Sir David Beckham no necesita jugar un solo partido para ser una de las figuras más rentables del Mundial 2026. Según estimaciones del Daily Mail retomadas por medios de todo el mundo, el exfutbolista inglés habría ganado alrededor de 25 millones de dólares solo por las campañas publicitarias que protagoniza durante las pausas de hidratación, la medida que la FIFA implementó para proteger a los jugadores del calor en las sedes de Estados Unidos, México y Canadá.
Cada corte de entre dos y tres minutos, pensado para que los futbolistas se hidraten y reciban indicaciones tácticas, se convirtió en una ventana publicitaria de alcance global. Ahí apareció Beckham una y otra vez, como imagen de marcas como Pepsi, McDonald's, Adidas, Lay's, Stella Artois, Home Depot, Bank of America y Verizon. A eso se suma su contrato vitalicio con Adidas, valuado en unos 160 millones de dólares, y su rol de embajador de firmas como Hugo Boss, Tudor y Maserati.
El Mundial es apenas una porción de un imperio mucho mayor. En mayo, Forbes lo declaró oficialmente billonario, con una fortuna estimada en 1.000 millones de dólares que lo ubica junto a Michael Jordan, LeBron James, Tiger Woods y Roger Federer en el selecto grupo de deportistas retirados con ese estatus. El motor principal es su 26% del Inter Miami, club que, impulsado por la llegada de Lionel Messi en 2023, fue valuado en 1.350 millones de dólares, un récord para la MLS.
A ese negocio se suma IM8, la marca de suplementos que lanzó junto a la empresa Prenetics: en solo once meses superó los 100 millones de dólares de ingresos anuales recurrentes, proyecta entre 180 y 200 millones para 2026 y esta semana habría conseguido hasta 1.000 millones de dólares en financiamiento del fondo General Catalyst. En mayo, además, IM8 se convirtió en el proveedor oficial de suplementos del Inter Miami.
Según el Sunday Times Rich List, la fortuna combinada de Beckham y su esposa Victoria llegó este año a 1.185 millones de libras. Nombrado Sir por el rey Carlos III en noviembre de 2025, Beckham fue una de las caras no futbolísticas más vistas del Mundial: estuvo en la ceremonia inaugural en el SoFi Stadium junto a Tom Cruise, mientras sus marcas seguían facturando cada vez que el árbitro pitaba la pausa de hidratación.














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