POLíTICA | 25-10-2021 14:30

Cerruti y Biondi: la vocera oficial y el vocero blue

La diputada manejará la comunicación del Gobierno. Pero su antecesor, vetado por CFK, sigue trabajando en las sombras con Alberto.

El Gobierno acaba de sumar una nueva función dentro de su Gabinete: creó la figura del “portavoz”. En este caso se trata de una mujer y la flamante funcionaria será la diputada Gabriela Cerruti, quien llega tras la salida del hombre de confianza del presidente Alberto Fernández en materia de comunicación: Juan Pablo Biondi.

Estos movimientos no son un mero cambio de figuritas. ¿Tendrá Cerruti el monopolio de la comunicación? ¿Biondi se retiró por completo de los temas comunicacionales? La dinámica del Gobierno demuestra que todos pueden convivir, incluso con tareas superpuestas.

Al cierre de esta edición, Cerruti dio la primera conferencia de prensa el jueves 21 de octubre al mediodía en la Casa Rosada, y allí explicó cuál será su rol y también respondió las primeras preguntas sobre los temas coyunturales del Gobierno.

Por el momento, la oficina que tendrá la portavoz del Gobierno será en la planta baja de la Casa Rosada y compartirá el ala donde está la Secretaría de Prensa y Comunicación. La misma área que hasta hace poco manejaba Biondi y que hoy está en manos de Juan Ross. La llegada de Cerruti obligó a reconfigurar el espacio en ese sector, por lo que tuvieron que quitarle una oficina al equipo de Prensa y otra a Casa Militar. Si le preguntan a los que debieron mudarse, no están muy contentos con la llegada de la portavoz. 

Pasado. Cerruti ya había trabajado en Casa Rosada en otras épocas. Fue en la década de los 80, pero como periodista. En 1985, durante la presidencia de Raúl Alfonsin y con 19 años, ingresó como periodista acreditada a la Casa de Gobierno en representación de la agencia Noticias Argentinas. Unos años más tarde se fue a Página/12, donde cubrió todos los temas relacionados con el Gobierno, sobre todo en los años de Menem. Por aquellos años era compañera de otras jóvenes periodistas: Nancy Pazos y Silvia Mercado.

Este regreso a la Casa Rosada, Cerruti lo vive como un cierre de ciclo a su vida de periodista y política. Comenzó allí hace más de 35 años y hoy está volviendo pero “del otro lado del mostrador”. A fin de año tenía previsto terminar su mandato y abandonar la actividad partidaria para dedicarse a su proyecto “La revolución de las viejas”, un colectivo feminista de mujeres adultas mayores que siguen activas en su vida laboral, social, cultural, sexual y que pretenden continuar así. Estaba escribiendo una novela que planeaba llevarla al teatro. Es decir, estaba más afuera que adentro. Pero llegó esta oportunidad de inaugurar un rol dentro del Gobierno que será una suerte de prueba de fuego para la administración y para ella, porque de ser una diputada más en el Congreso pasará a ser la cara y la voz del Gobierno, con el desgaste que eso implica.

Cerruti no llegó sola, su asesora de confianza es Roxana Barone, también de larga trayectoria en medios como El Cronista, Clarín, Télam y con un apellido célebre para el kirchnerismo: es hija de Orlando Barone, el panelista del extinto programa de la Televisión Pública: “678”.

Hoy Cerruti cuenta con el aval del Presidente, pero no siempre esa relación fue todo lo cordial que se quisiera. Cuando se conoció su designación, se viralizaron diferentes tuits entre ella y Alberto en los que siempre terminaban cruzándose con furia. “El peronismo patético se bancó a Boudou, Moreno, Milani, el Pacto con Irán… ¿sigo?”, escribió Fernández en enero 2017. Al día siguiente, Cerruti le respondió: “Yo no dudo de que desprecias al kirchnerismo. Me alegro de que no haya más confusión”. Y Alberto le retrucó: Deberías recuperar, si alguna vez la tuviste, tu capacidad de autocrítica”.

Cerruti explica estos contrapuntos como momentos del pasado. “En política nunca estás en el mismo lugar”, dice.

Entre los primeros traspiés de su flamante gestión estuvo el acto del 17 de octubre en la Plaza de Mayo, donde se anunció que iba a estar el presidente Alberto Fernández, que al final no fue. El periodista Federico Mayol contó incluso que el helicóptero presidencial aterrizó en la zona de Puerto Madero, pero decidió emprender el regreso a Olivos porque el clima en el acto no era muy amistoso para él. Cerruti negó que el Presidente haya tenido intenciones de hablar.

Otro ejemplo sobre cómo manejó la comunicación de un episodio es el de ella misma. En la misma semana que se anunció su desembarco en el Poder Ejecutivo la entrevistó Reynaldo Sietecase en Radio Con Vos. Allí el periodista le preguntó si sería la vocera de Presidencia y ella dijo que no sabía nada, pero lo cierto es que ya le habían anunciado la decisión de sumarla al staff del Gobierno. ¿Por qué ocultó la verdad? Porque en el Gobierno le pidieron que no dijera nada. ¿Hará lo mismo con otros temas mucho más delicados? Los antecedentes indican que sí. 

El paralelo. Cerruti tendrá otros funcionarios que le harán sombra, como Aníbal Fernández, que tiene llegada propia a los medios. También, en lo formal, deberá coordinarse con la Secretaría de Medios, que hasta hace un mes estaba encabezada por Francisco Meritello y hoy la dirige Valeria Zapesochny. A eso se le suma el área de Prensa que hoy comanda Juan Ross, pero conserva el mismo equipo que el renunciado Biondi. ¿Es Biondi el verdadero jefe de este equipo? Cerca de él juran que no se mete en los temas de comunicación. Pero sí sigue muy cerca de Alberto Fernández. Una semana después de su renuncia, fue a la Quinta de Olivos a desayunar con el Presidente. Y la semana pasada anduvo por la Casa Rosada alrededor del mediodía. No se cruzó con ningún funcionario y mucho menos con periodistas. 

A pesar de no estar con un cargo formal, Biondi sigue teniendo relevancia dentro del Gabinete. Además de la reunión con el Presidente, suele tener conversaciones telefónicas con ministros cómo Santiago Cafiero (Cancillería), Martín Kulfas (Producción) y Claudio Moroni (Trabajo). ¿Para qué los llama si no es por temas de comunicación? Misterio.

Biondi además está enfocado en el conurbano bonaerense, donde tiene llegada al Municipio de Ezeiza. A través de su amistad con Gastón Granados, el heredero de ese municipio, y con Mariano Cascallares, el intendente de Almirante Brown, Biondi despliega lazos con otros intendentes. Está trabajando para darle vida al albertismo, si es que tiene chances de nacer. 

En la carta que Cristina le envió a Alberto aquella semana de crisis y cambios de Gabinete, la vicepresidenta llamó “operador” a Biondi y dijo que conspiraba contra ella. Luego de eso, él debió presentar la renuncia. ¿Qué dirá CFK sobre que el vocero hoy siga tan cerca de Alberto?

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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