Tuesday 21 de July, 2026

POLíTICA | Ayer 07:25

Milei en carrera al 2027 y la oposición desierta: la tapa de NOTICIAS

El mandatario parece jugar sólo en la cancha, más por desaciertos del resto que por mérito propio. Kicillof y los K, en guerra. Massa teje y los outsiders se ilusionan.

Hace menos de tres años un economista ignoto, devoto de una escuela marginal y con un aspecto más marginal aun, sin ninguna carrera destacada en la política y menos en la actividad privada, con declaraciones tan insólitas para la historia de este país como su admiración a Margaret Thatcher o sus ideas sobre la compra y venta de niños, y con creencias sobrenaturales, se convirtió en Presidente. Aunque todo esto pasó en 2023, lo que para los tiempos argentinos es el largo plazo, los ecos de ese big bang siguen resonando. Parecería que la trompada en la mandíbula que recibieron todos los profesionales de la política sigue todavía fresca. Para decirlo en criollo: falta menos de un año para que se cierren las listas para las elecciones nacionales y la única certeza que habita en el círculo rojo es que por ahora el único candidato competitivo anotado en esa carrera es Javier Milei. Enfrente sólo crecen las dudas.

Laberinto. La última vez que Cristina Kirchner y Axel Kicillof hablaron entre ellos fue luego de la victoria del Gobierno en las elecciones legislativas del año pasado. Los que fueron testigos de esa conversación aseguran que fue más que aspera, y que cerró con una premonición lapidaria de la ex presidenta: “Sos el Larreta de este lado”. Era una frase que más que chicana tenía, en la lógica de CFK, un destino de premonoción: Kicillof aparece, ante el mundo San José 1111, como un candidato forzado, sin aura y con un final de derrota ya escrito.

La relación desde entonces sólo empeoró. Hasta los que intentan llevar calma a esa tormenta se sinceran y admiten que es “como esas peleas duras de familia”. El vínculo entre ambos es nulo y la posibilidad de una charla más incierta aún. Los que hacen de vehículos entre ambos sólo le tiran más leña al fuego. Facundo Tignanelli, diputado bonaerense y mano derecha de Máximo Kirchner, lo comparó en una reciente entrevista en Futurock con Timoteo Vandor. El líder de La Cámpora también habló de los “hombrecitos enojados”, lo que se interpretó como un dardo al gobernador. Del otro lado también vuela munición gruesa: en la previa al acto en el Parque Lezama por el aniversario de la detención de CFK, la legisladora Berenice Yáñez aseguró que Cristina “jodía”. La lista de agravios sigue, pero el fondo siempre es el mismo. La relación entre los dos popes del peronismo parece haber entrado en un terreno irreversible.

Sin embargo, aun con lo profunda que es esa herida, sigue sin ser el tema más apremiante. “Se fue Adorni y nos quedamos sin agenda. Estamos sin norte”, se sincera un diputado del peronismo. La interna, en ese sentido, no sólo sería un problema sino todo lo contrario: es el árbol que sirve para tapar el bosque, el tema del cual tanto medios como militantes pueden machacar para ocultar un problema más profundo aún. “¿Cuál es nuestra mirada programática de este presente? ¿La misma que teníamos cuando gobernaba Néstor? Pasaron veinte años. Ni Cristina ni Axel garantizan algo nuevo, ni sobre lo que piensan de la economía, del rol del Estado, de la emisión monetaria, del lugar frente a Estados Unidos o China”, asegura un ex ministro peronista. Acá el espacio se debe una revisión profunda: Milei ganó las últimas dos elecciones nacionales con un discurso que, guste o no, es novedoso, tanto en su fondo como en sus formas como en el personaje que lo interpreta.

Kicillof, o también Sergio Massa, tendrían acá un pero para agregar. En estos dos mundos parecería convivir la misma idea: que el Gobierno tiene tan malos resultados económicos que la fuerza misma de los acontecimientos los va a hacer volver al poder. El gobernador y su círculo son quienes más se apoyan en esta idea, que a su vez contiene una subtrama, la convicción de que no sólo es inevitable una ruina electoral del oficialismo el año que viene sino que igual de imparable es la entronación del ex ministro de Economía como el elegido para encabezar la boleta. “Es el candidato natural, el que más mide”, es un mantra que se repite en el kicillofismo. Milei (y también Larreta) podrían atestiguar que la política en Argentina no tiene una certeza matemática y que los cálculos suelen fallar.

Massa, fiel a su estilo, va tejiendo de a varias redes a la vez. Salió de su ostracismo autoimpuesto luego de la derrota en el 2023, y ahora se muestra más en público, en actividades políticas o viendo el partido de la Selección en la universidad de San Martín junto a su hija y los compañeros, mientras hace trascender que él no se embandera con ninguno de los dos bandos en pugna. Sus laderos, como Guillermo Michel, dieron un paso más y empezaron a declarar en entrevistas que “debería liderar a todo el peronismo”. La remake con el 2023 no es casualidad: en aquel momento también supo construir su figura como “arquitecto de la unidad”, y en pleno tembladeral apareció sobre la hora como el candidato presidencial. “Sergio tiene todas las ganas, solamente le faltan los votos”, chicanea un dirigente del peronismo. Pero no todos se ríen: con una parte del peronismo buscando una opción más de “centro” -en donde revisten desde el dirigente porteño Juan Manuel Olmos o Victoria Tolosa Paz hasta la cordobesa Natalia de la Sota-, el kirchnerismo duro en armas y el kicillofismo por la suya, el riesgo de que todo el movimiento se fragmente en opciones electorales distintas es bien real. Y en río revuelto se sabe quiénes ganan.

