PERSONAJES | 10-05-2023 09:30

El ganador de Pulitzer, Rodrigo Abd: “Siempre fui muy arriesgado”

Prestigioso fotógrafo, recuerda coberturas , premios, riesgos y situaciones dramáticas. La cobertura de la guerra en Ucrania.

Rodrigo Abd conoce los matices más extremos de la vida y la muerte. Es un hombre arriesgado, un fotógrafo que va por todo con su cámara en mano. Un referente mundial del fotoperiodismo que ganó el premio Pulitzer, como parte del equipo de Associated Press (AP) por su cobertura de la guerra civil en Siria en 2012; el World Press en 2013; el María Moors Cabot Columbia University en 2016 y el de la Fundación Gabo por su cobertura de la guerra en Ucrania en 2022. 

Ahora acaba de obtener nuevamente el Pulitzer como parte de un equipo de siete fotoperiodistas de AP —entre ellos la fotógrafa egipcia Nariman El-Mofty—  por su cobertura de la guerra en Ucrania. “Es importante ser reconocido con un premio tan prestigioso y tiene más valor porque fue una tarea en equipo. En un trabajo tan individualista como la fotografía resaltar un trabajo colectivo tiene un doble valor. Además, con el premio le damos más visibilidad a lo que sigue ocurriendo en Ucrania, para que se siga mostrando de una manera directa, honesta pero cruda el desastre de la guerra. Y para mí es importante también porque hacía tiempo que no iba a conflictos tan abiertos y relevantes. Esto fue una vuelta a ese tipo de noticias y ser reconocido me da ánimo y ganas para seguir adelante”, le dice a NOTICIAS.

Rodrigo estudiaba Comunicación en la UBA, cuando en el ’94 fue de mochilero con amigos al norte de Argentina, Bolivia, Perú y Chile y, sin proponérselo, se convirtió en el fotógrafo del grupo. “Ese viaje me abrió un mundo visual extraordinario, aluciné con las imágenes que se me presentaban y pensé que también podía hacer periodismo con una cámara”, recuerda. Trabajó en los diarios La Razón y La Nación y trabaja en AP desde 2003. Cubre guerras, procesos políticos y sociales, y cuenta historias de vida de los marginados. Después de la pandemia estuvo en Haití, Honduras, Ucrania, Perú, Rosario, norte de Chile y de Argentina y en mayo piensa volver a Afganistán. Sus extraordinarias imágenes hablan por sí mismas.

Noticias: ¿Cuáles son las claves de su trabajo?

Abd: Siempre estoy atento a los temas que considero fundamentales donde me toca estar. En Guatemala, por ejemplo, contar un país de posguerra. En Perú, la depredación de la selva Amazónica. Trato de combinar la agenda del día con otros temas importantes trabajándolos con mayor tiempo y profundidad.

Noticias: Sus trabajos tienen un alto contenido humano, social y político.

Abd: Siempre me interesaron los procesos políticos, sociales y económicos. Yo me formé en las calles de Buenos Aires en momentos muy dramáticos del país y me quedé con eso. Lo trasladé después a Guatemala, Perú, Afganistán, México, Haití, Siria, donde me tocó estar, intentando contar siempre las historias de los excluidos del sistema. 

Noticias: ¿Cómo hace para no involucrarse emocionalmente con estos dramas humanos?

Abd: Es imposible no involucrarse. Mucho del trabajo que hago es convivir durante horas con esa gente y eso implica involucrarme, escuchar, caminar con ellos, dormir en sus lugares. Muchas veces soy invitado a sus casas, a su intimidad. Esa gente en los extremos de la sociedad aprecia que haya un reportero que quiera contar su historia. Cuando se manifiesta esa conexión termino siendo un miembro más de las familias. A veces es difícil porque hay mucha desconfianza hacia los medios, algunos temas son muy controversiales, hay mucho prejuicio hacia el que viene de afuera, o no tengo el tiempo suficiente. En el caso de pescadores del lago de Maracaibo en Venezuela decidí quedarme en sus casas. Al vivir con ellos también puedo ayudarlos, comprando comida, por ejemplo, y, además, se abren de otra manera y me cuentan sus historias de una manera mucho más profunda.

Noticias: Es un trabajo que requiere adaptación, flexibilidad y coraje también.

Abd: Se crean relaciones muy fuertes, pero después desaparecen, porque al poco tiempo estoy en otro lugar construyendo otra relación tan fuerte y así sucesivamente. A lo largo de los años tuve muchas experiencias diversas, conocí lugares, culturas, historias, pero me cuesta tener continuidad y profundizarlas. Admiro los trabajos de los fotógrafos que se quedan cinco años con un mismo tema. 

Noticias: También debe requerir mucha empatía de su parte.

Abd: Sí, muchas ganas de ponerme en la piel del otro y entender sin juzgar. Poder entender por qué un chico de 18-19 años, analfabeto, en Centroamérica, se convierte en pandillero y asesino. O entrar en la selva amazónica peruana, ver miles de hectáreas deforestadas por la minería, y tratar de entender al minero que trabaja allí porque tiene que darle de comer a su familia y quiere que sus hijos estudien. No lo miro desde mi lugar.

Noticias: Tiene que dejar sus principios de lado.

Abd: El que no vive eso, el que no está ahí, es muy difícil que entienda lo que pueda pasarle a alguien en esas situaciones. Te cambia toda la perspectiva. Por eso el trabajo de campo me atrapó. No se puede hacer fotoperiodismo en casa con una computadora. Pero también creo que a los fotoperiodistas nos falta formación, tenemos que estudiar y leer mucho para entender y enriquecernos y poder aplicarlo después en el trabajo. 

