Luego de que quedara firme la condena dictada en la denominada Causa Vialidad, la Justicia dispuso que Cristina Kirchner cumpliera una pena de seis años de prisión en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. La medida fue adoptada el 17 de junio de 2025 por el Tribunal Oral Federal N.º 2, que consideró su edad —72 años— y cuestiones de seguridad vinculadas al intento de asesinato que sufrió en 2022 para concederle el beneficio del arresto domiciliario con tobillera electrónica.
La condena tuvo origen en la investigación sobre el presunto direccionamiento de obras públicas viales en la provincia de Santa Cruz entre 2003 y 2015. Según la acusación, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner se favoreció de manera sistemática al empresario Lázaro Báez mediante la adjudicación de contratos millonarios. Los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola sostuvieron que existió una maniobra destinada a beneficiar al empresario a través de licitaciones irregulares, sobreprecios, obras inconclusas y mecanismos de contratación que perjudicaron al Estado.
El juicio oral estuvo a cargo de los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, quienes condenaron a la expresidenta por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública e impusieron además la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. La sentencia fue posteriormente confirmada por las instancias superiores hasta quedar firme. A pocos días de cumplirse el primer aniversario de la prisión domiciliaria, prevista para el 17 de junio de 2026, las inmediaciones de San José 1111 volvieron a convertirse en un punto de encuentro para la militancia kirchnerista.
Diversas agrupaciones políticas, sociales y culturales impulsaron actividades para reclamar la libertad de la exmandataria y denunciar una supuesta persecución judicial. Entre los sectores que participaron se destacaron militantes de Nuevo Encuentro provenientes de Morón, encabezados por el dirigente Martín Sabbatella, además de organizaciones vinculadas al kirchnerismo y al peronismo del conurbano.
Una de las actividades más llamativa fue la denominada “Circo Py”, una intervención artística concebida como una crítica al sistema judicial. La puesta incluyó malabaristas, acróbatas, artistas en zancos, payasos, titiriteros, músicos y bailarines que representaron de forma satírica el funcionamiento de lo que los organizadores definieron como el “Partido Judicial”.
Sin embargo, la jornada no se limitó a esa representación. También hubo murales, intervenciones culturales, espectáculos musicales, despliegue de banderas y carteles, actividades para niños, globos, banderines y consignas políticas bajo los lemas “Morón con Cristina” y “Cristina Libre”. Al cierre de la convocatoria se entonó el Himno Nacional y se desplegaron grandes banderas con mensajes de apoyo a la expresidenta. Durante la actividad, Cristina Kirchner salió al balcón para saludar a los militantes que se habían congregado frente a su domicilio.
Las concentraciones frente a la vivienda de la exjefa de Estado se repitieron durante gran parte del último año. Bajo distintas consignas, entre ellas “Cristina Libre”, simpatizantes y dirigentes peronistas realizaron vigilias, actos políticos, festivales culturales, radios abiertas y movilizaciones para expresar respaldo a quien consideran víctima de una proscripción política. Incluso la Fiscalía solicitó restricciones para algunas de estas convocatorias al considerar que podían afectar el orden público en la zona donde la expresidenta cumple la condena. Un momento de lo más surrealista se vivió cuando el departamento de la ex Jefa de Estado se llevó a cabo un mapping iluminándolo de color rosa, en referencia a la Casa Rosada.
En ese contexto, el primer aniversario de la detención domiciliaria aparece como una nueva fecha de movilización para el kirchnerismo, que busca mantener la centralidad política de su reconocida líder pese a la condena firme y la imposibilidad legal de competir electoralmente. A un año de su ingreso al régimen de prisión domiciliaria, el domicilio de San José 1111 continúa siendo uno de los principales puntos de referencia de la militancia peronista y kirchnerista, que combina actos políticos, expresiones culturales y manifestaciones callejeras para acompañar a la exmandataria.













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