Siempre hay alguien que recuerda esa película de culto llamada “Medianeras” y uno ve emerger su mirada como salida de un lago en calma. Inés Efron tiene el raro poder de hipnotizarte con su voz pausada y de exponer la fragilidad hasta convertirla en fortaleza, puede ser el corazón de un drama desgarrador como “XXY” o el centro de la comedia delirante en “Voley” o “División Palermo”. Lo saben directoras y directores tan emblemáticos como Lucrecia Martel, Lucía Puenzo, Victoria Galardi. Ariel Winograd, Daniel Burman, Gustavo Taretto o Martín Piroyansky.
Pero la dulce voz de Inés Efron puede ser también un mantra sinuoso y perturbador en “Soy tu mensaje”, la alucinógena película de Ricardo M. Jacobo, en la que interpreta a Ana, la líder de una tenebrosa secta. Indudablemente, Inés puede habitar todos los mundos, incluso los más inesperados.
Noticias: El tema de las sectas ejerce fascinación porque no se sabe demasiado sobre sus modos de operar o los motivos por los cuales alguien termina metido en una organización así. ¿Te atrajo algo de eso para hacer “Soy tu mensaje”?
Inés Efron: Sí, son fenómenos misteriosos porque obviamente se sabe muy poco de sus mecanismos y además como actriz es una felicidad cuando me llegan papeles que no me encasillan. Este personaje de “Soy tu mensaje” no tiene nada que ver con lo que yo venía haciendo, nunca me habían llamado para encarnar a alguien que maneja poder, autoridad, incluso es un personaje que bordea lo siniestro. Al director Ricky Jacobo no lo conocía porque esta es su ópera prima, proviene del cine y de la música, pero fue muy lindo trabajar juntos. Esta es una película que él tenía muchas ganas de hacer, de hecho la produjo en gran parte y el guión estaba buenísimo, además era muy atractivo el elenco con Katia Szechtman, Federico Liss, Ezequiel Agustín Rodríguez.
Noticias: La película tiene un manejo muy astuto del lugar, está filmada prácticamente en una única locación y transmite la sensación de encierro. ¿Contribuyó a crear un clima de secta o salieron todos con claustrofobia después del rodaje?
Efron: (Se ríe) El lugar era como un personaje más, todo está filmado en un country, la historia sucede en una casa y se da a entender muy sutilmente que está ubicada dentro de un barrio cerrado. Antes de hacer la película, la vida de country siempre me pareció un contexto muy claustrofóbico, te digo que se re sentía, íbamos y veníamos todos los días a la locación y solo entrar ahí, lejos de la ciudad, ya te predisponía de cierta manera . Sabíamos que el hecho de que toda la historia ocurriera en una casa que parece una trampa de por sí generaba miedo...además el mundo exterior te devuelve cierto clima apocalíptico, pareciera que el fin de la civilización no es solo un delirio de los que están en la secta, se esconde algo tenebroso en la realidad.
Noticias: ¿Te ves dirigiendo una película ?
Efron: Una película por ahora no, pero estoy escribiendo una obra de teatro. Por muchos años la gente me preguntaba si yo dirigía y pensaba: “¿Pero por qué me preguntan esto? Nada que ver”. Y mirá vos cómo ahora estoy escribiendo mi primera obra de teatro con muchas ganas de dirigirla o codirigirla porque también actuaré en ella, así que al final me voy a animar a la dirección.
Noticias: ¿Cómo te tomaste la decisión de escribir una obra?
Efron: Después de muchos años de tener ese deseo decidí ponerlo en marcha. Algo que tiene este oficio es trabajar muchas veces para otros y quería encontrar un proyecto más autoral que hable de todo lo que me pasa a mí con esta profesión. La obra se llama justamente “Sobre actuar”.
Noticias: Tu personaje en “XXY” como la hija intersexual de la pareja que hacían Valeria Bertuccelli y Ricardo Darín en la película de Lucía Puenzo,causó un revuelo impresionante. ¿En ese momento te sentiste un poco abrumada por la repercusión?
Efron: Sí, fue fuerte en el momento. Yo no vengo de una familia de artistas, nadie en mi entorno familiar tiene exposición y todo lo que pasó fue un poco abrupto para mí, no me lo esperaba. Antes había hecho dos películas, “Glue” y “Cara de queso”, justo en ambas estaba Nahuel Pérez Biscayart. “Glue” era un proyecto chico al que, por suerte, le terminó yendo bien, pero, mientras rodábamos, no sabía si lograría llegar a los cines; en cambio, cuando vi que en “XXY” estaban Darín, Bertuccelli, Germán Palacios y Carolina Peleritti, dije: “¡Esto es más grande, me parece que casi seguro se estrena!” ( Nos reímos). Después ya sabemos todo lo que pasó, le fue bárbaro y ganó varios premios. Por supuesto es muy bonito que reconozcan tu trabajo, pero cuando todos te dicen que sos la gran actriz revelación, empezás a sentir el peso de que te pongan en ese lugar, por cómo soy yo se me armó algo un poco encorsetado. Entonces, después tuve que hacer todo un camino para volver a respirar y reunirme con mi deseo, preguntarme qué quería hacer realmente, qué era lo que me gustaba de actuar. Por suerte, la vida me dio todo el espacio y el tiempo para encontrar las respuestas.
Noticias: Nombraste una de las comedias argentinas más entrañables, “Cara de queso”, la primera película de Ariel Winograd . Confieso que te envidio porque ahí llegaste a compartir elenco con Sergio Denis...
Efron: Sí, ¿sabés que Sergio Denis era de mi mismo barrio? Los dos somos de Ballester, así que fue algo especial. ¡Qué linda película!
Noticias: Digamos que Wino se convirtió en un director súper exitoso y que Nahuel Pérez Biscayart ganó un Premio César, además de ser Remo Manfredini en “El Jockey”, por ejemplo…
Efron: Ya pasaron veinte años, parece mentira. Nahuel es muy amigo mío desde entonces, ya estoy acostumbrada a verlo brillar, lo he visto haciendo cada cosa, ¡por Dios! Hay algo en esta profesión y es que se empiezan a naturalizar cosas que son increíbles, como que tal vive en Europa y entonces la fama...pero es muy difícil destacar en ese mercado, él está haciendo una carrera internacional.
Noticias: Sé que aparte de la obra teatral que estás preparando hay varias cosas que te tendrán ocupada, ¿se puede saber cuáles son?
Efron: Sí, se vienen dos estrenos este año, el de una peli para Netflix que se llama “Lo dejamos acá” y también una ópera prima de Miguel Ceballos titulada “Los caminos abandonados”, en ambas actúo. Además, sigo con mi podcast “Limpiar una casa”, donde hablo sobre la limpieza del hogar y converso con gente que comparte sus tips personales para limpiar todo, desde vidrios hasta muebles.
Noticias: ¿Seguís con la docencia?
Efron: Sí, tengo mis cursos donde doy clases de actuación con un método creado por mí y el respaldo de todo lo que heredé de mi gran maestra Nora Moseinco. Pero tengo otro trabajo que me apasiona, es en instituciones de salud, me súper interesa cómo se une lo artístico con un contexto terapéutico. Lo hago en el marco de comunidades terapéuticas donde hay personas internadas por problemáticas de consumo, doy clases de actuación allí, el arte es muy transformador.
Noticias: ¿Cómo te enganchaste a trabajar en instituciones de salud mental?
Efron: Empecé a laburar ahí casi de casualidad, un amigo estaba organizando unos encuentros curriculares y me comentó que buscaban sumar el tema de la actuación. Como que se fueron dando todas las conexiones...De chica anhelaba algo así, dedicarme a la docencia terapéutica, en esa época se llamaba ser maestra especial, yo tenía ganas de estudiar eso. O sea, que hay algo vocacional en mí y ese antiguo deseo se fue dando.
Noticias: Hablando de vueltas de la vida, en “Lo dejamos acá” compartís elenco con Ricardo Darín y Diego Peretti. ¡Te reencontraste con tu padre de “XXY”! ¿Cómo fue ese momento?
Efron: Es un honor que me hayan convocado para participar de la película, con Peretti no tengo escenas, pero con Ricardo sí y claro, ya nos conocíamos un poco (risas) Siempre cuando estoy filmando con Darín no dejo de pensar lo que me pasó la primera vez que actué con él, es como si internamente una parte mía todavía estuviera asombrada de tenerlo enfrente. Yo crecí viendo “Mi cuñado”, cuando una de chica admiró a alguien es rara la sensación de compartir mano a mano con esa persona, lo mismo me pasó con Cecilia Roth en “El nido vacío”, siempre subyace una sensación de incredulidad. Porque todos tuvimos un póster, pero cuando en la vida nos toca hablar o trabajar con ese póster, te das cuenta de que esta profesión siempre te sorprende.
















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