Sociedad / 13 de abril de 2018

Escándalo Jaitt: la trastienda del pornoespionaje

Una red extorsiva de productoras, agencias de modelos y prostíbulos. Ataques a la prensa, cortinas de humo y puja por los medios de Cristóbal López. El Factor Stiuso.

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Natacha Jaitt hablaba sin parar. Llegó al edificio de Editorial Perfil cerca del mediodía, en noviembre del 2017, para una sesión de fotos. NOTICIAS la había convocado para que fuera la imagen de una investigación sobre las trampas y los negocios del sistema judicial. “Justicia perra” fue el título de tapa. La producción, que duró unas dos horas, estuvo marcada por la verborragia de la mediática. Saludaba a todos, se reía a carcajadas, contaba anécdotas personales y guarras. Todo a un ritmo aceleradísimo. Y, entre tantas historias, en medio del maquillaje y el cambio de vestuario, Jaitt lanzó una frase que en aquel momento pasó casi desapercibida: “Hago cosas para la SIDE”.

La confesión quedó mezclada en una catarata de declaraciones picantes. En aquel momento, el vínculo de Jaitt con los servicios de inteligencia sonaba delirante. Por eso, sus dichos pasaron como trasnochados. Sin embargo, cuando el sábado 31 Natacha se sentó a la mesa de Mirtha Legrand para, según ella, aportar información sobre la causa que investiga los abusos sexuales a menores en el Club Independiente, la frase cobró otro sentido. Sin tartamudear, la mediática acusó a periodistas y a empresarios ligados al mundo de la televisión, nada más ni nada menos, que de pedófilos. La justificación de por qué sabía lo que sabía encendió las alertas: “Como trabajo en la noche, una empresa me contrató para que investigue varios casos”, dijo al aire.

El periodista Carlos Pagni fue uno de los que se sintió aludido por las acusaciones de Jaitt, aunque la mediática sólo utilizó las siglas “CP”, y la llevó a la Justicia. Sin embargo, además de presentar la denuncia, hizo un descargo público y habló de “espionaje clandestino”: “Mirtha Legrand ofreció su programa para una operación”, fue la frase lapidaria. En Tribunales, Jaitt no se hizo cargo de sus dichos, se fue de un portazo y despidió a su abogado.

Cohen Arazi llegó a los medios en el 1009 como prensero de Ricardo Fort.

La hipótesis de Pagni encajaba con aquella confesión de Jaitt frente a un equipo de NOTICIAS (ver columna). En los días siguientes a la explosiva aparición de la mediática, las pistas que la vincularían a los servicios fueron cada vez más. Y, aunque Natacha dijo y se desdijo varias veces, los cabos empezaron a unirse y a revelar una vieja y compleja trama que involucra a la prostitución con el espionaje, la política, el negocio de la televisión y del fútbol. Mundos que a simple vista parecen muy diferentes pero que, en la realidad, se entrelazan y conviven desde hace décadas bajo un mismo paraguas: la noche.

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Quienes conocen a fondo cómo funcionan los servicios de inteligencia, saben bien que el sexo es el anzuelo perfecto para obtener información del adversario. “Que usan gatos o chongos como informantes, es viejísimo. Son personas que filman, graban y ven lo que hay en el entorno de determinados políticos para apretarlos”, admitió Marcelo Saín, responsable de la Escuela Nacional de Inteligencia. No es un invento local. Sin ir más lejos, hace unos meses se cumplieron cien años del fusilamiento de la espía más famosa de la historia, Margaretha Geetruida Zelle, más conocida como Mata Hari, quién trabajó como espía para los alemanes durante la Primera Guerra Mundial y fue ejecutada por los franceses. En Argentina, el uso de la prostitución como arma de extorsión fue sacado a relucir en casos emblemáticos que remiten a apellidos como Coppola, Martins, Garbellano y Santos.

A pesar de que la Justicia, cada tanto, desbarata alguna de estas bandas, el sistema es tan eficiente que siempre sobrevive. Y ahora, cuando nadie se lo imaginaba, una investigación real por abuso sexual a menores de edad en un club de fútbol se terminó convirtiendo en la excusa perfecta para filtrar carpetazos y manchar nombres. Y, en paralelo, comenzaron a aparecer viejos nombres como el del ex SIDE, Jaime Stiuso, a quien algunas fuentes señalan como un asesor en las sombras de la actual Agencia Federal de Inteligencia (AFI), pese a haber sido desplazado por el kirchnerismo.

Ana Polero acompañó a Jaitt al programa de Mirtha Legrand.

