La referente de la Coalición Cívica Elisa "Lilita" Carrió publicó una carta abierta dirigida al pueblo argentino en la que advirtió sobre lo que definió como un experimento de consecuencias existenciales para la libertad humana. El texto, difundido en sus redes sociales, fue una respuesta directa a la columna de opinión que el presidente Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger publicaron en el Financial Times, donde abogaron por el desarrollo de la inteligencia artificial sin regulación estatal y propusieron convertir a Buenos Aires en un polo global de IA.
En ese artículo, titulado "Argentina invites AI to free itself", Milei planteó un paralelo con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y defendió la creación de un marco jurídico especial para la IA, anclado en el proyecto de Súper RIGI que el Gobierno envió al Congreso. El contexto del artículo no es casual: semanas antes, el magnate tecnológico y cofundador de Palantir, Peter Thiel, había visitado la Casa Rosada y mantenido reuniones con Milei, el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili. Palantir es una de las compañías más influyentes del mundo en análisis de datos para gobiernos y agencias de seguridad, valuada en más de 300.000 millones de dólares.

Para Carrió, la columna presidencial en el FT es la confirmación de una adhesión que va más allá de lo económico. En su carta, advirtió que la no regulación de la IA implica "la disolución de toda regla moral o jurídica, el fin del Estado y la privatización de la fuerza tanto militar como policial en manos de grupos privados". A eso lo llamó "ilustración oscura" —en alusión a la corriente de pensamiento de Silicon Valley que cuestiona la democracia liberal— y señaló que conduce al "totalitarismo privado de una corporación: la de Peter Thiel". También invocó a Hannah Arendt y a Karl Jaspers para enmarcar filosóficamente el riesgo, y celebró que el Papa León XIV haya citado Los orígenes del totalitarismo, señalando que por eso Thiel lo señala como el anticristo.
En el cierre de la carta, Carrió convocó a la resistencia desde la conciencia, apelando tanto a creyentes como a quienes no lo son: "A los que creen en Dios y a los que no creen pero creen en la humanidad, a los valientes, a los abuelos, a los padres, a los jóvenes, los llamo a decir NO". El texto fue firmado también en nombre de la agrupación Voces, en defensa de nuestra cultura y por la justicia y la paz. La carta se publicó en medio del inicio del Mundial de fútbol 2026, lo que llevó a Carrió a señalar que nadie puede "hacerse el distraído" mientras se definen cuestiones que considera fundamentales para el futuro del país.














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