Pilar Ramírez es la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña, la principal operadora de Karina Milei en la Ciudad y esposa del presidente del Banco Nación, Darío Wasserman. Ese último dato la convirtió en protagonista involuntaria —o no tanto— del escándalo que en los últimos días sacudió al Gobierno: el acceso de unos 40 funcionarios y legisladores libertarios a créditos hipotecarios del banco estatal por montos de hasta 340.000 dólares, con las tasas más bajas del mercado y esquivando las listas de espera a las que se enfrenta el ciudadano común.
El nudo del escándalo está en una modificación normativa. En septiembre de 2024, cuando Wasserman era vicepresidente de la entidad bajo la presidencia de Daniel Tillard, ambos alteraron la resolución 802 sobre “empleados del sector público”. En el apartado de Condiciones Generales, el banco incorporó un párrafo que habilitaba explícitamente a quienes percibieran ingresos del sector público en "cargos políticos designados por resolución o electivos" a acceder a los créditos hipotecarios institucionales. La maniobra fue, según fuentes del área económica consultadas por Clarín, una iniciativa de los propios beneficiados: ellos mismos habrían pedido que se aclarara la norma para no "quedar pegados" cuando el escándalo estallara.

Y estalló. Apenas comenzaron a circular en redes sociales los nombres de los funcionarios beneficiados —en su mayoría del ministerio de Economía de Luis Caputo, muchos con una o más propiedades ya registradas a su nombre—, el propio Wasserman, para entonces ya presidente del banco, firmó el 9 de enero de 2026 la circular N° 0092/2026, que eliminó de la reglamentación 802 toda mención a los cargos políticos. Un integrante del gabinete resumió la lógica ante Clarín: "Intentar escabullirse yendo al mazo y dar de nuevo".
Wasserman fue uno de los financistas de la campaña presidencial de 2023. Karina Milei lo visitaba en sus oficinas y, mientras lo esperaba, conversó con su esposa. La afinidad fue inmediata. Cuando Ramírez asumió su banca en la Legislatura porteña, Karina la eligió para encabezar el bloque y desplazar a Ramiro Marra de la conducción. Desde entonces, Ramírez acumuló poder: preside el espacio porteño, integra la mesa nacional de LLA, fue designada jefa de campaña para las legislativas de 2025.
El Gobierno insistió por su parte en que "no hubo nada ilegal". Milei fue más lejos: defendió los créditos en una entrevista en la TV Pública y afirmó que sus funcionarios "no mataron, no violaron la libertad de expresión ni afectaron el derecho a la propiedad". Sandra Pettovello tomó distancia y desplazó a su jefe de gabinete Leandro Massaccesi apenas trascendió que había obtenido uno de estos préstamos (según fuentes consultadas por NOTICIAS, le habría negado que tenía un crédito cuando circuló la versión y esto habría terminado de detonar la confianza). Caputo, en cambio, no movió a ninguno de los suyos. La contradicción entre el discurso anticasta y la práctica de aprovechar el Estado en beneficio propio quedó, una vez más, a la vista.














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