Noticias: ¿En qué situaciones bajaría la cámara y no haría una foto?

Abd: Cuando alguien o un grupo me dice que no puedo tomar fotos, por las razones que tengan, yo trato de explicarles qué estoy haciendo. Si no hay ningún tipo de negociación y siguen diciendo no a la foto, ahí bajo la cámara y no la hago. No trato de hacer fotos a escondidas, de subirme a un techo para que no me vean, de poner un teleobjetivo a escondidas. No lo hice nunca y no lo voy a hacer. No es ético y, además, la gente que fotografío ya está demasiado dolida para agregarle otro problema más. Por otro lado, en algunas situaciones, aunque me hayan dicho sí a la foto, les explico cuáles pueden ser las consecuencias de ser fotografiados y si aún así aceptan, recién ahí hago la foto. 

Noticias: ¿Cómo logra vencer el miedo?

Abd: Siempre tuve la sensación de que a mí no me iba a pasar nada. Pero eso no quiere decir que venza el miedo cien por ciento. Siempre hay una cuota de miedo que es necesaria. Todos estamos expuestos y a los mejores fotógrafos les han ocurrido cosas y a mí también.

Noticias: ¿Qué le pasó?

Abd: En la inauguración del mundial de Brasil en 2014, en San Pablo, un grupo de activistas que protestaba en contra quiso cortar una avenida y la policía militar entró a reprimir con todo. Yo fotografiando entre los gases, recibí varios balazos de goma y todavía tengo huecos en las piernas de una bomba de estruendo que me explotó al lado. No pude cubrir el mundial por diez días porque no podía caminar. Después estuve en situaciones de combate, con miedo atrás de una pared, escuchando los balazos. Fui golpeado por la policía, por los manifestantes, por piedras. En Venezuela fui detenido por la policía. 

Noticias: ¿Cuál fue la situación más extrema?

Abd: Siria en 2012 fue muy extremo. Cubríamos la guerra civil del lado de los rebeldes, el Ejército de Liberación Siria, y el ejército oficial avanzaba, tomando los barrios donde estábamos. Los rebeldes estaban dispuestos a morir en su pueblo y nosotros queríamos salir y no sabíamos por dónde porque no sabíamos hasta dónde estaba sitiada la ciudad. Una noche dormimos en un hospital de campaña, llegaban heridos, muertos, los médicos hacían lo que podían, los rebeldes lloraban con sus fusiles a sus muertos, fue muy dramático. Por suerte, pudimos salir por un túnel, caminamos toda una noche hasta un lugar controlado por los rebeldes y de ahí nos fuimos a Turquía. 

Noticias: ¿Y usted es muy arriesgado? ¿Va hasta el final?

Abd: Siempre fui muy arriesgado en general. Ahora estoy un poco más cauto. Estoy más grande, tengo una hija, Victoria (9), y ya no estoy tan interesado en la fotografía de acción o de guerra. Me interesa poder contar las historias con otros ángulos, profundizar de otra manera, más reflexiva. 

Noticias: ¿Qué piensa de la muerte?

Abd: Siempre me llamó la atención la relación que tienen en Centroamérica con la muerte. Ir al cementerio el 1 de noviembre, bailar al lado de las tumbas, emborracharse, cantar, que los chicos estén presentes, remontar barriletes porque conectan a los muertos con los vivos. Me parece tan interesante. Acá tenemos una relación distante con la muerte, deberíamos tener una relación más cariñosa, más amable. Que haya cánticos y comamos y celebremos con los muertos, creo que nos quitaría un poco de peso y de temor también. 

Noticias: ¿Cómo impacta su trabajo en su vida personal y familiar?

Abd: Mucho. Con mi mujer, Lorena, nos conocimos en el diario La Razón en el ’99. Nos mudamos juntos a Guatemala, a Perú, de alguna manera lo fuimos llevando, pero con nuestra hija es diferente. Muchas veces cuando me voy llora, está triste, me extraña o le cuenta a sus amiguitas que su papá se va a la guerra. Para ella es un proceso de adaptación y queremos que también conozca y entienda el por qué de mi trabajo. Mi  familia me acompaña, pero evidentemente hay un impacto por mi trabajo. 

Noticias: ¿Cuál fue la cobertura que más lo impactó?

Abd: La de Siria fue fundamental. Fui al lugar desde donde mis abuelos partieron para llegar a Banfield y a Rosario. En mi familia siempre estuvo presente el recuerdo de los abuelos, la comida árabe, el idioma, el café. Cuando fui a Siria me impactó profundamente eso. Además, fue una nota muy dramática. Después vino el Pulitzer por ese trabajo. Nació mi hija. La vida, la muerte, los antepasados, el temor de mi familia porque yo estaba allá. Lo más importante en mis notas es la gente de la que aprendí y que me ayudó a hacer este trabajo.

Noticias: ¿Qué aprendió?

Abd: La capacidad del ser humano para sobrevivir en situaciones muy extremas, la solidaridad en momentos donde uno cree que está todo destruido, la resistencia, la fuerza de los inmigrantes. En la guerra pude ver la crueldad más grande, pero también la bondad más absoluta que puede salvarte la vida. Toda esa energía se traduce en casi todas las notas que me han tocado. 

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Cecilia Escola

Cecilia Escola

Periodista.

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