Thursday 29 de February, 2024

RESTAURANTES | 26-08-2023 15:56

Larga vida al ritual del té

Las Violetas. Av. Rivadavia 3899, Almagro. Lunes a domingos de 6 a 01. Pedidos por whatsapp (10 a 18) 11 4958-7387. @lasvioletasconfiteriaok. Precio promedio: $4.000.

Cocina ***
Servicio ****
Ambientación ****

 

El 21 de septiembre de 1884, en la esquina de Rivadavia y Medrano de la Ciudad de Buenos Aires, nacía la confitería Las Violetas. Hoy, casi 140 años después, y varias remodelaciones, cierres y reaperturas de por medio, su espíritu se mantiene intacto. El esplendor no viene solamente de sus vitrales, sus pisos de mármol y sus vidrieras francesas, sino de la gente que día tras día llena el salón. La concurrencia es de todas las edades, nacionalidades, barrios, y está unida por un único propósito: mantener vivo el ritual del té.

El clásico es el María Callas, sugerido para dos personas pero tres comen bien. Tiene sándwiches de miga, chips de jamón y queso, fosforitos, y tres tortas: Balcarce, Selva Negra y bizcochuelo de mousse de chocolate con frutillas. La
pastelería no es particularmente refinada: hay una sobreabundancia de crema, azúcar, gelatinas; faltan matices de sabores y texturas, pero lo que no puede discutirse es la frescura de los productos. Los panificados, sándwiches de miga a la cabeza, corren con mejor suerte y, se sabe, un buen sándwich de miga puede hacernos tocar el cielo con la mano.

Además del té, pasa de todo en Las Violetas. No cierra ni un día de la semana, abre a las 6 de la mañana y cierra a la 1, así que puede hacer cualquiera de las cuatro comidas, no necesariamente en orden. Esta época del año, por ejemplo, es perfecta para pasar a comer sus churros con chocolate caliente, y nada impide que ese no sea su almuerzo o cena. Por supuesto que también tienen una carta completa de platos típicos porteños de correcta ejecución, servidos por atentos camareros, “mozos” como los de antes, solícitos y buenos consejeros.

Además del salón, Las Violetas tiene un sector de panadería / bombonería donde, sobre todo los fines de año, se arman largas colas para comprar su tradicional pan dulce. Su budín de nuez tiene club de fans, también sus masas secas y sus
bombones de fruta, todas glorias de la tradición porteña.

En 1984 fue reconocida como "Testimonio vivo de la memoria ciudadana" y hoy sigue siendo la mejor manera de definirla.

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Cayetana Vidal Buzzi

Cayetana Vidal Buzzi

Crítica gastronómica.

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