de la carne de burro para todos. En este escenario de ajuste y excentricidad, Alberto Fernández encontró el hueco justo para subirse a una tendencia que mezcla la supervivencia alimentaria con el absurdo político.














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