Gobierno. El oficialismo parece haber recobrado la pólvora que el escándalo Adorni le había mojado. Eso se refleja en las encuestas -hasta las que peor lo ubican registran una mejora de arriba de ocho puntos en la imagen del Presidente luego de la salida del jefe de Gabinete- pero sobre todo en los movimientos que ahora la Rosada se anima a hacer. El Congreso retomó su actividad -al cierre de esta edición aún sin suerte, luego de que se cayera en el Senado la polémica ley de inviolabilidad de la propiedad privada- y Karina Milei empezó a delinear el 2027.

Por un lado, ella y sus laderos salieron a instalar la reelección de su hermano como el gran objetivo. La secretaria general arrancó una recorrida proselitista que ya tuvo su primera parada en Misiones y a la que luego se sumarán, después de que termine el Mundial, las visitas del propio Presidente, una gira federal que habían prometido a principio de año pero que había quedado trunca. Sin embargo, la gran obsesión de la funcionaria hoy es conseguir los números en el Congreso para suspender o eliminar las PASO. Acá el Gobierno deja traslucir que su gran fortaleza no son tanto sus logros sino, como dijo un famoso pensador, ser simplemente menos malos que los demás: si el oficialismo estuviera tan fuerte como dice, no estaría tan desesperado por esta alquimia electoral.

La lógica es simple: sin una interna el peronismo tendrá serios problemas para presentar una sola lista -¿cómo se definiría la conducción?-, por lo que, con espacios separados, las chances de Milei serían mayores. No todos están convencidos de que sea así. Villarruel y Bullrich, en primer lugar, sostienen que no tienen los votos necesarios, mientras que varios en el peronismo aseguran que ya presentaron una lista de unidad en el 2025 -cuando las PASO también fueron suspendidas- y que, de darse, el mayor problema lo podría tener el oficialismo si, por ejemplo, la jefa del bloque en el Senado decidiera jugar por afuera. “Patricia está a nada, a media calentura, de tomar esa decisión. Está harta”, admiten cerca suyo.

Karina, sin embargo, no parece saber de titubeos. Por eso manda a los suyos a apretar el acelerador: el recorte de transferencias a las provincias -que en julio fueron de un 87,7% interanual, con algunas provincias como Tucumán, Santa Cruz, La Rioja y CABA que vieron caer ese número hasta el 90%, por sólo citar unos casos- puede seguir aumentando si no se vota la suspensión de las PASO. Y no es la única arma con la que piensa negociar: la otra, como hizo en el 2025, es la amenaza de armar listas libertarias para las elecciones provinciales, que, si bien no parecerían tener chances de ganar, sí podrían tener la suficiente capacidad de daño como para hacer perder a los mandatarios locales. Acá la novedad que la Rosada hizo circular es que estaría dispuesta a ceder: votos a favor de levantar las PASO a cambio de desarmar sus listas. Algunos que conocen a Karina aseguran que todo esto no es más que una trampa. “Ella tiene un hambre voraz. No va a renunciar a ganar en provincias si puede”, dicen.

Hubo, de cualquier manera, una tormenta que sacudió al oficialismo. Sebastián Galmarini, diputado del Frente Renovador y cuñado de Sergio Massa, hizo un raid mediático en el arranque de julio contando, entre otras cosas, los números que tenía su consultora, Inteligencia Analítica. Según ese trabajo, estaba tan mal la imagen del Presidente que “cualquier candidato de un peronismo unido le ganaría a Milei en cualquier instancia”. Días después el Gobierno empezó a difundir encuestas que daban todo lo contrario, y situaban al libertario como el político con más chances para el 2027. La que más giró fue la de Federico Aurelio, consultor que, tal como aparece en el registro de invitados de la Quinta de Olivos, tiene una relación fluida con el mandatario. La política también se dirime en estos terrenos.

Imposibles. Pero siempre está el factor sorpresa. Hace tres años sucedió eso que para todos los analistas, profesionales y el círculo rojo era tan probable como que las vacas se pusieran un día a volar, una idea tan descabellada que alguno la tildó apenas de “fenómeno barrial”. La victoria de Milei, entonces, prueba que los imposibles no existen, no al menos en esta tierra del fin del mundo. Por eso la pregunta es obligada: si un imposible ya sucedió, ¿por qué no otro?

Sobre esa ilusión se montan varios que hasta la victoria libertaria probablemente no se hubieran atrevido a soñar en grande. En este pelotón entran el pastor-showman evangelista Dante Gebel, que se prepara para llenar dos estadios de River Plate antes de fin de año -donde anunciará formalmente su candidatura-, y también el ex presidente de River Jorge Brito, que pasó de coquetear con la idea de ir hacia una interna por dentro del peronismo a convencerse de que el mejor camino para sus ambiciones sería ir por afuera. De hecho, tan carente de certezas está la arena política que hay quien suma a la terna también al empresario mediático Daniel Hadad, quien incluso ya se habría mandado a medir en algunas provincias. La dirigente trotksista Myriam Bregman merece una mención aparte: varias encuestas la sitúan entre las dirigentes más valoradas del país y con una intención de voto creciente, en especial cuando se la mide en un escenario donde el peronismo coloque a un candidato más “moderado”. En febrero la encuestadora Qsocial reveló un hecho inédito: por primera vez en cuatro años, Milei había perdido el podio de interacciones (comentarios, retuits, etc.) en X a manos de Bregman. Y, tal cual avisó el triunfo libertario en el pasado, lo que pasa en la calle offline tiene algo que ver con la realidad.

De cualquier manera, por ahora lo de la oposición son sólo sueños disparatados: parecería que Milei juega solo.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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