Tuesday 21 de April, 2026

POLíTICA | Hoy 13:14

En medio de su escándalo, Adorni habla de la cárcel: "En manos de un preso, un celular es un arma"

El funcionario busca retomar la agenda de seguridad mientras el Ejecutivo intenta surfear un desgaste interno que ya lleva un mes de asedio constante.

Manuel Adorni atraviesa su hora más difícil. El hombre que suele utilizar el sarcasmo y la frialdad como escudo dialéctico en cada conferencia de prensa, se encuentra hoy en una posición de vulnerabilidad inédita. El escándalo que lo rodea, y que ya acumula casi un mes de un desgaste político asfixiante, ha dejado al Gobierno en una posición reactiva, sin capacidad de dar vuelta la página de un conflicto que parece haberse instalado en las entrañas de la Casa Rosada.

Sin embargo, en un intento por recuperar la iniciativa y desplazar el foco de atención, el vocero presidencial eligió un terreno conocido y de alto impacto social: la lucha contra la inseguridad y el crimen organizado. A través de sus redes sociales, Adorni sentenció: "En manos de un preso, un celular es un arma", una frase que busca sintonizar con el malestar ciudadano y con los nuevos anuncios oficiales.

Manuel Adorni

La ofensiva del portavoz se da en el marco de la reciente decisión del Ministerio de Seguridad de implementar tecnología de última generación para el bloqueo total de señales de telefonía móvil en las cárceles federales. El plan apunta a neutralizar los búnkeres virtuales que funcionan detrás de las rejas, desde donde se coordinan extorsiones, amenazas y operaciones de narcotráfico que azotan principalmente a centros urbanos críticos.

Esta movida comunicacional no es azarosa. Según fuentes oficiales, el uso de inhibidores y la restricción absoluta de dispositivos busca dar un golpe de efecto en la lucha contra las bandas que operan desde el interior de los penales. Para Adorni, esta bandera representa la oportunidad de salir del barro de las internas y la exposición negativa que lo tiene como protagonista desde principios de abril.

Mientras el Gobierno intenta mitigar el impacto de un mes de asedio mediático y político, el vocero apuesta a la "mano dura" tecnológica como salvavidas. La duda que recorre los pasillos de Balcarce 50 es si esta nueva agenda de seguridad será suficiente para eclipsar un escándalo que, por ahora, no conoce su techo.

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios