Jueves 13 de mayo, 2021

POLíTICA | 29-04-2021 14:54

Sergio Massa: la difícil búsqueda de un reemplazo para Meoni

El tigrense perdió a un socio político y amigo fiel. Noches sin dormir y las charlas con Alberto Fernández para designar sucesor en Transporte.

Casi tres días tuvieron que pasar para que Sergio Massa terminara de aceptar la triste realidad. Recién ahí, y sólo porque el Presidente se lo pidió cara a cara, el titular de la Cámara de Diputados comprendió que había llegado el momento de empezar a pensar en el reemplazo de su histórica mano derecha:Mario Meoni.

Hasta entonces el tigrense había estado intransigente en su duelo: a cada uno que osaba tantearlo sobre qué pasaría con el Ministerio de Transporte lo reprendía con duras palabras y luego cortaba la comunicación.

“Estoy velando a un amigo ahora, no es el momento”, “el que quiera pasar sobre el cadáver de mi amigo pasa a ser mi enemigo”, fueron algunas de las frases de Massa, profundamente dolido por el trágico accidente en el que Mario Meoni perdió la vida.

Pero en la mañana del lunes 26 Alberto Fernández se lo solicitó y a él no le quedó otra opción que resignarse: la vida –y también la gestión y la pandemia- tendrán que seguir sin su compañero.

Círculo íntimo

Un tema recurrente en la cabeza de muchos políticos, y también para Massa, es lo que no se ve cuando se apagan las cámaras, el costado más personal que se suele escapar de la agenda.

En el caso del líder del Frente Renovador ese tema lo impacta por el lado de la familia: esta etapa, desde que son gobierno, es la primera vez que tanto él como su esposa, Malena Galmarini, ocupan cargos estratégicos y en simultáneo.

El tiempo que ellos no le pueden dedicar a sus dos hijos es algo que siempre lo tiene preocupado. Por eso es que entendía el viaje que hacía Mario Meoni cada viernes hasta Junín para ver a su familia, aunque no terminaba de aceptar que el ministro se resistiera a usar un chofer.

“Es que manejar es mi cable a tierra Sergio”, le explicaba su amigo, a quien conoce desde que ambos eran legisladores provinciales a principios de milenio, cuando este le recriminaba que no podía hacer sólo los 271 km que separan a la Capital de su ciudad natal.

“Por ahí al gente no lo sabe, pero muchos de los que están acá resignan horas con la familia y resignan vida familiar para entregarse, como Mario, al trabajo”, dijo Sergio Massa, en el acto homenaje del lunes 26. Ahí estaba pensando en su amigo pero, como siempre que la muerte pasa cerca, también en él.

El presidente de la Cámara se enteró de la terrible noticia casi en la última hora del viernes 23, por un aviso de un miembro de la cúpula de la Policía Bonaerense.

Meoni había muerto cerca de las 22.30 y la novedad empezó a correr en San Andrés de Giles, la localidad donde fue el accidente y que comanda el massista Carlos Puglelli.

Fue un golpe devastador para Massa y Galmarini, que a pesar de eso salieron al instante desde Tigre a participar en el reconocimiento del cuerpo –estaba también el diputado Carlos Selva, ex intendente de Mercedes- y a apoyar a la familia del difunto.

En el trayecto Massa lo llamó a Fernández: fue él quien lo puso al tanto de la tragedia. Lloraron juntos, de la misma manera en que volvieron a lagrimear en la mañana del sábado, antes de que el Presidente viajara hasta Junín para la despedida final de Meoni.

Gobierno

Massa pudo dormir recién en la noche del domingo. El fin de semana había sido maratónico y triste, y hasta entonces no había podido pegar un ojo.

Ese tarde, de regreso a Tigre, sucedió algo que sorprendió incluso a sus colaboradores: les envió un texto que había escrito sólo, en el trayecto. En esta época agitada y 2.0 los políticos –también es el caso del líder del FR, seguido de cerca por su asesor catalán Antoni Gutiérrez Rubi- no suelen publicar nada que no pase por varios chequeos previos.

Pero esta vez insistió en que salga así como estaba. “Voy en la ruta, esa que te jugó la mala pasada y sólo me sale llorar y decirte: gracias amigo”, decía la carta.

El lunes habló con Alberto en el acto. Ahí quedaron en que Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas, ocuparía interinamente el cargo –necesitan la firma para que no se trabe la gestión-, y que al día siguiente le iba a llevar una terna: dos hombres y una mujer para que el Presidente seleccione el reemplazo de Meoni. En ningún momento se puso en duda que esa cartera, la única que controla Massa en el gabinete, se iría de su órbita.

El martes era el día en que Massa iba a llevarle a la Rosada los ternados, pero pasaron cosas. El presidente de la Cámara viene impulsando una ley de alcohol cero al volante, que en los papeles tenía buena aceptación, pero no contaba con que a algunos sectores, como al vitivinícola y a las provincias que viven de ello, la idea le hiciera cierto ruido.

Fue una larga tarde de charla con Sergio Uñac, gobernador de San Juan, Anabel Fernández Sagasti, senadora cristinista por Mendoza, y empresarios del sector en el Congreso. Dicen que Massa todavía seguía visiblemente golpeado por la muerte de Meoni. Por ahora, ese proyecto –como el de la reforma judicial- tendrá que esperar.

Uno de los primeros que surgió como candidato fue Facundo Moyano. Sin embargo, volvió a suceder lo que en el 2019: el cristinismo no termina de confiar en el hijo de Hugo, además de las dudas que genera dejarle Transporte a alguien biológicamente vinculado a Camioneros.

Por eso reflotaron los nombres del diputado Ramíro Gutiérrez –había sonado para Justicia-, de su colega Cecilia Moreau, mano derecha del tigrense el Congreso, y del presidente de Trenes Argentinos, Martín Marinucci, que pica en punta. Aunque a Massa le duela seguir sin su amigo, no va a tener opción: la gestión y la pandemia no paran por duelo.

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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