POLíTICA | 18-01-2019 14:31

Alberto Nisman: aniversario silencioso

A cuatro años de su muerte, la familia abandonó la causa. Hija con empleo público.

No hay actos monumentales, entrevistas por televisión a los familiares ni manifestaciones públicas desmedidas. El cuarto aniversario de la muerte de Natalio Alberto Nisman, el hombre que investigó al kirchnerismo por el memorándum de entendimiento con Irán, llega sin las pompas de otros tiempos. La causa del fallecimiento del ex fiscal de la Unidad Fiscal de Investigaciones AMIA cayó en un pozo ciego y nadie parece tener intenciones de rescatarla.

Su viuda, Sandra Arroyo Salgado, renunció en diciembre a la querella desligando también a las hijas de ambos; su madre lo recordó en Israel, a 12 mil kilómetros de distancia; y son pocos los políticos que siguen interesados en la causa. Es el primer aniversario en el que reinará el silencio.

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Adiós. Arroyo Salgado contesta con amabilidad pero con contundencia. Es consultada por muchos periodistas en la previa de un nuevo aniversario de la muerte de su ex marido, pero devuelve siempre la misma respuesta. “Discúlpeme, pero por las mismas razones por las que ya no somos querellantes en la causa tampoco tendremos más exposición pública”. Sobre el viernes 18, le dice a NOTICIAS: “Vamos a pasar esta fecha en la intimidad de nuestra familia”. Una fuente del entorno avisa que habrá un rezo en el cementerio de La Tablada para los más íntimos. “Nada formal”, completa.

En diciembre Arroyo Salgado renunció a la querella de la causa que investiga la muerte de Nisman. Lo hizo, según el escrito que presentó en la Justicia, para recuperar “la vida y la seguridad de la familia, postergados en pos de esclarecer aquella muerte, cuyas singulares circunstancias demandaron esfuerzo y sacrificio”. Para la viuda hubo secuelas en el núcleo íntimo debido a “amenazas previas y posteriores al hecho y recurrentes al día de la fecha, a cuyo esclarecimiento no se ha podido llegar aún”.

En su entorno, simplifican su alejamiento: “Es que ya considera probado el asesinato y ahora se desentendió de la política y la parte jurídica”, aseguran. Lo que Arroyo Salgado busca es pasar la página.

Sus hijas son más grandes. De hecho la mayor, Iara de 19 años, consiguió un trabajo en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: fue contratada el 1 de junio por la Dirección General Técnica Administrativa y Legal de la ciudad con un sueldo mensual de unos 23 mil pesos para realizar tareas administrativas.

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A la distancia. Sara Garfunkel, la madre de Nisman, se convirtió ahora en la única encargada de enarbolar la causa de su hijo. Desde Israel, donde fue invitada para hacerle un homenaje, fue contundente: “A mi hijo lo mataron y punto. Lo sé desde el primer momento”, dijo ante la Agencia Judía de Noticias.

En estas últimas horas, participaba del único acto oficial en honor al fiscal, organizado por el Fondo Nacional Judío Keren Kayemet LeIsrael. Y se reunió con el presidente de Israel, Reuven Rivlin, quien fue por todo: “Su hijo es un héroe”, le dijo.

Siempre de bajo perfil, la madre tendrá que hacer un esfuerzo por mantener viva la llama de su hijo en el país, ya sin la ayuda de su ex nuera que tenía un contacto fluido con la prensa.

Aunque sus primeras declaraciones, después de años de silencio, sorprendieron por su contundencia: “A las doce de la noche estoy sentada en la cama y entra Berni. Yo estaba con una amiga y le pregunto: ‘¿Le digo algo?’, porque dos días antes había dicho de todo de Alberto. Y mi amiga me dice: 'Callate, no digas nada'. Y viene y me dio el pésame. A las dos de la mañana está en la cocina con (la fiscal) Fein y un montón de gente, y le dice: ‘Vamos a ver, doctora, si está vivo’”, reveló poniendo un manto de dudas sobre la actuación del ex secretario de Seguridad de Nación. Sus declaraciones en Israel resonaron en Argentina.

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Empleada. Tampoco Soledad Castro, la ex secretaria de la UFI AMIA, tiene intenciones de recordar a su ex jefe. “Por mi cargo, tengo la indicación de no hablar con periodistas. No tiene que ver con el caso sino en general”, se excusa ante NOTICIAS la mujer que fue una de las últimas en ver con vida a Nisman y que desde junio del 2016 trabaja como secretaria en la Corte Suprema, nombrada a pedido del ministro Horacio Rosatti. “Igual, la decisión sobre no dar entrevistas la había tomado antes de este trabajo y tiene otros motivos”, completa con un halo de misterio.

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Mientras el caso que intenta dilucidar la muerte del ex fiscal sigue su trajinar en la Justicia, el nombre de Nisman continúa revolcándose en el barro de la política, en lo más profundo de la grieta. Su muerte fue un producto perfecto para la guerra entre K y anti K, pero ya no tiene la fuerza de otros tiempos. Ahora la causa Nisman, además, tiene que luchar contra el olvido. 

por Carlos Claá, Daniela Gian

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