Hasta el momento, ninguno de los mencionados por Jaitt en su cuenta de Twitter y en el programa de Mirtha, muy criticado por cierto, figura en la causa que lleva adelante la UFI 4 de Avellaneda, donde el clima está más que caliente. “Esto no tiene nada que ver con lo de los chicos. Fue una operación y aprovecharon para tirar los nombres de quienes les caen mal”, se le escuchó decir a un colaborador de la fiscal María Soledad Garibaldi. NOTICIAS sólo va a mencionar a los que respondieron públicamente como los periodistas Pagni, Alejandro Fantino, Oscar González Oro y el ex legislador porteño Gustavo Vera.

El método de Jaitt es eficiente para ensuciar gente. En medio del caos, queda desdibujado qué es verdad y qué es mentira y, aunque no haya pruebas, la lista de “periodistas pedófilos” ya circula por las redes como si fuera una condena. Algunos, como Fantino, prometieron cobrárselas: “No sé quién está detrás, tengo algunas pistas porque nene de pecho no soy. No me van a asustar, voy a saber quién está detrás y voy a ir hasta el final”, amenazó en su programa de América.

Esas pistas, a las que también hace referencia Vera conducen a un mismo lugar: los servicios de inteligencia que operan en las sombras. Los motivos todavía no están tan claros aunque ya empezaron a tomar forma algunas hipótesis.

Una de espías. El programa de Mirtha desató el escándalo, pero no sólo lo que pasó al aire y lo que dijo la propia Natacha hicieron crecer las teorías que la vinculan a los servicios sino también lo que sucedía detrás de cámara, donde se encontraban su hermano Ulises y su supuesta asesora de vestuario, Ana María Polero, una desconocida hasta ahora.

La vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, junto a Ana Polero.

Polero fue productora de Bernardo Neustadt y, en la actualidad, trabaja en Infobae, según ella misma indica en su biografía de twitter. Es coordinadora de correctores desde julio del 2017. Sin embargo, lo que llamó la atención fue un dato mucho menos conocido: según altas fuentes de la AFI consultadas por NOTICIAS, la mujer trabajó para la Agencia y fue despedida por la subdirectora Silvia Majdalani.

A pesar de haber dicho al aire que la había contratado una empresa para hacer espionaje, Jaitt quiso despegarse a través de Twitter y escribió que era “ridículo” pensar que la habían asesorado los servicios de inteligencia. Algo parecido dijo Polero en su propia cuenta, donde escribió: “Olvídense que conteste delirios”. Sin embargo, ni la una ni la otra desmintieron el paso de la ex productora por la AFI y, ante el llamado de NOTICIAS, Polero respondió: “Te agradezco pero no voy a contestar nada. Te mando un besito”, y cortó.

Las dos principales hipótesis que se manejan sobre cuál fue el motivo de esta supuesta operación conducen a los servicios de inteligencia. Polero podría ser un eslabón entre Jaitt y el mundo de los espías.

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La primera teoría es, para los conocedores de este métier, la más débil, pero no por eso debe ser descartada. Algunos sospechan que las denuncias de pedofilia podrían haber sido un pase de factura de un sector ligado a Hugo Moyano para Daniel Vila (el dueño de América TV) y Alejandro Fantino, dos de las voces más críticas respecto de la conducción de la AFA por parte de Claudio “Chiqui” Tapia, cuñado del dirigente sindical.

Jaitt acusó en Twitter a Federico Delgado de corromper menores junto a Cohen Arazi.

La segunda hipótesis suena con más fuerza y tendría que ver con las supuestas intenciones de América TV de comprar la señal de cable C5N, actual propiedad de Cristóbal López. Según esta teoría, la avalancha de nombres de periodistas del canal habría sido una forma de ejercer presión contra las autoridades para que se echen para atrás. Un modus operandi de extorsión similar a lo que, en el pasado, denunció Daniel Hadad cuando vendió ese mismo canal.

“En las alturas del Grupo América no pueden creer que Natacha Jaitt haya sido manipulada por orden del Gobierno. Pero se alteran por la relación de Jaitt con Polero y su jefe echado”, reveló a NOTICIAS una fuente del canal. Cuando menciona a “su jefe echado” se refiere a Eduardo Miragaya, un ex fiscal que tuvo también su paso por la AFI y que debió irse por distintas denuncias publicadas en La Nación por Carlos Pagni, lo que explicaría también el resquemor contra este periodista. Desde el canal, agregaron: “Aunque no está entre las primeras hipótesis, no descartamos que el interés demostrado por el Grupo en adquirir los medios de Cristóbal López sea un motivo oculto para el ataque de sus principales figuras”.

“En este tipo de operaciones, todos los que participan meten su bocado”, explica un conocedor del accionar de los servicios. Desde esa lógica se podría explicar por qué, si el objetivo mayor era América TV, también se arremetió contra figuras de otros canales o dirigentes políticos. Pagni, por ejemplo. Su círculo íntimo, sin embargo, insiste en que el periodista no tiene ninguna hipótesis concreta.

Jaitt acusó en Twitter a Brian Lanzelotta de corromper menores junto a Cohen Arazi.

