Tuesday 21 de April, 2026

SOCIEDAD | Hoy 11:39

El informe que advierte que internet produce "podredumbre cerebral"

La Universidad de Harvard, la Universidad de Oxford y el King’s College de Londres dieron a conocer una investigación sobre la incidencia de internet en el aspecto cognitivo del usuario.

El avance del consumo digital intensivo y fragmentado volvió a encender alertas en la comunidad científica a partir de un informe reciente que advierte sobre un fenómeno descripto como “podredumbre cerebral”, asociado a la sobreexposición a contenidos breves y de alta rotación en internet. Según reconstruye el diario El País, la investigación —realizada por un equipo interdisciplinario de especialistas en neurociencia cognitiva y psicología experimental de universidades europeas y estadounidenses— analiza cómo la dinámica de plataformas digitales afecta procesos clave como la atención sostenida, la memoria de trabajo y la capacidad de procesamiento profundo.

El estudio, desarrollado durante más de dos años, combinó pruebas de laboratorio con el seguimiento de hábitos digitales en entornos reales. Los investigadores trabajaron con una muestra de más de 1.200 participantes, divididos en grupos según la intensidad de uso de redes sociales y plataformas de video corto. A través de resonancias magnéticas funcionales, test cognitivos estandarizados y registros de comportamiento en línea, se evaluaron cambios en la actividad cerebral vinculada a tareas de concentración prolongada. Los autores concluyen que “la exposición constante a estímulos breves y cambiantes reduce la tolerancia al esfuerzo cognitivo sostenido”, lo que deriva en una tendencia a evitar tareas complejas o de largo plazo.

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Uno de los hallazgos centrales indica que los usuarios con mayor consumo de contenido fragmentado presentan una disminución significativa en el rendimiento de pruebas de atención continua, con caídas de hasta el 25% respecto de los grupos con menor exposición. Asimismo, se detectaron patrones de hiperactividad en áreas del cerebro asociadas a la recompensa inmediata, similares a los observados en conductas adictivas. El informe señala que “el cerebro se adapta a la gratificación instantánea, debilitando los circuitos vinculados al pensamiento profundo”, una formulación que el propio artículo periodístico describe como una metáfora —la “podredumbre cerebral”— para explicar un deterioro funcional más que estructural.

La metodología incluyó también experimentos longitudinales: durante seis semanas, un grupo de participantes redujo drásticamente su consumo de redes sociales, mientras que otro lo mantuvo constante. Al finalizar el período, quienes limitaron su exposición mostraron mejoras medibles en memoria y concentración, lo que refuerza la hipótesis de reversibilidad parcial del fenómeno. Los investigadores subrayan, sin embargo, que no se trata de un daño irreversible, sino de un proceso adaptativo del cerebro frente a determinados hábitos de consumo digital.

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Los investigadores enfatizan que el concepto no debe interpretarse en términos alarmistas, aunque advierte sobre sus implicancias en contextos educativos y laborales. “No es que internet vuelva a las personas menos inteligentes, sino que condiciona la forma en que procesan la información”, sintetiza el reporte, al tiempo que plantea la necesidad de desarrollar estrategias de uso más equilibrado. En ese sentido, los autores recomiendan fomentar períodos de desconexión, promover actividades que requieran concentración prolongada y rediseñar entornos digitales que prioricen la calidad sobre la inmediatez.

El informe sobre el impacto del consumo intensivo de contenidos digitales —popularizado bajo la expresión “podredumbre cerebral”— no responde a un único estudio aislado, sino a una convergencia de investigaciones académicas desarrolladas en los últimos años por equipos de distintas instituciones internacionales, entre las que se destacan la Universidad de Harvard, la Universidad de Oxford y el King’s College de Londres.

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Entre los científicos mencionados en ese análisis aparece el investigador Michoel Moshel, perteneciente a la Universidad de Macquarie, quien participó como coautor en uno de los estudios recientes sobre adicción a internet y cambios cerebrales. Moshel describe que el consumo compulsivo de contenido —especialmente a través de dinámicas como el “doomscrolling”— “aprovecha la tendencia natural del cerebro a buscar novedades”, pero termina afectando funciones ejecutivas y la atención sostenida.

También se incorpora la mirada clínica de Eduardo Fernández Jiménez, especialista del sistema de salud madrileño, quien explica que el uso problemático de redes sociales impacta en los mecanismos neuronales de la atención prolongada, fundamental para el aprendizaje y el procesamiento complejo de la información.

El debate se inscribe en una línea de investigaciones previas que ya habían señalado efectos del multitasking digital y la sobrecarga informativa, aunque este nuevo estudio aporta evidencia experimental más robusta y cuantificable. La noción de “podredumbre cerebral”, si bien no constituye una categoría clínica formal, se consolida así como un recurso descriptivo que sintetiza un conjunto de cambios cognitivos asociados a la ecología digital contemporánea.

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Gustavo Winkler

Gustavo Winkler

Periodista

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