"Cárcel común para la condenada", destacó Eduardo Feinmann en su cuenta de X. Una vez más, en redes sociales, el periodista se refirió a la prisión domiciliaria que la ex mandataria Cristina Kirchner mantiene en su residencia del barrio de Constitución y criticó el régimen laxo de la detención. Los señalamientos del comunicador se intensificaron en paralelo al endurecimiento judicial de las condiciones de arresto de la ex mandataria y a una serie de episodios que, según fiscales y sectores mediáticos, evidenciarían incumplimientos del beneficio otorgado.
Desde sus espacios mediáticos y redes sociales, Feinmann viene sosteniendo reiteradamente que la expresidenta “se cree que está por encima de todo” y cuestionó tanto su actitud ante la Justicia como las prerrogativas de su arresto domiciliario, en línea con el pedido de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, quienes ya habían manifestado su rechazo a la concesión de ese beneficio. El eje de la controversia reciente se vincula con la conmemoración del 24 de marzo, cuando la dirigente peronista mantuvo encuentros políticos en su domicilio que fueron interpretados como una posible violación del régimen de detención.

El juez del Tribunal Oral Federal 2, Jorge Gorini, ya había endurecido previamente las condiciones de las visitas, limitándolas a encuentros reducidos y previamente autorizados, luego de que Kirchner recibiera a un grupo numeroso de economistas en su vivienda. La reiteración de reuniones políticas y la exposición pública en fechas sensibles como el Día de la Memoria reactivaron planteos judiciales para revisar el beneficio, en un escenario donde los fiscales evalúan la posibilidad de solicitar la revocación de la prisión domiciliaria.
Feinmann fue particularmente duro frente a estos episodios. En sus intervenciones radiales y televisivas respaldó la postura de los fiscales y cuestionó que la expresidenta utilice su domicilio como centro de actividad política, interpretando que ello desnaturaliza el carácter restrictivo de la medida. En ese marco, el periodista insistió en que la domiciliaria “no es libertad” y que, a su juicio, la exmandataria goza de privilegios incompatibles con una condena firme.

Cristina Kirchner se encuentra privada de la libertad a partir de la causa conocida como “Vialidad”, en la que fue condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta en la adjudicación de obras públicas en la provincia de Santa Cruz. La sentencia, confirmada por la Corte Suprema con los votos de los jueces Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, estableció que durante sus gobiernos se favoreció al empresario Lázaro Báez con contratos irregulares, muchos de los cuales quedaron inconclusos.
El cumplimiento de la pena bajo la modalidad de arresto domiciliario se fundamentó en su edad —72 años— y en razones de seguridad, especialmente tras el intento de magnicidio sufrido en 2022, aunque esa decisión fue cuestionada desde el inicio por la fiscalía, que consideró que no existían condiciones médicas que lo justificaran.
En paralelo, la situación judicial de la expresidenta se ve agravada por su implicación en la denominada “causa Cuadernos”. La investigación, impulsada por el fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadio, se basa en las anotaciones del chofer Oscar Centeno, quien registró presuntos traslados de dinero provenientes de empresarios hacia funcionarios públicos.

En ese expediente, Kirchner está acusada de haber encabezado una asociación ilícita destinada a la recaudación sistemática de sobornos vinculados a la obra pública. Durante su declaración ante el tribunal, la ex Jefa de Estado rechazó los cargos, denunció una persecución judicial y acusó a los investigadores de utilizar “prácticas mafiosas” y pruebas manipuladas, negándose además a responder preguntas.
La reacción de Feinmann frente a esa comparecencia también fue contundente. Al analizar su exposición, la calificó de “altanera” y volvió a insistir en que la exmandataria mantiene una actitud de confrontación permanente con la Justicia, reforzando su tesis de que no reconoce los límites institucionales.
En este contexto, la combinación entre una condena firme en la causa Vialidad, las sospechas de incumplimiento del régimen de prisión domiciliaria y el avance del juicio por la causa Cuadernos configura un escenario judicial complejo para Kirchner, en el que las decisiones de los jueces y los pedidos de los fiscales podrían derivar en un endurecimiento de sus condiciones de detención o incluso en la revocación del beneficio, mientras el debate público sigue amplificando el impacto político del caso.















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