El caso del legislador Vera es diferente porque fue él mismo quien se encargó de culpar a Stiuso por la supuesta operación de Natacha. Fuentes cercanas a la AFI afirman que el ex SIDE, a quien se lo vincula con Majdalani (aunque ella lo niega), está volviendo lentamente al ruedo. “Atrás de Natacha está la mano de Stiuso, que si bien no está formalmente en la SIDE, sigue operando en las sombras. Yo denuncié a Stiuso por enriquecimiento ilícito, y a los socios del padre de Natacha por varios de los prostíbulos que manejaba”, explicó Vera.

Elisa Carrió deslizó una tercera hipótesis: “Seguramente la señora –en referencia a Jaitt– forma parte de estas operaciones de inteligencia. Puede ser una operación contra el Gobierno, puede estar Lorenzetti (el titular de la Corte Suprema) atrás. Esto es una guerra de poderes al estilo de los mafiosos”, afirmó.

Hay una sola cosa segura en estas tres hipótesis: nadie se sorprende y todos saben que, si alguien quedó masticando bronca en el pasado, eso siempre puede volver en forma de carpetazo, extorsión o difamación. Solo es necesario una cámara y un poco se sexo.
Sexo y poder. La investigación en Independiente por abuso y corrupción de menores avanza por estos días con fuerza contra el famoso relacionista público Leandro Cohen Arazi, quien se encuentra detenido al igual que otras cinco personas (ver recuadro). En el mundo de la noche porteña, todos saben que este RR.PP nutre de personajes con aspiración de fama a programas de TV como fue, en su momento, “Gran Hermano”. El circuito del negocio termina cerrando con la presencia de estos mediáticos en boliches que los convierte en habitués de la noche. Jaitt vinculó a Cohen Arazi con estos nuevos famosos: Brian Lanselotta y Franciso Delgado.

Las acusaciones mediáticas fueron creciendo a pesar de que en conferencia de prensa el procurador general de la provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, y la fiscal Garibaldi negaron la presencia de estos nombres en la investigación. “Una operación, para que sea creíble, sí o sí tiene que tener una parte de verdad”, explica un hombre cercano a los servicios.

Ocho años antes de este escándalo, Cohen Arazi había contado que les había pagado a jugadores de las inferiores de All Boys para que tuvieran sexo con el millonario fallecido Ricardo Fort. Ahora, en medio de las denuncias, una ex participante de Gran Hermano contó que el relacionista le ofreció prostituirse y el propio hermano de Natacha afirmó que el hombre le ofreció trabajar en el programa “Combate” a cambio de sexo.

A esta altura, el miedo de políticos, periodistas y famosos es que salga a la luz una foto con Cohen Arazi, un hombre que, dicen, conoce a todo el mundo y a todos les hizo favores.

Tras la muerte del fiscal Nisman, se dio a conocer que tenía amistad con Leandro Santos, quien le “proveía mujeres”.

Antecesores. La prédica de Cohen Arazi no es nueva. Jóvenes, poder, política y sexo son un combo letal. El final de los ‘90 y la pizza con champagne fueron, en Argentina, el escenario ideal para la aparición de estos personajes. Samanta y Natalia se hicieron famosas por esos años cuando declararon ante la Justicia que Guillermo Coppola vendía drogas pero luego se desmintieron y afirmaron que el juez federal Hernán Bernasconi las había obligado a incriminar al ex representante de Maradona. Casi en paralelo, Luciano Garbellano (el taxy boy más famoso del momento) denunció al ex juez federal Norberto Oyarbide de cobrar fortunas por protección judicial y dio a conocer que el magistrado era habitué al boliche gay “Spartacus”, donde fue filmado.

Más cerca en el tiempo, en 2010, una denuncia por proxenetismo y explotación sexual de menores llevó a la Justicia al representante de modelos Leandro Santos y también salpicó a las más altas esferas del poder judicial, cuando se reveló su amistad con el fiscal Alberto Nisman a quien, dicen, le proveía de un harem de chicas. Natacha, ya famosa en esta era, se metió en este escándalo y señaló por primera vez (lo haría muchas veces más) a Daniel Scioli, a quien acusó de pagar dinero para que el manager saliera de prisión.

En 2012, un ex SIDE, Raúl Martins, fue denunciado por su propia hija, Lorena, por tener prostíbulos al que asistían políticos, empresarios y famosos, a los que después chantajeaba.
En diálogo con NOTICIAS, un agente de la AFI se ríe cuando se le pregunta por la relación entre servicios y prostitución: “Eso es algo que existió y existe, pero que no te puedo contar porque sería tan tonto como pegarme un tiro en el culo”.

Cuando el sexo y el poder se mezclan, siempre algo puede fallar y el secreto está en conocer las debilidades de los seres humanos. Natacha sabe esto al dedillo y juega el juego con todos. Espionaje porno.